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Giro radical en la ZBE de Bilbao: adiós para siempre a la circulación para los vehículos con etiqueta B

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Blanca Espada

Las zonas de bajas emisiones están prácticamente en todas las grandes ciudades españolas y aunque suele hablarse mucho de la situación en Madrid o Barcelona, lo cierto es que el ZBE de Bilbao no se queda atrás y ya hace un tiempo que finalizó su fase inicial de modo que todos los conductores deben estar atentos. De hecho, puede que muchos no lo sepan o no lo recuerdan, pero hace meses desde que los vehículos con etiqueta B han dejado de poder circular por Abando e Indautxu, dos de las áreas más transitadas y donde se concentran comercios, oficinas y buena parte del tráfico diario. El Ayuntamiento ya había avisado de que la ZBE iría endureciéndose, y así fue, marcando un giro definitivo en la movilidad de la ciudad.

Durante un año, estos vehículos pudieron acceder sin problemas mientras el consistorio afinaba el sistema de cámaras, señalización y controles. Sin embargo, ese tiempo ya se agotó y fue en verano cuando la ZBE de Bilbao entró en una fase más estricta, similar a la de otras ciudades europeas que ya han establecido vetos permanentes a los coches con mayor nivel de emisiones. De este modo es importante recordar que el acceso está directamente prohibido en horario laboral, lo que altera rutinas de cientos de conductores. Y además se debe tener en cuenta que no respetar la normativa puede acarrear multas de 200 euros.

ZBE de Bilbao: adiós para siempre a la circulación para los vehículos con etiqueta B

Si vives en Bilbao y tienes un coche con etiqueta B puede que ya lo sepas, pero todavía habrá conductores que no se hayan enterado o tal vez turistas que llegan desde otras comunidades. Desde hace algunos meses, los coches con etiqueta B han pasado directamente a la lista de vehículos que ya no pueden entrar en Abando e Indautxu. Aquí entran muchos modelos que todavía se ven a diario como por ejemplo los turismos de gasolina de principios de los 2000, diésel algo más recientes, ciertas furgonetas de reparto y vehículos de más de ocho plazas que llevan años funcionando sin problemas.

El horario también está definido y marca buena parte del impacto real de la medida. La restricción se aplica de lunes a viernes, desde primera hora de la mañana hasta media tarde, justo el tramo en el que más tráfico soporta la ciudad. Fuera de ese horario sí que pueden entrar, lo que permite cierto margen, pero la idea del Ayuntamiento es clara: reducir al máximo la presencia de vehículos contaminantes en las horas de mayor actividad.

Las excepciones que sí podrán circular

Aunque la prohibición es amplia, el Ayuntamiento ha establecido una lista concreta de excepciones. Los residentes empadronados en Abando e Indautxu antes del 15 de junio de 2024 podrán seguir usando sus vehículos etiqueta B dentro del perímetro, siempre que cumplan el resto de la normativa. También quedan autorizados los transportistas que realicen entregas, los vehículos que acrediten necesidades de movilidad relacionadas con salud o dependencia, y los comerciantes con actividad dentro de la zona.

Además, si un conductor con etiqueta B se dirige directamente a un aparcamiento incluido en el sistema de gestión de accesos, podrá entrar sin recibir sanción. En este caso, el propio aparcamiento valida la entrada como autorizada. Esta excepción se ha creado para no perjudicar a quienes acceden a la zona únicamente para estacionar en un parking regulado.

Por qué Bilbao da este paso ahora

El Ayuntamiento sostiene que el primer año de ZBE ha servido para medir flujos, detectar patrones de tráfico y comprobar qué tipo de vehículos siguen entrando al centro con mayor frecuencia. Los datos, según fuentes municipales, apuntan a que buena parte de los coches que circulan en Abando e Indautxu todavía pertenecían a categorías que generan emisiones superiores a lo recomendado por la normativa europea.

A esto se suma la presión normativa: las ciudades de más de 50.000 habitantes están obligadas por ley estatal a disponer de zonas de bajas emisiones, y la Comisión Europea reclama avances reales en la reducción de contaminación para cumplir con los límites futuros. La retirada paulatina de las etiquetas B es una tendencia que, tarde o temprano, afectará a más ciudades del país.

Impacto en los vecinos y en el día a día del centro

El cambio genera dudas entre los ciudadanos. Muchos vecinos valoran la mejora ambiental, pero otros lamentan que la medida llegue en un momento en el que cambiar de vehículo no es fácil ni barato. La aparición de excepciones busca amortiguar este choque, aunque no elimina por completo la sensación de que algunos colectivos tendrán que reorganizar su vida diaria. Los comerciantes, por ejemplo, temen que algunos clientes eviten el centro por miedo a las multas. Al mismo tiempo, otros negocios creen que la reducción del tráfico hace más agradable la zona y atrae a quienes prefieren un entorno más tranquilo y menos congestionado.

Este cambio no es el final de la ZBE de Bilbao, sino una fase más. El Ayuntamiento no descarta futuras ampliaciones, nuevas restricciones o modificaciones en los perímetros. Lo que ocurra este año servirá para medir el impacto real del veto a los etiqueta B y para ajustar el sistema de cara al futuro.

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