Lavarse las manos correctamente reduce más del 40% las infecciones víricas
Una buena higiene de manos reduce las enfermedades digestivas en un 30% y las infecciones respiratorias agudas en un 17%
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Abrir una puerta, utilizar el transporte público, preparar la comida, sonarse la nariz o utilizar el teléfono móvil. A lo largo del día, nuestras manos entran continuamente en contacto con personas, objetos y superficies y pueden convertirse en una vía de transmisión de microorganismos. Por ello, una correcta higiene de manos continúa siendo uno de los hábitos más sencillos que podemos incorporar a nuestro día a día para cuidar nuestra salud y la de quienes nos rodean.
Con motivo del Día Mundial del Lavado de Manos, que se celebra cada 15 de octubre, B. Braun pone el foco en la importancia de mantener este hábito más allá de momentos excepcionales o situaciones de alerta sanitaria y convertirlo en una práctica cotidiana de prevención.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF publicaron en 2025 sus primeras directrices globales sobre higiene de manos en entornos comunitarios, como hogares, centros educativos y espacios públicos. Según ambas organizaciones, una correcta higiene de manos puede reducir las enfermedades digestivas en un 30% y las infecciones respiratorias agudas en un 17%, poniendo de manifiesto el impacto que un gesto cotidiano puede tener sobre la salud de la población.
«La evidencia es clara: un gesto tan sencillo como lavarse las manos correctamente sigue siendo una de las herramientas más eficaces de prevención que tenemos a nuestro alcance. Sin embargo, su carácter cotidiano hace que a menudo perdamos de vista su importancia real. Desde B. Braun creemos que acercar este tipo de información a la población, de forma clara y práctica, es clave para consolidar hábitos que protegen tanto la salud individual como la colectiva», señala el Dr. José Manuel Molina Villar, Director Medical Scientific Affairs de B. Braun.
¿Cuándo debemos lavarnos las manos?
Tan importante como saber cómo hacerlo es identificar aquellos momentos del día en los que una correcta higiene de manos resulta especialmente relevante. De acuerdo con las recomendaciones de la OMS y UNICEF, hay cinco momentos clave en la vida cotidiana:
• Antes de preparar alimentos.
• Antes de comer o de dar de comer a otra persona.
• Después de ir al baño o de cambiar un pañal.
• Después de toser, estornudar o sonarse la nariz.
• Siempre que las manos estén visiblemente sucias.
A estos momentos pueden sumarse otras situaciones habituales en las que conviene prestar especial atención a la higiene, como antes y después de cuidar a una persona que padezca algún tipo de enfermedad, en las que mantener una adecuada higiene de manos adquiere especial importancia.
El Dr. Manuel Cortés Blanco, médico del Servicio de Medicina Preventiva y corresponsable del Programa de Higiene de Manos del Complejo Asistencial Universitario de León, apunta que «en prevención, a veces las medidas más sencillas son también las que generan un mayor impacto. La higiene de manos es un claro ejemplo: un gesto cotidiano que, cuando se realiza correctamente, ayuda a reducir infecciones, proteger a los pacientes y mejorar la calidad de la atención sanitaria».
Lavarse las manos sí, pero hay que hacerlo correctamente
Aunque pueda parecer un gesto sencillo, hacerlo con prisas o de manera automática puede provocar que algunas zonas de las manos no se limpien adecuadamente. Para conseguir una higiene eficaz, es importante mojar las manos con agua, aplicar jabón y frotar toda su superficie, sin olvidar las palmas, el dorso, los espacios entre los dedos, los pulgares, las puntas de los dedos y la zona alrededor de las uñas.
Además, conviene dedicar el tiempo suficiente al proceso. Como referencia práctica, organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan frotar las manos con jabón durante al menos 20 segundos. Después, deben aclararse y secarse completamente.
Prestar atención a la técnica es especialmente importante porque determinados gestos pueden pasar inadvertidos en nuestra rutina. No frotar todas las zonas de las manos, realizar un lavado demasiado rápido o no secarlas correctamente son algunos de los hábitos que pueden restar eficacia al proceso.
Inmaculada Fernández Moreno, enfermera de Prevención y Control de Infecciones en el Hospital Parc Taulí y presidenta de la AEEPyCI, explica: «Uno de los errores más frecuentes es lavarnos las manos de forma automática, sin prestar atención a todas las zonas. Los pulgares, los espacios entre los dedos, las uñas y el dorso de las manos suelen ser las partes que más olvidamos. Por eso, es fundamental dedicar el tiempo suficiente y seguir una técnica ordenada que permita eliminar eficazmente los microorganismos. No se trata solo de lavarse las manos, sino de hacerlo bien y en los momentos adecuados para prevenir contagios».
¿Agua y jabón o solución hidroalcohólica?
Otra de las dudas habituales es qué método utilizar en cada momento. El agua y el jabón son la opción de referencia, especialmente cuando las manos están visiblemente sucias. Cuando no se dispone de agua y jabón y las manos no presentan suciedad visible, una solución hidroalcohólica con una concentración de alcohol de al menos el 60% puede ser una alternativa eficaz. En este caso, debe aplicarse una cantidad suficiente para cubrir toda la superficie de ambas manos y frotarlas hasta que estén completamente secas.
En ambos casos, la clave está en cubrir correctamente todas las zonas de las manos y completar el proceso, evitando hacerlo de manera rápida o incompleta.
Un hábito cotidiano que no debemos dar por sentado
La higiene de manos forma parte de los hábitos que aprendemos desde edades tempranas. Sin embargo, su carácter cotidiano puede hacer que con el tiempo se realice de manera automática o que se descuide en determinados momentos. Por ello, mantener la concienciación y la educación sobre cómo y cuándo realizar una correcta higiene de manos sigue siendo fundamental, tanto entre las personas adultas como entre los más pequeños, para consolidar hábitos de prevención que puedan mantenerse a lo largo de la vida.
Desde su experiencia en el ámbito de la prevención de infecciones, B. Braun incide en la importancia de acercar a la población información sencilla y práctica que facilite una correcta higiene de manos en el día a día, contribuyendo así a reforzar uno de los hábitos de prevención más básicos y accesibles.