Conservación animal

Vuelco crucial en la salvación del urogallo pirenaico: la clave es controlar a sus depredadores, según la ciencia

urogallo pirenaico
Urogallo pirenaico en la nieve. Foto: Nudelbraut en Animalia.
  • Alejo Lucarás
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El urogallo pirenaico se ha convertido en un indicador del equilibrio ecológico de los bosques pirenaicos, donde confluyen actividades humanas, cambios en el uso del suelo y dinámicas naturales complejas. En las últimas décadas, los esfuerzos de conservación se han centrado en recuperar espacios adecuados para esta ave, considerada en peligro de extinción.

Sin embargo, el futuro del urogallo pirenaico depende de múltiples variables que interactúan entre sí. La presencia de otras especies, tanto depredadoras como competidoras, y su capacidad de adaptación a distintos escenarios ecológicos plantean nuevas preguntas sobre las estrategias más eficaces para frenar el declive de sus poblaciones.

¿Cuál es la clave de la salvación del urogallo pirenaico para la ciencia?

Un artículo científico publicado en la revista «Ecologies» plantea un giro relevante en la forma de abordar la protección del urogallo pirenaico.

El trabajo, liderado por Fundación Artemisan, concluye que la mejora del hábitat, por sí sola, no siempre resulta suficiente para garantizar la supervivencia de la especie si no va acompañada de un manejo adecuado de depredadores y competidores.

El estudio señala que el urogallo pirenaico coexiste con una amplia variedad de especies capaces de adaptarse a contextos ecológicos muy distintos. Incluso en zonas catalogadas como óptimas para el ave, estos animales mantienen su presencia, lo que limita el impacto positivo de la gestión forestal cuando se aplica de forma aislada.

La investigación se basa en un amplio muestreo mediante cámaras de fototrampeo instaladas en áreas críticas para la conservación del urogallo pirenaico en la provincia de Huesca. Los investigadores analizaron tres tipos de zonas, clasificadas como hábitat óptimo, favorable y desfavorable según su idoneidad para la especie.

Durante 3.417 días de seguimiento se obtuvieron 8.757 fotografías válidas en un total de 130 ubicaciones.

En estas imágenes se identificaron 36 especies diferentes. Entre las más frecuentes destacaron el rebeco pirenaico o sarrio (32,6%), el corzo (18%), el jabalí (9,6%), la ardilla roja (6,1%), los mustélidos (5,6%) y el zorro (4,8%).

Los ejemplares de urogallo pirenaico solo fueron fotografiados en áreas de hábitat óptimo y favorable.

La depredación de nidos y los momentos críticos para el urogallo pirenaico

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la detección de patrones temporales en la presencia de depredadores de nidos. Los mustélidos y el zorro aparecieron con mayor frecuencia en el área favorable durante otoño e invierno, mientras que en el área óptima su presencia aumentó en primavera y verano, coincidiendo con el periodo de cría del urogallo pirenaico.

Este comportamiento sugiere que las actuaciones de control orientadas a reducir la depredación de nidos deberían aplicarse antes del inicio de la época reproductora.

Según el análisis, este enfoque ya se ha puesto en práctica en otras zonas de los Pirineos y en la Cordillera Cantábrica, con el objetivo de minimizar las pérdidas durante las fases más sensibles del ciclo vital del ave.

Otros datos claves de la investigación de esta ave en Huesca

El trabajo también muestra diferencias significativas entre otros grupos de fauna. Los córvidos fueron más frecuentes en las zonas de hábitat desfavorable en ambos periodos analizados, mientras que no se detectó un patrón claro en el caso del jabalí, considerado tanto depredador de nidos como competidor, ni en los cérvidos, que compiten por el uso del hábitat.

Estos resultados indican que la gestión del urogallo pirenaico debe apoyarse en un análisis más amplio que tenga en cuenta no solo la estructura forestal, sino también factores como la disponibilidad de alimento y otros condicionantes ecológicos.

Adrián Moreno, investigador de Fundación Artemisan y responsable del proyecto de recuperación del urogallo pirenaico en el Valle de Bielsa, ha señalado que este estudio confirma que la supervivencia de la especie «no solo pasa por el manejo del hábitat, sino también por el de depredadores y competidores».

El trabajo ha contado con la colaboración del Gobierno de Aragón, la Federación de Caza de Aragón, la Asociación de Cazadores Valle de Bielsa y el Ayuntamiento de Bielsa, además de la financiación parcial de la Fondazione La Lomellina. Un esfuerzo conjunto que aporta claves para redefinir las estrategias de conservación del urogallo pirenaico en los Pirineos.

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