Vuelve la Playa de Madrid y está confirmado: el nuevo espacio de moda que está a punto de abrir sus puertas
La playa de Madrid del río Manzanares renace aunque con cambios significativos
La playa a menos de 2 horas de Madrid perfecta si quieres aprovechar el fin de semana: casi nadie la conoce
La playa a una hora de Madrid con bandera azul que te hará sentir como en el Caribe

Madrid siempre ha tenido una relación peculiar con el mar. Cada verano, miles de madrileños hacen las maletas rumbo a la costa, pero la capital nunca ha dejado de intentar acercarse, aunque sea simbólicamente, a esa idea de playa urbana. Lo intentó en los años treinta con un proyecto sorprendente a orillas del Manzanares. Y ahora, casi un siglo después, ese espacio vuelve a la vida y ya son muchos los que esperan con ganas esta nueva playa de Madrid.
La histórica Playa de Madrid, desaparecida durante décadas, ha sido recuperada bajo el nombre de Playa de Madrid 1932. No volverá la arena ni el embalse artificial que la hizo famosa, pero sí renace el complejo racionalista que marcó una época. El edificio principal ya luce restaurado y el nuevo espacio abre sus puertas como restaurante, zona deportiva y enclave para eventos. ¿Pero cómo fue la primera playa que tuvo Madrid y cómo es exactamente este nuevo proyecto que pretende recuperarla?
Qué fue realmente la Playa de Madrid
La Playa de Madrid nació en 1932 como la idea de poder ofrecer a la capital su propio espacio de baño y ocio junto al río Manzanares. Para ello se construyó una presa que generaba un embalse de unos 80.000 metros cúbicos de agua cerca del actual Hipódromo de la Zarzuela. El resultado fue lo más parecido a una playa que podía imaginarse en el interior.
Los madrileños podían tomar el sol, nadar, pasear en piragua o practicar actividades deportivas. Desde mayo hasta octubre, el complejo se llenaba de familias que adquirían bonos de temporada por apenas unas pesetas o entradas individuales muy asequibles. Además del embalse, el recinto contaba con piscinas, pistas de tenis y otras instalaciones pensadas para el ocio. Pero la Guerra Civil dañó gravemente el espacio y aunque fue reconstruido en 1947, con el paso del tiempo la contaminación del río y la competencia de otros complejos deportivos, como el Parque Deportivo Puerta de Hierro, terminaron por condenarlo al cierre.
Un «buque» que vuelve a navegar
El edificio principal, diseñado por el arquitecto Manuel Muñoz Monasterio con forma de barco, es la pieza central del proyecto actual. Sus líneas racionalistas, los ojos de buey y las barandillas náuticas han sido recuperados en la reforma más reciente, devolviéndole la imagen original que tuvo en los años treinta.
El impulso definitivo llegó en 2014, cuando el grupo El Enfriador buscaba un espacio amplio para eventos y se interesó por este enclave olvidado. Tras obtener una concesión de Patrimonio Nacional por 25 años, ampliable a otros 25, el proyecto comenzó a tomar forma bajo el nombre Playa de Madrid 1932. María Estades, al frente del proyecto junto a José Manuel Rodríguez, ha definido esta reapertura como la vuelta a la vida de un espacio icónico de la ciudad. La restauración se ha centrado en recuperar la estética original del edificio, que ahora alberga el restaurante El Náutico.
Cómo será la nueva Playa de Madrid
Lo primero que hay que aclarar es que no volverá la playa en sentido literal. La Confederación Hidrográfica del Tajo recuperó las riberas del Manzanares y recrear de nuevo el embalse resultaría inviable, por lo que no tendrá arena ni embarcadero. Lo que sí habrá será un gran complejo de ocio y restauración. El edificio principal cuenta ahora con un restaurante de dos plantas, con capacidad para alrededor de cien personas en cada una. A su alrededor se extiende una amplia terraza rodeada de jardines, pensada para convertirse en uno de esos lugares donde pasar la tarde en primavera y verano.
El recinto incluye además una pista de patinaje de libre acceso y cuatro pistas de pádel cubiertas que pueden reservarse. Todo el espacio puede alquilarse para eventos privados, lo que explica parte del interés empresarial en su recuperación. El complejo ocupa actualmente tres hectáreas, aunque el proyecto contempla actuar progresivamente sobre el resto del recinto, que alcanza los 180.000 metros cuadrados. La apertura se realizará por fases, con la intención de ir rehabilitando otros elementos históricos, como el antiguo faro del complejo.
Un acceso discreto y todavía poco conocido
La reapertura se ha hecho sin grandes campañas publicitarias. Durante meses, el lugar sólo lo han conocido clientes habituales del grupo y vecinos de la zona. El acceso no es especialmente visible y llegar hasta allí resulta más sencillo en coche que a pie, ya que todavía faltan aceras en algunos tramos. Aun así, el proyecto ha empezado a sonar en el sector hostelero y entre quienes siguen de cerca la transformación de espacios históricos en Madrid. La presentación oficial contó con representantes del Ayuntamiento y de la Comunidad, aunque el complejo sigue funcionando con cierta discreción.
El debate entre memoria histórica y nuevo ocio
La recuperación de la Playa de Madrid no está exenta de simbolismo. Fue uno de los grandes proyectos racionalistas de la capital y durante años representó una forma distinta de entender el ocio urbano. Hoy no regresa el agua ni el baño, pero sí una reinterpretación contemporánea del espacio. La pregunta es si logrará convertirse en un nuevo referente o quedará como una curiosidad histórica reconvertida en restaurante. De momento, el edificio vuelve a lucir blanco junto al Manzanares y el antiguo buque vuelve a tener actividad.