El alcalde de Nueva York acelera su experimento comunista disparando los impuestos

El alcalde de Nueva York acelera su experimento comunista disparando los impuestos
  • Carlos Esteban
  • Columnista de Internacional. Quince años en el diario líder de información económica Expansión, entonces del Grupo Recoletos, luego en Intereconomía, donde fundó el semanario católico Alba, escribió opinión en Época, en La Gaceta y ahora como freelance en OKDIARIO.

Ha empezado pronto, y esta historia ya la conocemos de sobra. El nuevo alcalde de Nueva York, el musulmán comunista de origen ugandés Zohran Mamdani ya ha comenzado a sustituir la ilusión por el asalto a los bolsillos de los neoyorquinos. Mamdani se ha encontrado con un agujero negro en las finanzas de la ciudad de 5.000 millones de dólares y ha decidido que los propietarios de viviendas lo van a cubrir con un nuevo impuesto.

El alcalde propone combinar la subida de impuestos a la propiedad con una retirada de fondos de las reservas municipales, justo después de que la gobernadora del estado, la también demócrata Kathy Hochul, se comprometiera a aportar 1.500 millones más a la ciudad para el año fiscal en curso y el próximo, además de otros 510 millones para los próximos. A eso, los propietarios de viviendas tienen que sumar (restar, en su caso) un aumento del 5,6% en sus valores catastrales, lo que aportará a la ciudad 325.800 millones adicionales, no incluidos en el plan de Mamdani.

No hay ni que decir que el entusiasmo con que se recibió en la Gran Manzana la victoria de Mamdani se ha enfriado considerablemente, sobre todo porque el nuevo alcalde se enfrentaba a una situación económica bastante positiva. A principios de este mes, apenas dos semanas después de describir el déficit presupuestario de 12.600 millones de dólares como el mayor desde la Gran Recesión, Mamdani reveló que el déficit se había reducido en 5.000 millones de dólares gracias a una mayor recaudación fiscal, impulsada por el aumento del impuesto sobre la renta personal y las bonificaciones de Wall Street.

Es la herencia recibida, se justifica Mamdani. El déficit es culpa de su predecesor, Eric Adams, que calculó mal el presupuesto. En el año fiscal 2025, Nueva York recaudó más de $33.000 millones en impuestos sobre la propiedad.

En campaña, Mamdani prometió el oro y el moro, lo clásico, el «gratis total» de la demagogia izquierdista: transporte público gratuito, estabilización de alquileres y programas de vivienda , educación infantil universal y un salario mínimo de 30 dólares. Los neoyorquinos, buena parte de los cuales proceden de países donde todos esos servicios suenan a lujo inalcanzable, le votaron con entusiasmo. Pero ahora hay que pagar todo eso.

Lo tendrían que pagar «los ricos», como en todas partes. Pero los ricos no suelen quedarse para que les esquilmen si pueden evitarlo y, en cualquier caso, ese dinero es siempre pan para hoy y hambre para mañana.

Imaginen a un tipo que anuncia al mundo que ha encontrado la fórmula para crear energía virtualmente gratuita e inagotable. Sólo que cada vez que se aplica la fórmula en experimentos reales el laboratorio salta por los aires, cuando no se limita a proporcionar una energía que apenas puede mantener encendida una bombilla durante unos segundos.

Eso es el socialismo. No importa cómo se presente, con qué etiqueta o dónde se aplique: el resultado es siempre empobrecimiento acelerado, ruina y opresión. La pregunta es cuántas veces debe repetirse el funesto experimento para que se deje definitivamente de decir: «esta vez es diferente»; para que se abandone definitivamente la fórmula. Y me temo que la respuesta es nunca.

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