Memoria de Rubalcaba (en plena campaña)

Memoria de Rubalcaba (en plena campaña)
  • Diego Vigil de Quiñones Otero

El pasado viernes fallecía en Madrid el exvicepresidente y ex-Secretario General del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba. Ha sido una figura de gran relevancia. Se le consideró el gran cerebro del PSOE en muchos momentos, y deja muchos partidarios y detractores.

Conocí a Alfredo Pérez Rubalcaba en Noviembre de 2015, en una cena con un grupo de jóvenes funcionarios. Por entonces ya había cesado en los principales cargos políticos que ha ostentado, lo cual permitía que hablase con más libertad. Habló con gran contundencia y convicción de todo lo que había hecho. Era fiel a lo hecho, que en general consideraba acertado.

Aquella interesante noche comentó grandes temas como el conflicto catalán. Según su visión, la aprobación del Estatut de Mirabet de 2006 (con el apoyo del PSOE a nivel estatal) iba a generar un marco de estabilidad que solucionaría el problema durante muchos años. Pero el Partido Popular con su oposición, su recogida de cuatro millones firmas contra el Estatut y su recurso ante el Tribunal Constitucional que propició la derogación de una parte importante del Estatut por inconstitucional, dio al traste con la solución planeada, y causó el marco actual. Acusaba al PP de un uso político del conflicto territorial.

En otros momentos de la conversación se mostró fiel al PSOE y las políticas que realizó, desde la LOGSE hasta el modo en que se articuló el final de la actividad armada de ETA. Resultó muy interesante su explicación sobre la reforma de la Universidad en los ochenta. Una reforma en la que Rubalcaba participó activamente desde los cargos que ostentó en el Ministerio de Educación al comienzo de los gobiernos socialistas.

Estaba orgulloso de haber destronado a “los mandarines” (como se llamaba a los Catedráticos por el poder que ostentaban antiguamente) y haber introducido en la carrera docente una igualdad que por entonces fue duramente criticada por grandes figuras de la comunidad científica como don Eduardo García de Enterría.

Creo que Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido un hombre sagaz de grandes capacidades. Uno de los mejores activos que ha tenido el PSOE. Nadie puede negar que ha sido una persona coherente, austera y muy entregada a su vocación política. A diferencia de otros políticos no ha abusado de los privilegios de los ex: volvió a la Universidad manteniendo únicamente el coche oficial y un puesto en el Consejo editorial de El País.

Pero tampoco se puede negar que ha sido una persona que ha dejado una semblanza polémica en aspectos como el desarrollo de la muy criticada LOGSE, su intervención en la jornada de reflexión del 13 de Marzo de 2004, o el modo en que se negoció el final de la actividad armada de ETA (con el caso Faisán de fondo).

Mucha gente le honra con toda legitimidad y razón. Pero también es evidente que no es “santo de la devoción” de muchos otros. Es por ello que el uso electoral que se está haciendo de su figura estos días resulta algo excesiva. En particular es incomprensible que sus adversarios políticos se unan de forma acrítica a las honras fúnebres, sin querer caer en el papel que se puede estar haciendo jugar al fallecido en la campaña (servicio póstumo con el que no dudo que Rubalcaba estaría conforme).

Diego Vigil de Quiñones Otero es Registrador de la Propiedad y miembro del act-tank Qveremos.

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