Zapatero utilizó a los presos políticos como mercancía para blanquear la dictadura
Los testimonios de los españoles apresados por la tiranía chavista y ahora puestos en libertad coinciden: resulta una infamia que el Gobierno pretenda atribuirle a Zapatero su salida de la cárcel, porque su puesta en libertad se ha debido a la nueva situación que se vive en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Que el presidente del Gobierno haya celebrado su liberación calificando su situación de «retenidos» por el régimen chavista es una infamia, pero más aún que se pretenda poner en valor a Zapatero cuando no ha hecho otra cosa que utilizar a los presos políticos como mercancía para blanquear a la dictadura. Ni «retenidos», ni, por supuesto, liberados gracias a Zapatero, sino a Donald Trump.
Durante el tiempo que pasaron en la cárcel, sus familias intentaron inútilmente que el Gobierno de Sánchez intercediera para su liberación, pero el Ejecutivo prefirió no implicarse a fondo. Resulta absolutamente obsceno que quien ha jugado el papel de encubridor del régimen, quien lo ha justificado de forma sistemática, pueda ser presentado ahora por el PSOE como artífice de la liberación de los presos políticos españoles. Porque Zapatero -es un hecho objetivo- no ha trabajado nunca para recuperar la democracia en Venezuela, sino para perpetuar una tiranía que le resultaba muy rentable.
La izquierda española ha hecho cumbre en el cinismo, porque ahora que Maduro ha sido capturado por decisión de Donald Trump pretende vender la falsa idea de que Zapatero está detrás de la puesta en libertad de los presos políticos españoles por los que el ex presidente no movió un dedo. Es una infamia, una obscenidad superlativa que quien se ha convertido en valedor de un régimen abyecto durante años sea presentado como un defensor de los derechos humanos comprometido con la democracia y la libertad. Todo lo contrario: Zapatero, con un horizonte penal cada vez más negro, no ayudó jamás a abrir las puertas de la prisión para que salieran los presos políticos, más bien todo lo contrario.