AENA, na de na

AENA

Que la gestión de AENA en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas – referente mundial y una de las puertas de entrada a España de mayor relumbre- deja mucho que desear es una evidencia empírica. Primero fueron ratas, luego chinches y ahora es un vertedero en la propia Comisaría de la T1, justo en el acceso al vestuario femenino.

Toda la vanguardia de un aeropuerto puntero contrasta con la imagen tercermundista que se esconde en algunas de sus dependencias. El sindicato Jupol, el mayoritario de la Policía Nacional, viene denunciando que esta situación «absolutamente inaceptable» se prolonga desde el pasado mes de junio y pese a las denuncias de los agentes, no se ha hecho absolutamente nada.

El pasado verano miles de viajeros quedaron atrapados en los controles de pasaportes de la Terminal 4 y la T4-S. Una situación de auténtico caos, con colas interminables que afectaron a miles de viajeros, pero ahora llueve sobre mojado. Y es que en las instalaciones policiales hay «acumulación de residuos, suciedad y material abandonado que genera un entorno claramente insalubre, con riesgo real de plagas y problemas de higiene, impropio de un espacio que utilizan a diario las agentes para cambiarse y guardar sus efectos personales».

AENA es plenamente consciente de esta situación desde hace meses y no ha retirado el material de su propiedad que invade la zona, agravando la degradación del espacio y el riesgo para la salud, mientras nadie en Interior parece dispuesto a exigir al gestor aeroportuario español que ponga fin al problema. Los vestuarios policiales son impropios de un aeropuerto referente mundial que, sin embargo, alberga zonas que atentan contra la dignidad profesional de los agentes, obligados a convivir con plagas de chinches. Lo sorprendente es que mientras AENA vende su gestión con anuncios en los que Estopa convierte los aeropuertos españoles en un universo mágico, en el de Madrid-Barajas, AENA, na de na.

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