Adiós al despilfarro

Así es el nuevo anteproyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario

Sólo en los hogares españoles se tiran anualmente a la basura 1.364 millones de kilos/litros de alimentos

El régimen sancionador establece cuatro tipos de infracciones graves, todas ellas relacionadas con la donación de alimentos

5 consejos para no desperdiciar comida

Desperdicio de alimentos
En 2020 supuso una media de 31 kilos/litros tirados por persona.

El pasado mes de octubre el Consejo de Ministros aprobó en primera lectura el proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, una normativa que nace con un objetivo: reducir drásticamente el desecho de alimentos sin consumir que acaba en la basura. Solamente en los hogares españoles se tiran anualmente a la basura 1.364 millones de kilos/litros de alimentos, una media de 31 kilos/litros por persona en 2020.

En la exposición de motivos de la ley, «se justifica la necesidad de establecer una norma ante los pocos avances producidos en los últimos años para frenar este problema», según apuntan en el comunicado oficial de Moncloa. En este sentido, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), Luis Planas, señaló -en el marco del Tercer Foro Participativo sobre la Ley de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario  que en la elaboración del anteproyecto de ley, «el ministerio ha hecho una recopilación del elevadísimo número de buenas prácticas empresariales y sociales que ya existen para combatir el desperdicio alimentario».

Y precisamente en esta línea destacó que la industria agroalimentaria «está cada vez más concienciada sobre la necesidad de reducir el impacto económico, en sostenibilidad y ético» de este problema. Asimismo, aportó varios datos: cerca del 71% de las industrias agroalimentarias disponen ya de una estrategia interna definida para luchar contra el desperdicio; más del 61% de ellas promueve las buenas prácticas; y un 51% impulsa acciones conjuntas con sus proveedores. En el aspecto de las donaciones, son más del 53% las empresas del sector que tiene acuerdos estables con entidades sociales. «Son datos para contar con orgullo», afirmó el ministro.
Sin embargo, aunque son buenos datos, aún queda mucho por hacer, de ahí el impulso de este anteproyecto, que consta de 15 artículos repartidos en cinco capítulos, cuatro disposiciones finales y una adicional y que pretende que esa «guía de buenas prácticas» se establezca en toda la cadena alimentaria, desde las cosechas hasta el usuario final.

Prioridades a la hora de donar

En esta línea, todos los agentes de la cadena alimentaria deben contar con un plan de prevención para evitar el desperdicio, y fija en el artículo 5, una jerarquía de prioridades. Es decir, si existe un sobrante de comida, en primer lugar se debe donar a empresas sin ánimo de lucro o bancos de alimentos. Además, los alimentos que se donen deberán tener suficiente vida útil de almacenamiento para hacer posible su distribución y uso seguro a sus destinatarios finales.

En el segunda posición, los alimentos no vendidos que estén en condiciones óptimas de consumo deberán ser transformados en otros como zumos, mermeladas, etc. Y, en el caso de que no sean aptos para el consumo humano, deberán ser utilizados como subproductos para la alimentación animal o fabricación de piensos, para la industria, para uso agrario o para la obtención de biogás u otro tipo de combustible.

Otra de las novedades que introduce la ley es que los productos con fecha de consumo preferente vencida deberán presentarse al consumidor de forma separada y claramente diferenciados del resto, con precios inferiores o destinarse a la donación. Y, en el caso de la restauración, los establecimientos tendrán que ofrecer a sus clientes la posibilidad de que se lleven, sin coste adicional, lo que no han consumido y tendrán que informar de ello de forma visible, preferentemente en la carta o menú. Para ello, deberán disponer de envases aptos reutilizables.

Régimen sancionador de la norma

Existen cuatro tipos de infracciones graves, todas ellas relacionadas con la donación de alimentos, cuyas multas oscilan entre 6.001 y 150.000 euros. Entre las causas se enumeran algunas: impedir mediante contrato la donación de alimentos; no donar o distribuir los excedentes a empresas o entidades de iniciativa social; o que las entidades sin ánimo de lucro receptoras no mantengan unas correctas prácticas de higiene en la conservación y manipulación de los alimentos. También es causa de infracción grave la discriminación en el reparto de alimentos. Y, además, se considerarán faltas muy graves (con sanciones de hasta un millón de euros) la segunda o posterior infracción grave reincidente.

Se considerarán motivo de infracción leve: no aplicar la jerarquía de prioridades para el uso de alimentos, no contar con un plan de prevención de las pérdidas, no cuantificarlas y no informar de las mismas o no disponer de los medios para asegurar que los alimentos no vendidos y que siguen siendo aptos para el consumo humano se donen a través de un pacto o convenio que regule la donación a organizaciones.

En el caso de las entidades de iniciativa social y sin ánimo de lucro receptoras de las donaciones, se considerará falta leve no distribuirlas a personas desfavorecidas o no garantizar la trazabilidad de los productos donados mediante un registro de entrada y salida. Las infracciones leves podrán ser sancionadas con multas de hasta 6.000 euros.
Cuatro datos alarmantes e ideas para mejorarlos

¿Sabías que, según datos del MAPA…?

• Un tercio de la producción mundial de alimentos se pierde o desperdicia.

• Si se evitara un cuarto de las pérdidas y el desperdicio de alimentos se podría alimentar a 870 millones de personas (más de las que padecen subalimentación).

• En los países en desarrollo, más del 40% de las pérdidas se producen en los procesos posteriores a la cosecha y en los procesamientos.

• España es el decimotercer país de la Unión Europea que más comida desperdicia per cápita.

En línea de las pretensiones de la nueva norma, desde los hogares también podemos ayudar a que disminuyan las cifras con algunas ideas de reciclaje de comida. Por ejemplo, puedes hacer varias comidas a partir de las sobras de una comida. Si son huesos, caldo; si es carne o pescado, croquetas o utilizarlos como ingredientes para una pizza casera. Si es pasta, puedes reutilizarla con otros ingredientes extra. Si te sobra pan duro, puedes hacer pan rallado o picatostes. En cuanto a las cáscaras de las verduras, pueden servirnos para hacer caldos o para cortarlos en trozos pequeños y saltearlos como acompañamiento a un filete o pescado. Al final, la cuestión es aportar nuestro granito de arena.

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