Los islandeses no saben qué hacer: es una planta invasora pero frena la desertificación y reactiva ecosistemas
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Parece fotogénica, pero es una planta invasora que asfixia las especies nativas
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Islandia suele asociarse a paisajes vírgenes, glaciares y praderas verdes. Sin embargo, esa imagen idílica convive con una realidad ambiental mucho más frágil. Gran parte del territorio islandés sufre una degradación severa del suelo causada por siglos de deforestación, el pastoreo intensivo y la actividad volcánica constante.
Ante esta situación, una planta invasora ha logrado frenar la desertificación y devolver la vida a suelos considerados prácticamente muertos.
El debate ambiental en Islandia por una planta invasora que regenera la tierra
La historia del lupino en Islandia comienza a mediados del siglo XX, cuando el Servicio Forestal islandés introdujo la especie desde Alaska con un objetivo muy concreto: estabilizar terrenos erosionados. Lo que empezó como un ensayo limitado terminó convirtiéndose en una expansión masiva que hoy cubre una parte significativa del país.
Su carácter invasor genera preocupación, pero en zonas expuestas al viento y a la pérdida constante de suelo, el lupino actúa como una barrera natural que fija el terreno y frena el avance de los desiertos fríos, uno de los principales problemas ecológicos de Islandia.
Cómo esta planta invasora combate la desertificación y transforma suelos estériles en Islandia
Según Click Petróleo e Gás, uno de los mayores valores ecológicos del Lupinus nootkatensis es su capacidad para mejorar la calidad del suelo. Al ser una leguminosa, fija nitrógeno atmosférico gracias a la simbiosis con bacterias presentes en sus raíces. Este proceso enriquece la tierra sin necesidad de intervención humana.
Además, su sistema radicular compacta el terreno, reduce la erosión eólica y favorece la acumulación de materia orgánica. Con el paso del tiempo, suelos de grava y ceniza volcánica comienzan a transformarse en superficies más estables, con mayor retención de humedad.
En un país con condiciones climáticas tan duras, este cambio supone una diferencia decisiva para la supervivencia de otros organismos.
Ecosistemas islandeses que vuelven a la vida gracias a la expansión del lupino
El impacto del lupino no se limita al suelo. Su presencia desencadena una reacción en cadena dentro del ecosistema.
La mejora del sustrato permite la aparición de invertebrados, como lombrices, que aceleran la formación de humus. A su vez, insectos y semillas atraen aves, convirtiendo estas áreas en espacios clave para la biodiversidad.
Muchos científicos consideran al lupino una especie pionera. Al preparar el terreno, facilita que posteriormente se establezcan arbustos y árboles, impulsando procesos de reforestación que de otro modo serían inviables. La planta actúa como una fase intermedia imprescindible para recuperar paisajes degradados.
¿Amenaza o solución? El uso estratégico del lupino en Islandia
Pese a sus beneficios, existen riesgos reales para determinados hábitats y especies nativas. Por ello, el consenso científico no apuesta por una expansión sin control, sino por una gestión selectiva. Erradicar el lupino en las zonas más erosionadas se considera poco realista y contraproducente.
La estrategia más defendida pasa por utilizarlo como herramienta de restauración en suelos extremadamente dañados y limitar su presencia en ecosistemas sensibles.
Así, el lupino deja de verse únicamente como una amenaza y se consolida como un recurso ecológico clave.