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Rosario Flores: “Debemos decidir si es más importante el amor o el dinero”

Rosario Flores
Rosario Flores. @FranciscoToledo

Artista. Rosario Flores (Madrid, 1963), como Pastora Imperio, ni quiere ni tiene edad. Se siente joven, con energía y lista para dar los conciertos que hagan falta cuando la pandemia nos permita el trajín de la juerga. Ella, de momento, presenta ‘Te lo digo tó y no te digo ná’ (Universal), un single que formará parte del disco que presentará en marzo, para dar un poco de chispa al panorama. “El mundo no tiene amor. El sistema es el interés, todo es lo material, y vemos que con el interés nos morimos, con la salud no. Debemos decidir si es más importante el dinero o el amor”, explica.

Habla de sus padres, Lola Flores y Antonio González ‘El Pescaílla’, “un pedazo de artista y, no lo olvidemos, el creador de la rumba catalana”, reivindica la artista. Me cree, además, cuando le cuento que no hay entrevista o charla con alguien en la que no salga a relucir alguna anécdota de ‘La Faraona’, ya se trate de los Morente, de los Carbonell o de Francisco Umbral.

Dice que su casa en Nochevieja se llena de flamenco, percusión y baile.  “Siempre está abierta para todos los artistas que quieren venir. Bailamos y cantamos hasta el día siguiente, pero este año no esperamos a nadie, claro”, comenta resignada. Ya habrá más años y, bueno, ojalá uno de ellos me conviden a tomarme un buen whisky con agua, aunque sólo sea para mirar y taconear con discreción.

Has dicho, venga, voy a terminar el año a lo grande, ¿no?

Pues sí, mira. Quería despedir este año que hemos tenido tan particular dando un poco de chispa de la vida, un poco de marcha, un poco de alegría, de te lo digo tó y no te digo ná. Soy optimista y creo que no hay mal que por bien no venga, gracias a esto vamos a tomar más consciencia de lo que importa.

¿Es un toque de atención?

Sí, porque no tenemos amor, el mundo no tiene amor. El sistema es el interés, todo es lo material, y vemos que con el interés nos morimos, con la salud no. Entonces, debemos cambiar un poco nuestros propósitos y decidir, además, si es más importante el dinero o el amor.

Yo lo tengo claro.

¡Pues eso! Creo que ahora hemos visto que debemos usar el amor, no sólo entre nosotros, sino también amar al planeta, no podemos vivir tan agresivamente.

En todo este tiempo de encierro, de pandemia, de restricciones. ¿Qué es lo que se te ha revuelto por dentro?

¿A mí? Mira, sobre todo he pensado en la juventud, en los niños, y en la vida que vamos a dejar. Yo he tenido una vida maravillosa y nunca había vivido una cosa así, jamás pensaría que nos iba a ocurrir una pesadilla como esta. Entonces, sin duda, me preocupa mucho la juventud, la gente mayor que puede morir. Me preocupa, en definitiva, esta locura de vida que llevamos. Algo tenía que pasar para que pusiéramos freno, no podíamos –ni podemos– seguir así, no podemos tratar al planeta así de mal, los virus los hemos creado nosotros. Sólo pido que lo humano se ilumine un poquito más, que podamos saber cuáles son las cosas verdaderamente importantes.

Lola, tu hija, ya es mayor de edad, tu hijo creo que tiene como 14 o 15 años, ¿no?

Sí, están en una buena edad. (Ríe)

¿Qué aprendes de ellos, Rosario?

Sobre todo aprendo de su fuerza, su ilusión y sus ganas de vivir. Pero de los niños, de verdad, lo que más me alucina es todo lo que se están sacrificando, niños muy pequeños horas y horas con las mascarillas puestas en el colegio, por ejemplo. Ver a los niños así a mí me parte el corazón. Pero, bueno, no nos podemos quedar aquí, siempre hacia delante sin mirar atrás. Hay que tener esperanza, hemos ido a la luna, hacemos trasplantes de corazón, ¿y no vamos a poder con este virus? ¡Hombre, por favor!

Lo superamos y, además, con sentido del humor. Esto es lo que más me gusta de los españoles, que hacemos una risa de todo. ¡No sé si queda algo de lo que reírnos!

¡Ya, ya! Pero eso, por Dios, no debemos perderlo nunca. ¡Si ya nos quitan la risa…! La mejor medicina son las risas, la música y los abrazos.

En la casa de los Flores esta Navidad se cantará, como siempre, ¿no?

