Don Pelayo en Covadonga: «Nuestra esperanza está en Cristo y este pequeño monte será la salvación de España»
Una de las frases más conocidas resume la dimensión religiosa que las crónicas medievales dieron a la resistencia de Covadonga
Roberta, chef italiana, deja a todos con la boca abierta: "En Italia, la pizza peperoni no existe"
Adiós a los lavabos de siempre: la nueva moda en los baños en 2027 es mucho más moderna, limpia y ganas más espacio
Pocos lo saben pero hay algo dentro de la lavadora que hace que consuma más electricidad con cada lavado

Don Pelayo habría pronunciado en Covadonga unas palabras destinadas a convertirse en uno de los grandes símbolos de la historia medieval española. «Nuestra esperanza está en Cristo y este pequeño monte será la salvación de España». La frase, recogida posteriormente por las crónicas asturianas, presenta al rey como un líder convencido de que aquel pequeño enclave montañoso podía convertirse en el punto de partida de una nueva etapa. Más de mil años después, su significado continúa ligado a la historia y a la tradición de Covadonga.
«Nuestra esperanza está en Cristo»
Según el relato transmitido por la Crónica de Alfonso III, Pelayo habría respondido al obispo Oppa cuando este intentó convencerle de abandonar su posición frente a las tropas musulmanas. El rey habría defendido entonces que su esperanza estaba en Cristo y que aquel reducido espacio de montaña podía convertirse en el lugar desde el que comenzara la recuperación de los territorios cristianos. La escena combina así resistencia militar, convicción religiosa y una interpretación providencial de los acontecimientos.
La frase no procede de un documento escrito por Pelayo en el momento de la batalla. Las crónicas que la transmiten fueron redactadas posteriormente, por lo que los historiadores no pueden comprobar que el rey pronunciara literalmente esas palabras. Sí permiten conocer, en cambio, cómo los autores asturianos de la Edad Media quisieron explicar el origen y el significado de la resistencia encabezada por Pelayo.
El pequeño monte de Covadonga
Covadonga ocupaba un lugar estratégico dentro del relato porque representaba un espacio reducido frente a un enemigo presentado como mucho más poderoso. La tradición cuenta que Pelayo y sus seguidores se refugiaron en las montañas y que allí tuvo lugar el enfrentamiento que posteriormente sería conocido como la batalla de Covadonga. Las dimensiones reales del combate y determinados detalles transmitidos por las crónicas siguen siendo objeto de debate entre historiadores.
Con el paso de los siglos, aquella batalla adquirió un significado mucho mayor que el estrictamente militar. Las crónicas del Reino de Asturias relacionaron la figura de Pelayo con la continuidad del poder cristiano en la península y presentaron Covadonga como el comienzo de una recuperación territorial. Esta interpretación acabaría teniendo una enorme influencia en la forma en que generaciones posteriores entendieron la historia medieval.
En el siglo VIII no existía el concepto contemporáneo de nación española, por lo que interpretar estas palabras exactamente con el significado político actual sería anacrónico. La expresión pertenece a una tradición historiográfica medieval que vinculó el Reino de Asturias con la herencia del antiguo reino visigodo y con la idea de restauración del territorio cristiano.