El PSOE entra en pánico en Aragón: y lo peor es que aún quedan tres días
Pensaban en Ferraz, que es quien dirige con mano de hierro la campaña del PSOE en Aragón, que la candidatura de Pilar Alegría iría incrementando su intención de voto a medida que se acercara la fecha de las urnas, pero a tres días de las elecciones el desánimo es absoluto, porque los track diarios que maneja el partido son demoledores y constatan que se están perforando todos los suelos históricos. Lo peor para el PSOE es eso: que todavía quedan tres días y la situación pavorosa de hoy puede ser apocalíptica el domingo.
Han detectado -ya habéis tardado, camaradas- que se les está yendo voto hacia Vox y que no tienen margen de maniobra alguno, así que el desconcierto es total. Detectan fugas al PP, al partido de Abascal y hasta fugas a la Chunta Aragonesista por su izquierda, de modo que tienen una triple vía de agua abierta que no son capaces de tapar. No es que albergaran demasiadas esperanzas, porque Sánchez puso a Pilar Alegría no para gobernar, obviamente, sino para controlar al partido en la región, pero la cosa se les está yendo de las manos.
Hasta hace poco su estrategia era clara: asumir que iban a perder votos y escaños, pero aguantando malamente el tipo y descargando en el PP la responsabilidad de convocar unos comicios que sólo iban a servir para engordar a Vox, pero el tamaño del desaguisado es tal que esa excusa no les va a bastar para justificar su derrota. Y no podrán, tampoco, decir lo que dijeron tras el batacazo en Extremadura: que no tuvieron tiempo de cambiar de candidato y que hubo que tragarse a Gallardo.
Porque a Alegría la puso directamente ahí Pedro Sánchez, viene ungida directamente por el secretario general y, en consecuencia, su previsible hecatombe habrá que ponerla en el debe de Pedro Sánchez. Lo del PSOE de Aragón ya no es que pase de castaño a oscuro, es que es la apoteosis del negro.