Los científicos advierten y están cada vez más preocupados: el 75% de las extinciones de especies en todo el mundo se producen en islas
Las islas albergan una biodiversidad única, pero también se han convertido en uno de los territorios más vulnerables ante la pérdida de especies. Un estudio internacional publicado en Science Advances revela que estos espacios concentran cerca del 75% de las extinciones globales registradas por la UICN y alerta sobre la rápida transformación de sus ecosistemas.
La investigación, dirigida por Thomas J. Matthews, de la Universidad de Birmingham, analiza cómo la actividad humana ha alterado la biodiversidad insular durante miles de años.
El trabajo cuenta con la participación de investigadores españoles del CREAF, la Universidad Autónoma de Barcelona, el Museo de Ciencias Naturales de Granollers y el Centro Tecnológico BETA de la UVic-UCC.
El problema no se limita a que desaparezcan especies. Los investigadores señalan que las islas están perdiendo parte de su singularidad biológica.
La desaparición de especies endémicas y la llegada de animales y plantas ampliamente distribuidos hacen que ecosistemas de lugares muy alejados se parezcan cada vez más entre sí. El fenómeno se conoce como homogeneización biótica.
¿Por qué las islas sufren tantas extinciones?
Las especies insulares suelen presentar una vulnerabilidad especial porque evolucionaron durante largos periodos con pocos depredadores y competidores.
La llegada de especies invasoras puede alterar de forma brusca ese equilibrio. Ratas, gatos, cabras, cerdos y otros animales asociados a la actividad humana pueden depredar, competir por recursos o modificar el hábitat.
A ello se suman la deforestación, la expansión de zonas agrícolas y la urbanización. Según la Revista Quercus, algunos territorios muestran pérdidas especialmente graves.
La isla de Navidad ha perdido cerca del 80% de sus mamíferos y lagartos endémicos, mientras que Rodrigues ha perdido todos sus reptiles nativos. En Hawái, la desaparición alcanza al 70% de las aves terrestres.
¿Qué especies insulares están amenazadas?
España también ofrece ejemplos de esta presión sobre la fauna endémica. En Canarias, los lagartos gigantes del género Gallotia sufren el impacto de la serpiente real de California, una especie introducida.
La paloma rabiche, propia de los bosques de laurisilva, afronta además la pérdida de hábitat y la presencia de depredadores como gatos y ratas.
En Baleares, la lagartija de las Pitiusas, exclusiva de Ibiza, Formentera y varios islotes, se encuentra amenazada por la expansión de la culebra de herradura. Su desaparición tendría consecuencias que van más allá de perder un animal, ya que esta lagartija participa en la dispersión de semillas, la polinización y el control de invertebrados.
El pasado de las islas también importa en la extinción de especies
Los científicos advierten de que estudiar únicamente las especies que sobreviven ofrece una imagen incompleta de los ecosistemas insulares. El trabajo propone recurrir a fósiles, polen antiguo, ADN histórico, colecciones de museos y registros documentales para reconstruir cómo eran estos territorios antes de la intensa transformación humana.
La investigación publicada en Science Advances plantea así una advertencia para la conservación: proteger la biodiversidad insular exige conocer también las especies que ya desaparecieron y las funciones ecológicas que desempeñaban.
La pérdida no afecta solo al número de especies, sino al funcionamiento y a la identidad biológica de ecosistemas que tardaron miles o millones de años en formarse.