política municipal

El alcalde de Palma quiere derribar el edificio protegido Social Club y el puente sobre el Paseo Marítimo

Palma Paseo Marítimo
Puente que une el protegido edificio Mediterráneo con el Social Club. en el Paseo Marítimo de Palma.
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El alcalde socialista de Palma, José Hila, quiere derribar el edificio protegido de la discoteca Social Club y el popular puente sobre el Paseo Marítimo, como parte de las obras de reurbanización de este espacio, que ejecutará desde el mes de noviembre la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), que preside el ex presidente socialista del Govern Francesc Antich.

Un proyecto de rediseño urbanístico de la avenida Gabriel Roca, consensuado con el gobierno municipal, que tendrá esta arteria del litoral palmesano patas arriba durante dos años y que mientras duren las obras y una vez concluyan, colapsará esta calzada al eliminar la mitad de los carriles (de cuatro a dos por cada sentido) y duplicar los semáforos.

Además, los trabajos se iniciarán el próximo mes sin conocer la repercusión que tendrá para el callejero urbano de los barrios circundantes al Paseo Marítimo y para el resto de la ciudad.

Con un presupuesto final de 43 millones de euros, que duplica el inicialmente previsto, el proyecto incluye la demolición del Social Club y el puente que lo une al edificio Mediterráneo, inmuebles e infraestructura que se encuentran catalogadas en el Plan General de Palma desde el año 1998, por ser «importante, no sólo como testimonio de la arquitectura del ocio, sino también por su peculiar estructura escalonada, y por su significación histórica vinculada con el desarrollo turístico de la Isla», tal y como precisa la propiedad en un comunicado.

Social Club, que tiene un acuerdo con la Autoridad Portuaria en virtud del cual puede explotar ese lugar hasta el año 2027, ha hecho pública su «disconformidad con que vaya a destruirse una edificación de tan alto valor histórico-turístico para Palma y que se encuentra catalogada, cuando lo lógico sería mantenerlo, ya que es perfectamente compatible con las obras que desea realizar la APB, y es preciso que el Paseo Marítimo siga conservando la tradicional oferta de ocio que desde siempre ha tenido».

Por ello, la compañía expresó su confianza en que la APB acabe entendiendo la bondad de debatir sobre las discrepancias técnicas que existen, a fin de alcanzar una solución que permita conservar un lugar importante para la historia de Palma, y que es un elemento característico del Paseo Marítimo. Un consenso que satisfaga a todos los implicados, «entre los que se encuentran nuestros trabajadores, proveedores, ciudadanos y turistas que disfrutan de una oferta de ocio única, en una edificación y entorno definitorios de la fisonomía del Paseo Marítimo de Palma», según ha manifestado la propiedad.

Social Club asegura, además, que no existen razones operativas, arquitectónicas o económicas para comenzar las obras donde se halla la edificación y el puente voladizo, y propone que éstas arranquen por uno de los extremos del Paseo Marítimo, permitiendo la continuación de sus actividades. Todo con el fin de que los derechos adquiridos sobre este espacio se extingan normalmente, sin tener que pagar la APB un elevado justiprecio a costa del erario público para demoler unas construcciones que se encuentran protegidas por su valor notable patrimonial.

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