La Zaranda lleva a Nave 10 su teatro sobre los olvidados

La compañía La Zaranda regresa a Madrid con Todos los ángeles alzaron el vuelo, una obra que vuelve a situar en el centro del escenario a quienes rara vez lo ocupan. Prostitutas, exconvictos y seres errantes protagonizan esta nueva creación que puede verse en Nave 10 de Matadero hasta el 25 de enero, en una cita que no solo celebra un estreno, sino también los 48 años de trayectoria de una de las formaciones teatrales más longevas del panorama español.
Un estreno que mira a la periferia
Fiel a su manera de entender el teatro, La Zaranda propone un viaje poético hacia los márgenes de la sociedad. Todos los ángeles alzaron el vuelo no habla de héroes ni de gestas, sino de vidas rotas que sobreviven en descampados, portales y polígonos industriales. Es un teatro que observa la periferia desde la propia periferia, con una mirada que huye del paternalismo y se instala en la dignidad de quienes viven al borde de desaparecer.
La obra se presenta como un mosaico de escenas cargadas de simbolismo, donde lo sórdido convive con lo espiritual. El humor, áspero y doloroso, actúa como una forma de resistencia frente al olvido. En ese equilibrio entre la risa amarga y la trascendencia, La Zaranda construye un universo escénico que invita a mirar más allá de la miseria aparente y a intuir una luz posible, incluso cuando el futuro se adivina incierto.
Casi medio siglo a contracorriente
Con este montaje, la compañía cumple 48 años sobre los escenarios, un recorrido excepcional que la convierte en la formación teatral española en activo más antigua. Lejos de acomodarse, La Zaranda ha hecho de ir a contracorriente su seña de identidad.
Una obra que está dedicada a la memoria
El montaje va dedicado a Laura Gómez-Lacueva, quien es la actriz fundamental en la historia de la compañía. La ausencia de ella atraviesa la obra de manera sutil, como si fuese un eco que va de la mano de unos personajes que están marcados por los conceptos de la pérdida y la despedida. En este sentido y en la misma línea que la escritura de Eusebio Calonge, el habitual dramaturgo de La Zaranda, vuelve a dar voz a quienes no la tienen, donde se construyen textos que parecen surgir de la experiencia compartida y del silencio.
El lenguaje escénico de La Zaranda
La dirección de Paco de La Zaranda refuerza ese tono satírico y trascendente que caracteriza a la compañía. El espacio escénico, el vestuario y la iluminación trabajan al servicio de una atmósfera que no busca el realismo, sino la evocación. Cada elemento parece suspendido en un tiempo indefinido, como si los personajes habitaran un lugar fuera del mundo, pero profundamente reconocible.
El reparto, formado por Ingrid Magrinyá, Natalia Martínez, Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Enrique Bustos, sostiene el montaje con interpretaciones físicas y contenidas, donde el gesto y la palabra adquieren un peso esencial. La duración, de aproximadamente una hora y veinticinco minutos, permite que la obra avance sin concesiones, manteniendo una tensión constante entre la crudeza y la poesía.
Información práctica para el espectador
Todos los ángeles alzaron el vuelo puede verse hasta el 25 de enero en Nave 10 de Matadero, ubicada en el Paseo de la Chopera, 14, en el distrito de Arganzuela. Las funciones se celebran de martes a domingo a las 19:30 horas. Las entradas están disponibles desde 21 euros.
La llegada de La Zaranda a Madrid se presenta como una oportunidad para reencontrarse con un teatro que no busca agradar, sino interpelar. En tiempos de consumo rápido y discursos amables, la compañía reivindica un espacio para la incomodidad y la reflexión. Un recordatorio de que, incluso en los márgenes, todavía es posible alzar el vuelo.