Herpes zóster en niños

Herpes zóster

Que los padres puedan estar atentos y alertas a numerosas situaciones que pueden poner en peligro la salud de sus pequeños es algo por lo que intentamos, de manera periódica, dar cuenta de enfermedades e infecciones infantiles. Y precisamente por ese motivo ahora vamos a exponer lo que se da en llamar herpes zóster.

Sigue leyendo y descubrirás todo lo que necesitas saber en pro del bienestar de tus hijos.

¿Qué es y qué lo causa?

El herpes zóster es una erupción de tipo cutáneo que no es muy frecuente en niños y adolescentes, aunque sí puede aparecer. Es causada por el virus varicela-zóster, que también genera la varicela.

En concreto, lo que sucede es que dicho virus se manifiesta en primer lugar como esa enfermedad citada. Y eso trae consigo que el mismo se encuentre ya permanentemente en el organismo de la persona en cuestión. En ese caso, habrá personas en las que nunca llega a volver a aparecer y otras en las que sí, dando lugar al herpes que ahora nos ocupa.

Hay que establecer, además, que esa reactivación del virus se puede producir por una larga lista de causas tales como otras enfermedades, malnutrición o la ingesta de determinados medicamentos, por ejemplo.

Síntomas del herpes zóster en niños

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Erupción cutánea

En las edades comprendidas entre los 5 y los 6 años es cuando es más habitual que los pequeños puedan sufrir el herpes zóster. En esos casos, ¿qué síntomas presenta? Entre los más significativos podemos destacar los siguientes:

  • Sensación de picazón en la zona del cuerpo donde posteriormente aparece la erupción, a la que también se le da en llamar culebrilla. Esa erupción comienza siendo unos granitos, después pasa a ampollas y finalmente, cuando comiencen a curarse, se transformarán en costras. Estas, a su vez, se caerán por sí solas y durante los primeros días pueden dejar marcas oscuras.
  • Fiebre
  • Dolores de cabeza
  • Sensación de dolor muscular general
  • Fatiga y cansancio constante

Tratamiento para el herpes zóster

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Acudir al pediatra, la mejor opción

Cuando se sospeche que el niño puede tener el herpes zóster, lo que hay que hacer es llevarle al pediatra. Este le examinará y realizará el diagnóstico adecuado. Si se confirma que esa enfermedad, determinará cuál es el tratamiento más adecuado. En concreto, en base a la gravedad del caso podrá optar por unas u otras alternativas:

  • Cremas

    Cremas para el dolor que causa en la zona del cuerpo.

  • Compresas frías

    Aplicar compresas frías en las áreas afectadas. Además estas tienen que encontrarse perfectamente limpias en pro de conseguir que no se infecten ni empeoren.

  • Medicamentos de tipo antiviral

    Sólo cuando el caso es más serio y se considera que es la manera de evitar complicaciones. En concreto, se cree que es la mejor medida que se puede tomar cuando afecta a pequeños que tienen el problema de que poseen unas defensas que se encuentran muy bajas.

  • Medicación para la fiebre

    Para poder paliar la fiebre, el pediatra puede indicar la ingesta del fármaco que considere más adecuado para lograr que baje las décimas necesarias.

Otros datos de interés

Además de todo lo que hemos dado a conocer, no podemos pasar por alto otra serie de datos muy importantes sobre el herpes zóster. Entre los mismos destacan los siguientes:

  • Aunque no es lo habitual, puede llegar a afectar a pequeños que ya han sido vacunados de la varicela.
  • Como hemos mencionado, afecta a niños, pero lo habitual es que sea a personas de más de 50 años.
  • En los menores, lo habitual es que esta enfermedad se cure por sí sola, es decir, sin necesidad de tratamiento.
  • Entre las consecuencias o complicaciones más severas y más infrecuentes, al mismo tiempo, que pueden aparecer están tanto problemas en la vista como hepatitis o neumonía. No obstante, también hay que hablar de dolor en la zona durante semanas e infecciones más severas de las áreas del cuerpo donde surge la erupción.
  • El pequeño que tenga el herpes zóster deberá no ir al colegio o a la guardería para no contagiarlo. De la misma manera, se recomiende que no esté en contacto con quien no haya pasado la varicela y, sobre todo, con bebés o con embarazadas. Esta misma pauta se debe aplicar con personas que, por distintas circunstancias, estén bajas de defensas.
  • Esta infección que nos ocupa no se puede prevenir de ninguna manera. No obstante, hay que señalar que la aplicación de la vacuna de la varicela es la mejor medida que se puede tomar al respecto.
  • La mejor manera de limpiar la zona afectada es con agua y con jabón que tenga PH neutro.

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