Un pueblo de Ciudad Real reduce el 98% de una plaga de estorninos utilizando un ejército de águilas, halcones y expertos en cetrería

Puertollano (Ciudad Real) lleva tiempo buscando la manera de frenar la plaga de estorninos y palomas que se concentra en sus parques, tejados y arboledas. Y es que a menudo, los vecinos se quejan de la suciedad, del ruido al caer la tarde y de los daños en fachadas y edificios, un problema que el maíz tratado con anticonceptivos no ha logrado atajar por sí solo.
Por eso, el Ayuntamiento ha dado un giro a su estrategia y ha contratado un servicio que durante los próximos dos años cambiará el paisaje del cielo de la ciudad. Para empezar, la apuesta no es nueva en la zona: la empresa que se encarga de él ya aplicó el mismo método en otro punto del municipio, con un resultado que ha llamado la atención.
Águilas y halcones, los actores contra la plaga de estorninos: ¿Son realmente eficaces?
El Ayuntamiento ha puesto en marcha un servicio de cetrería ecológica con cuatro águilas de Harris y dos halcones, que sobrevolarán la ciudad cuatro horas al día, de lunes a viernes. Detrás está Halconeros Olvera S.L., la empresa que ya trabajaba en el complejo industrial de Puertollano, donde consiguió que los estorninos pasaran de unos 2,5 millones de ejemplares a solo 50.000.
Ese descenso, cercano al 98%, no llegó de un día para otro: hicieron falta seis años de intervención continuada en el entorno de la industria petroquímica.
Por su parte, la compañía (que gestionó durante quince años el control de aves del aeropuerto de Ciudad Real y presta servicio a Repsol, Fertiberia y la base naval de Rota) quiere ahora trasladar esa experiencia al casco urbano.
En este marco, la concejala de Salud Pública, Inmaculada Amaro, ha explicado que se trata de «un contrato especializado que permitirá actuar de forma planificada y sostenida para mejorar las condiciones de salubridad».
Y el objetivo, según ha señalado, es minimizar los problemas de convivencia, la suciedad y los ruidos, además de los daños que palomas y estorninos provocan en edificios y espacios públicos.
Cómo trabajan las rapaces que ahuyentan a los estorninos
Contra lo que podría pensarse, las águilas y los halcones no están allí para cazar. Rubén Olvera, gerente de la empresa, ha aclarado que su función será exclusivamente disuasoria.
Esto porque las aves no están adiestradas para capturar presas, sino para generar una sensación de amenaza constante que empuje a palomas y estorninos a abandonar el núcleo urbano y buscar refugio en la periferia.
Una vez aclimatadas a su nuevo entorno, las rapaces patrullarán distintas zonas a horas variables para evitar que las aves se acostumbren a su presencia. Es lo que en el sector se conoce como una barrera psicológica: el depredador no ataca, pero su simple vuelo basta para que las bandadas perciban el lugar como peligroso y dejen de usarlo como dormidero.
Además, el dispositivo incluye un halcón radiocontrolado, un aparato desarrollado en España que simula el vuelo de una rapaz.
Su misión se centra en los estorninos que se refugian en la arboleda del cementerio y en el paseo de San Gregorio, mientras que las águilas se ocuparán sobre todo de la paloma torcaz, más ligada al campo, en el sector sur de ese mismo paseo.
Las zonas prioritarias del servicio son las siguientes:
- El sector sur del paseo de San Gregorio.
- Los tejados y solares del centro urbano con problemas de salubridad.
- La arboleda del cementerio y los parques de la ciudad.
- Los accesos desde los campos de cultivo, para cortar las rutas de regreso de las aves.
¿Por qué la plaga de estorninos se ha convertido en un problema urbano?
En España conviven dos especies: el estornino negro, que permanece todo el año, y el estornino pinto, que llega en invierno desde países como Noruega, Finlandia, Dinamarca o Reino Unido. Las ciudades les ofrecen calor, alimento y árboles donde pasar la noche, de modo que cientos de miles de ejemplares acaban concentrados en unos pocos dormideros urbanos.

Y desde luego, esa concentración masiva tiene consecuencias directas. Los estorninos pueden portar microorganismos asociados a la salmonelosis, la toxoplasmosis o la ornitosis, además de parásitos como garrapatas y pulgas.
A ello se suman el estruendo de las bandadas al atardecer y la acumulación de excrementos, cuya acidez daña fachadas, vehículos y mobiliario urbano, con un gasto de limpieza que acaba asumiendo el propio municipio.
Incluso, otras ciudades españolas han probado métodos distintos, desde espectáculos pirotécnicos hasta grabaciones de sonidos de alarma o punteros láser. Logroño, donde la población llegó a rondar los dos millones de estorninos, combinó varias de estas técnicas.
Algunos conservacionistas recuerdan, en cambio, que el origen del conflicto está en la destrucción de los humedales y bosques que rodeaban los núcleos urbanos.
Para concluir, cabe remarcar que en Puertollano, la cetrería no sustituirá al tratamiento que ya estaba en marcha.
En este sentido, el Ayuntamiento mantendrá el reparto de maíz con nicarbazina, un anticonceptivo reversible que reduce la eclosión de los huevos de paloma: las rapaces se ocuparán de alejar a las aves y el pienso, de frenar su reproducción. El contrato con los halconeros seguirá vigente hasta 2028.