Por supuesto, ¡siempre! Aunque este año no creo que venga nadie a casa porque no nos dejan, pero mi casa siempre en Navidad y fin de año estaba abierta para todos los artistas que quisieran venir a cantar.

¿Cómo es una Nochevieja en casa de los Flores?

Pues mira, primero estamos sólo la familia, los amigos y los primos. ¡Todos juntos cuando la vida era normal! Y después de comer las uvas todo es cantar y bailar, ¡todo el tiempo! Las gitanas cantan villancicos que no puedes parar de llorar y luego es el turno de los flamencos. La guitarra, la percusión y ya estamos de cante y baile hasta el día siguiente.

Llevo desde mayo haciendo estas entrevistas, ¿puedes creerte que siempre –¡pero siempre!– en algún momento de la conversación aparece tu madre?

Claro, te creo. Es que mi madre está vivita y coleando. Hago giras en América, en una montaña a la que para llegar he tenido que coger un autobús, un avión y de todo. Bien, pues llego allí y me dicen: “Aquí ha estado tu madre”. ¡Es que mi madre ha estado en todas partes, hija, en todas partes! La gente la quiere, es un icono mundial y eso a mí me llena de orgullo porque era una gran madre y una maravillosa persona.

Las artistas como tu madre no deberían morirse nunca.

Tienes razón. Mamá, además, daba mucha alegría a la gente y, mira, si un poco –sólo un poco– de esa chispa se la puedo dar a la gente, bienvenido sea. Tengo mucho optimismo y mucha alegría, como ella, me identifico con esa parte del carácter de mi madre. Ella era muy así.

Y qué sentido del humor tenía la tía.

Claro, es que era de Jerez de la Frontera, hija, y allí está el arte más grande del mundo.

Las mejores entrevistas que le hicieron a tu madre fueron las que le hizo Jesús Quintero.

Es que mi madre era muy grande, ¡muy grande! No habrá otra como ella. Y mi padre, que era un tío guapísimo y creador de la rumba catalana, no lo olvidemos, era un pedazo de artista. Mi madre estaba enamorada de mi padre por lo artista que era.

Era como muy serio, muy sobrio. O eso parecía.

Sí, era serio, pero también tenía su humor, no creas.

En vísperas de Año Nuevo ya comenzará a correr el GIF y la foto de Lola Flores brindando con su copa de champagne.

(Ríe) ¡Seguro! Este año será otra vez trending topic. A mí también me llegan felicitaciones al móvil con esa foto de mi madre.

¿Al 2021 que le pides?

Salud y que los conciertos vuelvan a rodar. Poder ensayar con mis músicos, poder transmitiros todo con mi música y hacer mi vida, la vida que he hecho durante tantísimos años. Voy a cantar igual, cantaré con aforos y sitios más pequeños, veremos cómo lo hago, pero cantar voy a cantar. A ver si nos arreglamos.

¿Qué pasa con los arroces, Rosario? Que según he podido saber eres muy especialita…

¡Cómo sabes eso! (Ríe) Sí, sí, soy un poco especialita, tengo mis gustitos. El arroz no me gusta con pescado, quizá con marisco, pero lo prefiero con pavo, pollo y verduras. De todos modos, no soy muy comilona, eh, no pienso nunca en comer. Como lo justito.

Qué menudas piernas tenéis las Flores, claro, qué asquito me dais…

(Reímos) ¡Pero es genético! Mi madre tenía unas piernas preciosas, incluso siendo ya mayor.

Si no eres mucho de comer, serás de beber alguna cosita, digo.

Sí, claro. Me gusta mi whisky con hielo y el vino tinto, un Ribera o un Rioja, para comer y cenar lo que más. ¡Me encanta! 

Cuando la gente te recuerda, ¿qué te gusta que piensen?

Lo que han sentido con mi música. Hay gente que viene y me cuenta que se enamoró mientras escuchaba ‘Algo contigo’, por ejemplo. A mí eso me llega al alma. Ese es el mejor regalo, te lo digo de verdad. Llevo más de 20 años en la música y me dicen que han crecido conmigo, pero les contesto: ¿Qué? No soy consciente del tiempo, me siento muy joven, no sé qué edad tengo, ni quiero saberlo.

Como Pastora Imperio que, como dice la copla, ni quiere ni tiene edad.

Eso es. Sólo sé que tengo juventud y eso es lo único que me importa.

@MaríaVillardón

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