Trump es una máquina trituradora de dictaduras
Mucho podrá discutirse sobre las formas con las que se maneja el presidente de Estados Unidos, pero lo que está claro es que bajo su mandato están cayendo dictaduras que representaban no solo una amenaza global, sino que eran auténticas cárceles-Estado donde los derechos humanos eran violentados vilmente en medio de la pusilanimidad general. Donald Trump ha cambiado el mundo y lo ha hecho devolviendo a su país un protagonismo perdido.
Venezuela, Cuba o Irán eran regímenes totalitarios en los que hoy se abre una ventana de esperanza que, aunque con todas las cautelas, la libertad secuestrada en su día puede dar paso a la libertad. Y eso ya es mucho viniendo de donde veníamos.
El ataque a Irán puede alterar positivamente el statu quo de una zona del mundo —Oriente Medio— que era y todavía sigue siendo un polvorín, pero que por primera vez en mucho tiempo presenta síntomas esperanzadores. En Iberoamérica, el populismo totalitario se ha encontrado con la horma de su zapato, porque los narcoestados saben que con Trump se les ha acabado la impunidad.
El ataque de EEUU e Israel contra el régimen tiránico de los ayatolás no coloca al mundo en una situación más peligrosa, sino que, a diferencia de lo que ha expresado de forma imbecil el Gobierno de España, puede contribuir a perfilar una etapa de mayor estabilidad. Se ha acabado el tiempo de los pusilánimes, de los que apelan a una sedicente neutralidad que, al final, siempre juega a favor de las dictaduras. Eso se acabó y, por mucho que la izquierda insista en que Trump es una amenaza para el mundo, lo cierto es que lo que es Trump es una amenaza para esa izquierda que llevaba demasiado tiempo imponiendo un relato condescendiente con los regímenes más totalitarios.
La izquierda que le pasaba la mano por el lomo a los narcosestado, la izquierda que a los terroristas palestinos les otorgó la condición de héroes, la izquierda mema que configuró un mundo a base de grimoso buenísimo, tiene motivos para estar preocupada. Porque con Trump se les ha acabado el chollo. Así que sigan condenando el ataque contra Irán con la misma miseria moral con la que condenaron los ataques de Israel contra Gaza o la captura de Maduro. Que sigan.