Olvida los rosales: la mejor planta para tu jardín es resistente a las plagas y ahuyenta a los mosquitos
Hay plantas que consiguen cambiar por completo un jardín sin exigir un gran mantenimiento. El jazmín es una de ellas y, además de aportar un toque verde y una floración muy vistosa, su intenso aroma puede resultar desagradable para algunos insectos.
Por eso, se ha convertido en una alternativa interesante para quienes buscan una planta ornamental que ayude a mantener el exterior más agradable durante los meses de calor.
Su perfume es precisamente uno de sus grandes atractivos. Esta característica, unida a su capacidad para trepar por muros, pérgolas o celosías, convierten a esta especie en una opción perfecta para quienes quieren decorar el jardín y, al mismo tiempo, crear un ambiente más agradable sin recurrir a especies especialmente delicadas.
Además, no hace falta disponer de un gran jardín para cultivarlo. El jazmín también puede crecer en una maceta o jardinera de tamaño adecuado. Su carácter trepador permite aprovechar las paredes y otros espacios verticales, mientras que un soporte adecuado ayuda a dirigir su crecimiento.
La variedad tampoco es un problema. Existen alrededor de 200 tipos de jazmín, con diferencias en su floración y resistencia. Entre los más conocidos están el Jasminum officinale, de flores blancas y muy perfumadas, y el Jasminum nudiflorum, conocido como jazmín de invierno por sus flores amarillas.
Cómo cuidar el jazmín para conseguir una buena floración
La luz es uno de los factores que más influye en el desarrollo del jazmín. Para que florezca con fuerza, necesita una ubicación muy luminosa y, preferiblemente, a pleno sol.
Puede desarrollarse con menos luz, pero en esas condiciones la floración será mucho más escasa. También conviene escoger un lugar protegido de los vientos fuertes.
El riego debe cambiar según la estación. Durante la primavera y el verano, coincidiendo con su etapa de crecimiento y floración, necesita aportes de agua más frecuentes.
Los especialistas de Verdecora recomienda regarlo aproximadamente cada dos o tres días. Cuando llega el frío, la pauta cambia: basta con hacerlo cuando la tierra comience a secarse.
¿Es el jazmín una planta resistente a las plagas?
Una de las grandes ventajas del jazmín es que se considera una planta bastante resistente frente a las plagas habituales. Sin embargo, esa resistencia no significa que pueda plantarse y olvidarse por completo.
Hay un enemigo al que presta especial atención: el exceso de agua. Los jazmines son resistentes a las plagas normales, pero delicados ante los terrenos húmedos, donde pueden aparecer problemas en las raíces y enfermedades criptogámicas.
Por eso, el drenaje resulta fundamental. El tipo de suelo también importa. Lo ideal es utilizar un terreno ligero y sano que permita evacuar el agua sobrante.
Verdecora desaconseja especialmente los suelos arcillosos, precisamente porque tienden a retener demasiada humedad y pueden favorecer la pudrición de las raíces.
Poda, abono y soporte: los cuidados que necesita el jazmín
Mantener el jazmín en buenas condiciones no requiere una rutina complicada, pero sí cierta regularidad. La poda permite controlar su crecimiento y favorecer una vegetación más abundante.
Esta planta admite podas importantes y recomienda cortar sus brotes varias veces al año para estimular su desarrollo y floración. El abonado también tiene su momento.
Durante los meses de crecimiento, de marzo a septiembre, es aconsejable aplicar una vez al mes un abono rico en fósforo y potasio, siempre después del riego.
En cuanto al frío, el jazmín puede soportar temperaturas de hasta tres grados bajo cero, aunque si las bajas temperaturas son continuadas conviene proteger las raíces con un acolchado.