La gala más propagandística de los Goya: un empacho de «¡Palestina libre!» y cero denuncias sobre España
Los premios Goya celebran su gala más soporífera este 2026, cargada de mensajes políticos
Palestina acapara todos los discursos de los ganadores en la gran noche del cine español
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Premios Goya 2026: 'Los domingos' se impone a 'Sirat' en una gala soporífera

Barcelona como escenario de los Goya, asociaciones propalestinas contactando con actores, el Goya Internacional para Susan Sarandon… La receta de la gala de los premios Goya 2026 ha estado cocinándose con los ingredientes perfectos para conseguir el festín logrado: la gran noche del cine español más propagandística. Eso sí, con mensajes propalestinos por bandera. Los ganadores se han mostrado preocupados por lo que pasa fuera y nadie ha hablado de lo de dentro.
Sin ir más lejos, «la guerra de Irak», la de 2003, se ha mencionado nada más arrancar la gala, junto al «genocidio de Gaza y la guerra de Ucrania». Luis Tosar y Rigoberta Bandini han hecho mención de los tres conflictos, sin olvidar denunciar que «Israel ha echado a Médicos sin frontera» de la frontera con Gaza. Lo curioso es que lo han hecho haciendo uso de una imagen histórica de los Goya -de 1998- en la que José Luis Borau denunció los crímenes de ETA. Sin embargo, han obviado el contexto de la escena. Por no decir silenciado.
Casi todos han llevado una chapa de Palestina (o un pin) desde su paso por la alfombra roja, y «¡Palestina libre!» ha alimentado el 95% de los discursos de los ganadores. Si no era esa la proclama, era cualquier otra que mencionara Gaza o hiciera alusión a ella.
Dos personas contadas se han salido, un poco, de las líneas argumentales de una gala que ha sido soporífera: una de ellas ha sido Albert Serra, director de Tardes de soledad (Mejor documental), que sabe lo que es sufrir los ataques de los intolerantes. Su película sobre Roca Rey se encontró con el intento de veto de los antitaurinos, pero el arte ha superado al odio, en su caso. «Es un tema que no a todo el mundo le gusta», ha dicho al recoger el Goya. El director ha señalado el riesgo de este «entrecruzamiento entre política y temas difíciles» a día de hoy.
El otro ha sido Aldo Comas, que también sabe qué es una campaña de persecución por opinar libremente. Junto a su pareja, Macarena Gómez, ha lamentado que «nadie habla» de los 50.000 muertos de Irán a manos de la dictadura de los ayatolás. «Igual hay que acabar con regímenes teocráticos», ha sugerido.
Más imparcial ha sido Alauda Ruiz de Azúa, directora de Los domingos, la gran triunfadora de la noche en las principales categorías, que ha pedido «condenar la barbarie, la que sea».
Hasta Franco ha salido a la palestra, aunque en este caso era de esperar, porque los premiados que lo han mencionado han sido los guionistas de La cena, una comedia sobre una cena organizada a petición del dictador en el Hotel Palace. Más allá de todo esto, ni una palabra sobre la corrupción que rodea a Pedro Sánchez, sobre los casos de agresión o acoso sexual, sobre Adamuz, sobre el enorme problema de la vivienda… España, un paraíso.
Se quejaba Susan Sarandon de que Hollywood es «silencioso», que no se implica políticamente como el cine español. Lo dijo a pesar de que la industria no peca de callarse, tampoco en Los Ángeles. Pero allí entienden como una responsabilidad el altavoz que tienen, y no se dejan llevar por sus pasiones ideológicas. Denuncian sin fanatismos.
Hollywood sabe que no es lo mismo opinar abiertamente en una entrevista, en la que cada uno habla en su nombre, que hacerlo en una gala de premios con tanta trascendencia. De cara a la galería, la persona que habla en los premios del cine español, parece hablar en nombre de los españoles. Aquí, muchos se toman la licencia de ejercer de portavoces, aunque no lo sean.
Susan Sarandon es otra de las estrellas que ha aprovechado para lanzar consignas. Y, en ese mismo espacio, ha vuelto a elogiar a Sánchez, su «honestidad y lucidez moral». Justo un día antes dijo que el socialista está siempre «en el lado correcto de la historia», segundos después de reconocer que no sabe «mucho de él», más allá de que es «alto y guapo».
Sarandon, la misma que se fotografiaba con Hugo Chávez y que se ha interesado por los presos de ETA que estaban «en cárceles muy lejos de casa». El cine español no ha hecho gala del «silencio» que supuestamente reina en Hollywood, según Susan Sarandon, y ha demostrado que, a veces, es mejor callarse.
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