Salud

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) ha sido renombrado oficialmente como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP)

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) ha sido renombrado oficialmente como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP)
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Fact checked

×

Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.

Durante décadas, millones de pacientes con síntomas como ciclos menstruales irregulares, dolor en la zona pélvica, aumento del vello corporal o acné han recibido el diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico (SOP). Muchas de ellas han tenido dificultades para obtener una evaluación clara y, una vez diagnosticadas, han tenido que enfrentarse además a cierto estigma social, mientras que las opciones terapéuticas disponibles siguen siendo limitadas y poco satisfactorias. Ahora, un equipo internacional formado por médicos e investigadores ha concluido que muchas de estas dificultades podrían estar relacionadas con el propio nombre de la enfermedad.

De hecho, una parte importante de las pacientes diagnosticadas con «síndrome de ovario poliquístico» no presenta quistes en los ovarios, aunque sí muestra alteraciones hormonales y metabólicas de carácter más amplio. Por este motivo, el SOP ha sido rebautizado como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP). Según los expertos, la denominación anterior no describía con exactitud la enfermedad, «lo que contribuía a retrasar el diagnóstico, fragmentar la atención y estigmatizar, a la vez que limitaba las investigaciones y la formulación de políticas».

Nuevo nombre para el síndrome de ovario poliquístico (SOP)

«El síndrome ovárico poliendocrino metabólico (SOP), anteriormente denominado síndrome de ovario poliquístico (SOP), afecta a una de cada ocho mujeres. Sin embargo, el término SOP es impreciso, ya que implica quistes ováricos patológicos, ocultando diversas características endocrinas y metabólicas, y contribuyendo al retraso en el diagnóstico, la fragmentación de la atención y el estigma, además de limitar la investigación y la formulación de políticas. Partiendo de un mandato internacional para el cambio, describimos un proceso de consenso global riguroso, sin precedentes y de múltiples etapas para el cambio de nombre.

Mediante encuestas globales iterativas (con respuestas de 14.360 personas con SOP y profesionales de la salud), métodos Delphi modificados y talleres grupales, identificamos principios que priorizan la precisión científica, la prevención del estigma, la adecuación cultural y la viabilidad de la implementación. En este contexto, los términos propuestos fueron poliendocrino, metabólico y ovárico, que reflejan la fisiopatología multisistémica de la afección. Finalmente, el síndrome ovárico metabólico poliendocrino fue el nombre escogido porque incluye la disfunción endocrina, metabólica y ovárica», explica la doctora Helena Teede, endocrinóloga y profesora de Salud de la Mujer en la Universidad de Monash, en Australia, en The Lancet.

El nuevo término, síndrome de ovario metabólico poliendocrino (SOMP), centra la atención en tres pilares principales que describen mejor su naturaleza.

  • En primer lugar, el componente «poliendocrino» hace referencia a la implicación de múltiples alteraciones hormonales. Entre ellas se incluyen el exceso de andrógenos, la resistencia a la insulina, las alteraciones del eje hormonal y otros desequilibrios endocrinos de carácter complejo.
  • En segundo lugar, el aspecto «metabólico» destaca la relación de esta condición con diversos trastornos del metabolismo. Se asocia con resistencia a la insulina, mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos, incremento del riesgo cardiovascular y la presencia de hígado graso de origen metabólico.
  • Por último, el componente «ovárico» subraya su impacto en la salud reproductiva. Incluye alteraciones en la ovulación, ciclos menstruales irregulares, dificultades para lograr el embarazo y un mayor riesgo de hiperplasia endometrial, así como posibles complicaciones asociadas al cáncer de endometrio.

Melanie Cree, catedrática de endocrinología pediátrica en la Universidad de Colorado Anschutz y coautora del artículo publicado en The Lancet, explicó que cuando solicitaba financiación a través de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) para investigar esta afección, las propuestas solían dirigirse al instituto encargado de la salud reproductiva, que cuenta con un presupuesto relativamente limitado. Ahora, espera que el cambio de denominación permita que la investigación sobre el SOMP pueda acceder también a fondos procedentes de otros institutos de los NIH, como los centrados en la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.

En este proceso de cambio de denominación participaron 56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes, que utilizaron distintos métodos de consulta, entre ellos encuestas globales con la participación de 14.360 personas con SOP y profesionales de la salud de diversas especialidades y regiones del mundo.  Los grupos de pacientes, junto con líderes en el campo de la medicina reproductiva, como el médico Ricardo Azziz y los profesores Andrea Dunaif, Bart CJM Fauser, Robert J Norman y Helena J. Teede, han abogado por el cambio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que afecta aproximadamente a entre el 10% y el 13% de las mujeres en edad reproductiva. Sin embargo, se calcula que alrededor del 70% de quienes lo padecen no han recibido un diagnóstico. Aunque se asocia habitualmente a dificultades para concebir, sus efectos no se limitan únicamente a la fertilidad. Muchas mujeres sufren acné, pérdida de cabello, aumento de peso, fatiga y alteraciones del sueño. También son habituales las manifestaciones emocionales, como la ansiedad, la irritabilidad o los cambios de humor.

Lo último en OkSalud

Últimas noticias