Metí una pastilla del lavavajillas en el cubo de la fregona y lo que pasó después ya es historia: «No vuelvo a usar otra cosa»

A diario, encontramos en Internet multitud de remedios caseros para limpiar la casa y dejar impecable cada rincón. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar que uno de los utensilios que más suciedad acumula es precisamente el que utilizamos para limpiar: la fregona. Con el tiempo, acumula restos de jabón, cal, pelusas y bacterias, y termina desprendiendo un olor de lo más desagradable. Afortunadamente, existe un truco tan sencillo como efectivo para dejar la fregona como nueva utilizando un producto que seguro tienes en la cocina: una pastilla de lavavajillas. Quienes lo han probado aseguran que, pese a no confiar demasiado en su eficacia, los resultados les han sorprendido.
La fregona, con sus flecos de microfibra o de tela, absorbe toda la suciedad del suelo, y, por ende, es nuestro mejor aliado a la hora de limpiar las baldosas y el parqué. Pero, de la misma manera que los estropajos o las bayetas, con el paso de los días, se transforma en un caldo de cultivo para hongos y bacterias que puede poner en serio riesgo la higiene de toda la casa. Aunque solemos enjuagar la fregona después de cada uso, normalmente no realizamos una limpieza en profundidad. En consecuencia, cada vez que fregamos el suelo, en lugar de eliminar los microbios, los extendemos.
El truco de la pastilla del lavavajillas para limpiar la fregona
Este método, que se ha hecho viral en redes sociales, es muy simple. Sólo necesitas un cubo limpio, agua hirviendo y una pastilla de lavavajillas. El procedimiento no puede ser más fácil.
- Primero, se separa el mocho del palo de la fregona y se coloca dentro del cubo.
- A continuación, se coloca encima una pastilla de lavavajillas y se vierte agua hirviendo hasta cubrir por completo los flecos del mocho. No hace falta frotar ni restregar. Basta con mover un poco el palo dentro del agua para que el detergente se distribuya entre todos los hilos y empiece a actuar.
- Luego, se deja reposar aproximadamente 15 minutos. Durante este tiempo, los componentes desinfectantes y desengrasantes de la pastilla harán todo el trabajo, eliminando la suciedad, la grasa y las bacterias.
- Al terminar, solo queda enjuagar el mocho bajo el grifo y colocarlo nuevamente en el palo. Se recomienda dejar secar boca abajo, en un lugar ventilado, para que se elimine cualquier resto de humedad.
Limpia también el cubo
Además del mocho, el cubo de fregar también acumula una gran cantidad de residuos en el fondo, los cuales suelen pasar completamente desapercibidos. Para mantenerlo en perfectas condiciones y evitar malos olores en el hogar, se puede aplicar el mismo método: colocar una pastilla de lavavajillas dentro del cubo y añadir agua hirviendo hasta cubrir las paredes. Se deja actuar durante 15 minutos y luego se vacía. Finalmente, basta con pasar una bayeta para secar rápidamente.
Más allá de la higiene, limpiar la fregona de manera periódica es esencial para evitar la propagación de bacterias. Cabe recordar que un mocho sucio es un foco de microorganismos que puede contaminar el suelo de toda la casa. Asimismo, la pastilla del lavavajillas y el agua caliente neutralizan los malos olores, lo cual es un gran punto a favor para disfrutar de un ambiente más limpio y agradable. A esto hay que sumar que el truco no requiere ningún tipo de esfuerzo ni manipular productos químicos agresivos.
Pero, ¿por qué funciona tan bien este método? La pastilla del lavavajillas contiene agentes tensioactivos y desinfectantes que disuelven la grasa y eliminan restos de jabón y suciedad acumulada. Al disolverla en agua caliente, estos componentes penetran en los flecos del mocho y en las paredes del cubo, descomponiendo la suciedad.
Lo ideal es aplicar este truco una vez a la semana o cada 15 días, dependiendo del uso de la fregona. Consejos adicionales. Después de limpiar, siempre dejar que el mocho se seque completamente antes de guardarlo, ya que la humedad residual puede favorecer la aparición de moho.
El mejor limpiasuelos casero
Hacer un limpiasuelos casero es sencillo, económico y mucho más ecológico que los productos comerciales. Los ingredientes son muy simples: vinagre, bicarbonato de sodio, limón y agua.
- En un cubo grande, mezcla aproximadamente 1 litro de agua caliente con 100 ml de vinagre blanco. Añade una cucharada de bicarbonato de sodio y el jugo de medio limón o unas gotas de aceite esencial (lavanda, eucalipto o limón).
- Mezcla bien hasta que el bicarbonato se disuelva por completo.
- Moja la fregona o una mopa de microfibra en la mezcla. Escúrrela ligeramente y, a continuación, pásala por todo el suelo, prestando especial atención a las zonas más sucias o con manchas.
- Tras limpiar toda la superficie, es recomendable pasar un paño húmedo sólo con agua para eliminar cualquier residuo y, finalmente, dejar secar el suelo al aire. Esto evitará que queden marcas o manchas blancas.