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Los emails de Sarah Ferguson hablando de sus hijas con Epstein: «Esperando a que…»

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Sarah Ferguson en un evento. (Foto: Gtres)

La publicación de nuevos documentos relacionados con el caso Jeffrey Epstein continúa teniendo un efecto dominó sobre figuras públicas de primer nivel, especialmente dentro de las casas reales europeas. Si durante años el foco estuvo puesto casi exclusivamente en la relación del príncipe Andrés con el magnate estadounidense, ahora el escándalo se amplía y alcanza de lleno a su ex mujer, Sarah Ferguson, duquesa de York. La aparición de correos electrónicos en los que la aristócrata menciona a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, ha añadido una nueva capa de complejidad a un escándalo que parecía no tener ya margen para más revelaciones.

Una de las consecuencias más visibles y recientes de este goteo de informaciones ha sido el cierre de la organización benéfica presidida por Sarah Ferguson. Según ha informado la BBC, un portavoz confirmó que la decisión se tomó tras un periodo prolongado de reflexión interna. «Nuestra presidenta, Sarah Ferguson, y el consejo directivo acordaron con pesar que la organización benéfica cerrará. Esto se ha estado discutiendo y preparando durante algunos meses», señaló la fuente, dejando claro que el desenlace no ha sido precipitado, pero sí inevitable ante el contexto actual.

Aunque oficialmente no se ha vinculado de manera directa el cierre con los documentos desclasificados, el momento elegido resulta difícil de desligar de la presión que rodea a la duquesa. Durante meses, su nombre ha reaparecido de forma recurrente en informaciones relacionadas con Epstein, erosionando una imagen pública que ya había atravesado múltiples crisis desde su divorcio del príncipe Andrés.

Los nuevos archivos de Epstein

Hace apenas unos días, la desclasificación de cerca de tres millones de documentos vinculados al caso Epstein volvió a sacudir a la opinión pública internacional. Entre los nombres mencionados figuran empresarios, políticos y miembros de distintas casas reales, lo que ha reavivado el debate sobre el alcance real de la red de contactos del financiero. En este contexto, ha tenido especial repercusión la revelación de intercambios de mensajes entre Epstein y la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, aunque esa información no ha logrado eclipsar el contenido de los correos atribuidos a Sarah Ferguson.

Según los documentos, la ex duquesa de York mantuvo un intercambio de mensajes con Epstein en el que no solo hablaba de su relación personal con él, sino que también mencionaba de forma explícita a sus hijas. Un detalle especialmente sensible, dado el intento reiterado de la familia real británica de desvincular a Beatriz y Eugenia de cualquier conexión con el magnate.

El correo de Sarah Ferguson

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Sarah Ferguson con sus hijas. (Foto: Gtres)

Uno de los correos más comentados se sitúa en el año 2010, coincidiendo con un viaje previsto de Sarah Ferguson a Nueva York. En ese mensaje, la duquesa escribía que aún no tenía confirmada su disponibilidad porque estaba «esperando a que Eugenie regresara de un fin de semana de sexo». La referencia, formulada en tono informal, aludía a un viaje que la princesa Eugenia realizó junto a su entonces novio y futuro marido, Jack Brooksbank.

El lenguaje empleado y el contexto en el que se produce la mención han generado una fuerte controversia, no tanto por el contenido íntimo en sí, sino por el hecho de que se compartiera con Jeffrey Epstein, una figura ya entonces rodeada de acusaciones y sospechas. Para muchos analistas, este detalle refuerza la idea de una relación de confianza y cercanía que va más allá de lo meramente circunstancial.

Otros mensajes incluidos en los archivos apuntan a encuentros presenciales entre Epstein, Sarah Ferguson y sus hijas. En uno de ellos, la duquesa agradece al magnate un cumplido que, según sus propias palabras, habría realizado delante de Beatriz y Eugenia durante un almuerzo. «En tan sólo una semana, después de tu almuerzo, parece que la energía ha aumentado. Nunca me ha conmovido tanto la amabilidad de un amigo como la de tu cumplido delante de mis hijas. Gracias, Jeffrey, por ser el hermano que siempre he deseado», escribió.

Esto es lo que opinaba Sarah Ferguson

Los documentos también recogen mensajes en los que Sarah Ferguson se refiere a Epstein con términos como «leyenda» o «el hermano que siempre deseé». En uno de ellos incluso aparece la expresión «cásate conmigo», una frase que, según algunas interpretaciones, podría entenderse como una broma o una exageración afectuosa, pero que, leída a la luz de los hechos posteriores, adquiere un significado mucho más controvertido.

Más allá de la literalidad, estos mensajes dibujan una relación marcada por la admiración y la complicidad, un retrato que contrasta con la versión pública que, durante años, trató de minimizar cualquier vínculo con el financiero estadounidense.

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