¿Qué es el centro? Depende

Me ha llamado la atención el lamento, el quejido, por el centro perdido de un número destacado de miembros del Partido Popular vasco en los últimos días. Lo cierto es que el País Vasco se ha convertido en la primera comunidad autónoma que no suma ni un solo diputado al bloque popular en el Congreso, pasando de los dos escaños de 2016 a cero. Desde que Mayor Oreja obtuviera el 23 por ciento de los votos allí, logrando ser la segunda fuerza política, la pérdida de influencia del partido azul ha sido lenta y constante. No sé si este proceso puede explicarse solo desde la ‘centritis’ que aqueja a los populares. No me parece que Mayor Oreja fuese entonces un ejemplo de centrismo, tal y como hoy se entiende el centro, como tampoco lo era Gregorio Ordóñez, figura clave del PP vasco. No les vendría mal un poquito de reflexión.

También Ángel Garrido, el ex presidente de la comunidad de Madrid por el Partido Popular, ha encontrado en el centro la madre de todas las excusas para justificar lo injustificable. En un desayuno informativo, afeaba a su ex partido utilizar el centro como estrategia electoral. Resulta cómico. Garrido empezó su militancia política en el Centro Democrático y Social, después se pasó a la Alianza Popular de Manuel Fraga, acabó en el Partido Popular y, en esta última etapa de su madurez política da el salto a Ciudadanos. ¿Qué es el centro para Angel Garrido? Su supervivencia política.

Otro que ha hablado mucho del centro estos días ha sido Alberto Núñez Feijóo. Para el presidente de la Xunta, el PP no supo reaccionar a la aparición de Vox. Es curioso que lo diga alguien que durante años se mantuvo inerte, pese a su peso en el partido, ante la secuencia de errores e inacciones políticas que dan lugar al surgimiento de Vox. Ahora reivindica el centro, incluso dando a entender con tono displicente hacia su propio electorado, que la manifestación celebrada en Colón para defender la constitución, la ley como el alma de la democracia, fue un error. ¿Qué es el centro para Feijoo? Depende.

Desde luego, la verborrea centrista de la derecha política está dando paso a un espectáculo colosal. Su desinterés y torpeza por conocer y participar los mecanismos que influyen en la configuración de la opinión pública les ha distanciado de la realidad social española, dejándoles a expensas de que otros definan el centro. Como en el juego de las sillas, cuando la música cesa, otro ha ocupado su asiento. En el ámbito liberal-conservador, el centro político es la construcción de un proyecto alternativo a la socialdemocracia, creíble, moderno, ilusionante, aglutinador de las diferentes sensibilidades, bien definido y dispuesto siempre a crecer. El centro es la actitud política del que sabe que la humildad, la determinación y el trabajo diario forman parte de la misma suma. El centro no se hereda, se gana cada día y se pierde por incomparecencia.

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