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Los zoólogos no dan crédito: un estudio demuestra que los abejorros pueden entender el código morse

Abejorros, insectos, animales
Un abejorro. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Una investigación desarrollada en Londres ha revelado que un polinizador tan común como el abejorro europeo es capaz de descifrar patrones luminosos breves y prolongados, algo muy similar al funcionamiento básico del código morse.

La conclusión procede de un experimento meticuloso que ha sorprendido incluso a los expertos en comportamiento animal. Los resultados cuestionan la idea tradicional de que los invertebrados poseen un sistema cognitivo demasiado limitado para manejar señales temporales complejas.

Los abejorros son capaces de interpretar señales temporales similares al código morse

El estudio, realizado por un equipo de la Universidad Queen Mary de Londres, se centró en la especie Bombus terrestris, uno de los himenópteros más abundantes en Europa.

Según detallan EurekAlert! y National Geographic, el grupo liderado por el doctorando Alex Davidson y la psicóloga Elisabetta Versace se propuso comprobar si estos insectos podían utilizar la duración de un destello como una pista sensorial, del mismo modo que perciben colores o formas.

Hasta ahora, la habilidad de distinguir intervalos temporales tan precisos se consideraba propia de organismos con cerebros mucho más voluminosos, como primates y aves.

Sin embargo, los investigadores demostraron que los abejorros no sólo perciben las diferencias entre destellos largos y cortos, sino que también pueden aprender a asociarlos con consecuencias concretas.

El trabajo ha sido publicado en Biology Letters de la revista Royal Society, y sus autores han descrito el hallazgo como un «paso inesperado» en el estudio de la cognición animal.

Un experimento científico demuestra cómo los abejorros distinguen entre los destellos largos y los cortos

Para poner a prueba la hipótesis, los científicos construyeron un pequeño laberinto conectado a una cámara de ensayo. Allí se proyectaban dos señales luminosas (círculos amarillos) que se encendían durante periodos distintos.

Cuando un destello corto equivalía a una recompensa dulce y uno largo a un sabor amargo, los abejorros aprendían a elegir el primero. Más tarde, el equipo invirtió las condiciones para asegurar que los insectos realmente diferenciaban la duración y no respondían por azar.

Las duraciones variaron desde medio segundo hasta cinco segundos. Tras varias sesiones, los abejorros alcanzaron tasas de acierto cercanas al 70%, siempre basándose en la duración del parpadeo. La posición de los estímulos cambiaba constantemente para que no pudieran guiarse por pistas espaciales.

Implicaciones científicas y tecnológicas del descubrimiento sobre la memoria temporal de los abejorros

En la fase final del experimento, los investigadores retiraron las recompensas. Incluso entonces, los insectos siguieron escogiendo la señal previamente asociada al azúcar, lo que confirmó que habían memorizado el patrón temporal.

Esta capacidad de los abejorros de resolver tareas complejas con un cerebro minúsculo ofrece claves valiosas para el desarrollo de modelos de inteligencia artificial más eficientes.

Los autores sostienen que la habilidad podría estar relacionada con funciones evolutivas previamente desarrolladas, como el cálculo del flujo óptico durante el vuelo.

De momento, el hallazgo redefine los límites de la cognición en invertebrados y refuerza la idea de que la inteligencia no depende únicamente del tamaño del cerebro, sino de la organización interna de sus neuronas.

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