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Suena raro, pero la ciencia lo avala: los cuervos pueden recordar a los humanos y guardarnos rencor durante 17 años

Investigaciones de la UW demuestran que el rencor de estas aves no desaparece rápido, pues son capaces de reconocer a sus enemigos tras 17 años. (Foto: Freepik)
Investigaciones de la UW demuestran que el rencor de estas aves no desaparece rápido, pues son capaces de reconocer a sus enemigos tras 17 años. (Foto: Freepik)
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

A pesar de que muchas personas ignoran las aves que pueblan nuestras ciudades, los resultados de una investigación reciente sugieren que deberíamos prestarles más atención. Un estudio liderado por la Universidad de Washington (UW) ha revelado que los cuervos poseen una capacidad cognitiva asombrosa, especialmente cuando se trata de identificar amenazas.

Estos animales no solo distinguen rostros, sino que son capaces de guardar un rencor persistente contra individuos específicos durante casi dos décadas. Este comportamiento demuestra una memoria fuera de lo común en el reino animal. Según los expertos de la UW, los cuervos utilizan su inteligencia para garantizar la supervivencia del grupo, y pueden transmitir la identidad de los «humanos peligrosos» a sus descendientes y compañeros de bandada.

El rencor de los cuervos y una memoria de 17 años

¿Alguna vez te has preguntado por qué estas aves nos vigilan con tanto recelo? Pues, el profesor John Marzluff, científico ambiental de la Universidad de Washington, también.

En 2006, Marzluff decidió ponerse una máscara de aspecto temible para capturar y anillar a siete ejemplares. Tras su liberación, el equipo de investigación comprobó una teoría de memoria selectiva: los cuervos identificaron ese rostro como una amenaza inmediata.

Durante los años posteriores, de vez en cuando, Marzluff y sus ayudantes caminaban por el campus con la misma máscara puesta. Solo recibieron una respuesta hostil masiva por parte de estas aves. Lo curioso era que el número de individuos que increpaban al profesor aumentaba y pasó de los 7 originales a 47 dentro de una bandada de 53 ejemplares.

Este incremento evidenció que el rencor no es solo individual, sino que existe una transmisión social del conocimiento sobre el peligro. No fue hasta septiembre de 2023, exactamente 17 años después del inicio de estudio científico, cuando el silencio regresó al campus y ninguna de las aves volvió a emitir sonidos de protesta al ver la máscara.

El experimento de las máscaras en el campus de la UW

Para descartar que los animales simplemente reaccionaran a cualquier persona con la cara cubierta, los investigadores emplearon una «máscara neutra» con el rostro de Dick Cheney, quien era vicepresidente de Estados Unidos en aquel entonces. Los voluntarios que portaban esta imagen alimentaban a los animales sin causarles ninguna molestia. Los cuervos ignoraban por completo a estos sujetos, mientras lanzaban ataques contra quienes llevaban el disfraz considerado peligroso.

Incluso voluntarios que desconocían por completo la naturaleza del estudio sufrieron el acoso de las aves al ponerse la máscara «mala». Según detalla la fuente Earth.com, esta capacidad de discernimiento demuestra que estas aves poseen una inteligencia superior, capaz de categorizar a los humanos de forma individual.

Según un reporte citado por Mail Online, la precisión es tal que residentes de zonas como Dulwich, en Londres, han reportado incidentes similares de «bombardeos» aéreos contra personas específicas, obligando a los vecinos a permanecer en sus casas para evitar conflictos.

La transmisión cultural entre cuervos

Más allá de los conflictos y las rencillas, según Earth.com la ciencia ha documentado que el cuervo domina habilidades que antes creíamos exclusivas de los primates. Estas aves fabrican herramientas, como ganchos de ramas para extraer comida, y son capaces de contar.

En entornos urbanos, aprovechan el tráfico para que los coches aplasten nueces, esperando pacientemente a que el semáforo cambie para recoger el botín. Su estructura social es tan compleja que incluso celebran lo que parecen ser «funerales» por sus compañeros fallecidos.

La capacidad de enseñanza es quizás el rasgo «más humano» de esta especie. Un individuo que asocia a un sujeto con el peligro transmite esa información rápidamente a toda la colonia. Esta transmisión cultural, mencionada en los informes de la UW, permite que los ejemplares más jóvenes reconozcan amenazas sin haber tenido una experiencia negativa directa. Es un mecanismo de defensa grupal que mantiene el rencor vivo a través de las generaciones, asegurando que el «enemigo» sea identificado por todo el grupo.

Este hallazgo añade una capa de realidad inquietante a la mística que siempre ha rodeado a estas aves. El célebre «nunca más» de Edgar Allan Poe en su poema cobra hoy un sentido biológico. El cuervo, efectivamente, no olvida. Por lo que si un ejemplar decide que no eres de fiar, su rencor te perseguirá durante casi dos décadas. Así que ya sabes, la próxima vez que te cruces con un cuervo en el parque, quizá convenga mostrar un poco de respeto; su memoria es mucho más persistente que cualquier disculpa que puedas ofrecer.

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