La acogedora casa de Alba Carrillo en Ávila: fusiona muebles modernos con los de su abuela
Alba Carrillo ha encontrado su refugio en un pueblo fuera de Madrid
La modelo guarda sus recuerdos en una casa situada en Ávila
Alba Carrillo se compró esta vivienda en 2020
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Los fines de semana y los periodos vacacionales han consolidado a las segundas residencias como espacios de desconexión ligados al entorno natural y a la memoria familiar. En ese contexto se enmarca la vivienda que Alba Carrillo posee en Nava del Barco, un pequeño municipio de la provincia de Ávila, donde la presentadora y modelo pasa parte de su tiempo siempre que su agenda se lo permite. Se trata de una casa con una fuerte carga emocional, vinculada a la historia de su familia materna y al recuerdo de varias generaciones.
Nava del Barco es una localidad de menos de cien habitantes censados, situada en la vertiente norte de la Sierra de Gredos y a orillas del río Tormes, en una zona limítrofe con Extremadura. Carrillo adquirió esta vivienda en 2020, cumpliendo así un objetivo personal largamente planteado. Desde entonces, ha compartido en distintas ocasiones su relación con el pueblo y con una casa que forma parte de su historia familiar, al tratarse del lugar de origen de su abuela materna y un enclave recurrente durante su infancia y juventud.
Una casita con mucho encanto
La casa responde a la arquitectura tradicional de la zona. Construida en piedra, conserva elementos propios de las viviendas castellanas, como la puerta de madera oscura que da acceso al interior. Tras la compra, Alba Carrillo llevó a cabo una reforma orientada a mejorar la habitabilidad, respetando la estructura original y combinándola con intervenciones más actuales. A ese proceso se sumaron diversos proyectos de bricolaje con los que fue personalizando las estancias.
El exterior mantiene un aspecto sobrio y vinculado a la historia del inmueble, mientras que el interior apuesta por una mezcla de estilos. Predominan piezas antiguas y elementos decorativos de inspiración campestre, integrados con mobiliario moderno y soluciones prácticas pensadas para el uso cotidiano. El resultado es un espacio que conjuga referencias rurales con comodidades actuales, sin renunciar al carácter original de la casa.
El salón de Alba Carrillo

El salón se articula en torno a un gran sofá, elegido por su funcionalidad, y una chimenea que actúa como punto central de la estancia. La decoración responde a una estética próxima al estilo cottagecore, con predominio de materiales naturales, textiles suaves y piezas con apariencia artesanal. Esta línea se extiende al resto de la vivienda, donde cada habitación presenta pequeños acentos de color que aportan variedad sin romper la coherencia del conjunto.
Las habitaciones incorporan detalles cromáticos distintos, reforzando una imagen delicada y vinculada a motivos florales. A ello se suma una estancia singular conocida como la «salita del té», equipada con un sofá rosa, un telescopio y un antiguo baúl que ya formaba parte de la casa antes de la reforma. Este espacio funciona como una zona de descanso diferenciada, alejada del uso más funcional del resto de la vivienda.
Unos muebles muy especiales
Buena parte de la personalidad del inmueble reside en los objetos heredados y en los elementos decorativos con valor simbólico. Entre ellos se encuentran fotografías familiares tomadas en distintas etapas de la vida en el pueblo, hojas de recetas antiguas colocadas en la cocina o piezas textiles que evocan tradiciones rurales. También hay referencias directas a la figura de su abuela, como una cabeza de tela decorativa inspirada en las mulas que transportaban el correo, adornada con margaritas, la flor preferida de la familiar.
Otro de los elementos destacados es una jirafa de gran tamaño situada en el hueco de la escalera, elaborada por la propia Carrillo mediante la técnica del decoupage. Conocida como «Pajaritas», se ha convertido en una de las piezas más reconocibles del interior de la vivienda. Este tipo de objetos hechos a mano conviven con otros de carácter más funcional, reforzando la idea de una casa construida a partir de capas de recuerdos y usos.
La cocina es perfecta y original
Frente al predominio de lo rústico en otras estancias, la cocina presenta un diseño más moderno y minimalista. Está equipada con un panelado de madera en tonos claros y una encimera blanca que aporta luminosidad y simplicidad visual. Esta elección permite mantener la calidez del conjunto sin sobrecargar el espacio, diferenciándolo del resto de la vivienda pero sin romper la armonía general.
La combinación de materiales busca un equilibrio entre tradición y actualidad, adaptando la casa a las necesidades actuales sin eliminar los rasgos que la vinculan al entorno rural de Nava del Barco. Se trata de una solución funcional que responde al uso habitual de la vivienda como refugio de fin de semana y periodos vacacionales.
En conjunto, la casa de Alba Carrillo en este municipio abulense se presenta como una segunda residencia marcada por la memoria familiar y por una reforma que respeta la arquitectura original. Un espacio situado en plena naturaleza, configurado a partir de objetos heredados, piezas contemporáneas y decisiones prácticas, que sigue siendo un punto de referencia personal vinculado a su historia y a la de su familia.
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