Elsa Punset, experta en psicología e inteligencia emocional (61 años): «Una persona tiene un 15% más de posibilidades de ser feliz si está directamente conectada a una persona feliz»
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Ser feliz es uno de los objetivos más buscados por cualquier persona, y según Elsa Punset, experta en psicología e inteligencia emocional, gran parte de esa felicidad depende de quién nos rodea. La psicóloga, de 61 años, resume la idea con un dato concreto: «Una persona tiene un 15% más de posibilidades de ser feliz si está directamente conectada a una persona feliz».
Esa cifra procede de un estudio longitudinal de la Universidad de Harvard y la Universidad de California en San Diego, liderado por los investigadores Nicholas Christakis y James Fowler, que analizó durante 20 años cómo las emociones se propagan a través de las redes sociales de miles de personas.
Cómo se propaga la felicidad según la ciencia
Tener un amigo feliz aumenta la propia probabilidad de serlo en un 15%, según el estudio de Christakis y Fowler. Si el amigo de ese amigo también es feliz, el impacto sigue llegando, aunque se reduce a un 10%, y todavía se detecta un efecto del 5,6% en el tercer grado de separación, es decir, en el amigo del amigo del amigo. Esto significa que la felicidad de alguien a quien ni siquiera se conoce personalmente puede influir en el estado de ánimo propio.
La explicación biológica de este fenómeno pasa por las neuronas espejo, un tipo de neuronas que se activan tanto al realizar una acción como al observar a otra persona realizarla, y que ayudan a explicar por qué es posible «sentir» las emociones ajenas.
Punset insiste en que la clave no está solo en la presencia de personas alegres alrededor, sino en la calidad de las interacciones, las relaciones de apoyo mutuo, donde se comparte, se consuela y se celebra en conjunto, son las que más potencian el bienestar emocional.
Cómo distinguir a una persona feliz
Reconocer a una persona feliz va más allá de una sonrisa puntual. Las personas felices suelen expresar gratitud de forma habitual por las cosas cotidianas, en lugar de centrarse en lo que les falta, y afrontan las dificultades con una actitud proactiva en vez de caer en la queja constante. También sienten alegría genuina por los logros ajenos, sin vivir la vida como una competencia.
Su lenguaje corporal también las delata. La sonrisa Duchenne, la auténtica, no se limita a los labios, contrae los músculos alrededor de los ojos y eleva las mejillas. Mantienen una postura abierta y relajada, con contacto visual cómodo, y su tono de voz suele ser pausado, señal de que están presentes en la conversación.
En cuanto a hábitos, priorizan los vínculos profundos frente a las relaciones superficiales, viven más en el presente que preocupadas por el futuro, y practican un autocuidado sin culpa que incluye saber decir que no cuando hace falta.
Elsa Punset, hija del divulgador Eduardo Punset, es licenciada en Filosofía y Letras y máster en Humanidades por la Universidad de Oxford, además de máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha publicado libros como Brújula para navegantes emocionales, Una mochila para el universo, traducido a más de 15 idiomas, o su obra más reciente, Alas para volar, de 2025. En 2025 puso en marcha la Fundación Punset Terraviva, centrada en tender puentes entre la naturaleza y el bienestar humano.