Los fruteros coinciden: los plátanos se mantienen frescos sin ponerse marrones durante más tiempo si se guardan en estas bolsas que tienes en la cocina
Descubre el método sencillo para pelar un plátano y que estabas haciendo mal
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Los plátanos son una de esas frutas que todos tenemos en casa porque ofrecen un amplio abanico de beneficios para la salud física y mental y resultan muy prácticos para el desayuno, la merienda o para añadir a todo tipo de recetas. Sin embargo, también tienen un inconveniente: pueden pasar de estar en su punto a presentar una piel completamente marrón en unos pocos días, sobre todo los plátanos están a temperatura ambiente. Primero aparecen pequeñas manchas oscuras en la piel y, poco después, la fruta adquiere una textura demasiado blanda.
Un plátano con la piel marrón no significa necesariamente que esté en mal estado, pero sí es cierto que su aspecto y textura pueden cambiar considerablemente. Por eso, los fruteros conocen una serie de trucos para retrasar la maduración, y uno de los más sencillos consiste en utilizar bolsas para la conservación de alimentos. Ahora bien, no se trata de meter los plátanos en una bolsa sin más. El objetivo es reducir la exposición directa al aire y la acumulación de etileno, los dos factores que hacen que la fruta madure rápidamente.
El truco definitivo para que los plátanos se mantengan frescos
Para entender por qué funciona este método conviene conocer primero qué ocurre cuando un plátano madura. En primer lugar, cabe señalar que los plátanos son frutas climatéricas, lo que significa que siguen madurando después de haber sido recolectados. Durante este proceso, aumenta la cantidad de azúcares, disminuye el almidón, la pulpa se vuelve más blanda y la piel cambia progresivamente de color. Uno de los protagonistas de este proceso es el etileno, una sustancia que producen las plantas de forma natural y que actúa como señal relacionada con la maduración.
A medida que el plátano madura, produce etileno, que activa diferentes procesos asociados a la maduración y puede favorecer que otros frutos cercanos también avancen en ese proceso. Por este motivo, no es extraño que un racimo de plátanos colocado en un frutero termine madurando en un par de días, especialmente si se encuentra cerca de otras frutas que también producen etileno. La temperatura también juega un papel muy importante; un ambiente cálido puede acelerar la maduración, mientras que unas condiciones más frescas pueden ralentizarla.
Una de las formas de conservar los plátanos en buen estado durante más tiempo consiste en utilizar bolsas para almacenar alimentos en el congelador, evitando que queden aplastados o sometidos a demasiada humedad. Asimismo, los fruteros insisten en la importancia de no cerrar la bolsa de manera que se genere condensación en su interior.
La humedad excesiva puede favorecer la aparición de problemas en la superficie de la fruta, por lo que la ventilación y las condiciones de conservación son esenciales. En otras palabras, no se trata de crear un recipiente completamente hermético, sino controlar mejor el entorno en el que se encuentran los plátanos.
En algunos casos, las bolsas de papel también pueden ser una buena opción. Sin embargo, hay una diferencia fundamental: una bolsa de papel se puede utilizar para favorecer la maduración de una fruta que todavía está demasiado verde, ya que concentra alrededor del fruto parte del etileno que produce de manera natural.
Otro de los métodos más conocidos consiste en envolver la zona del tallo de los plátanos con film transparente. Ésta es la parte del racimo por donde se libera etileno y, al cubrirla, se ralentiza el proceso de maduración. Cuando se compra un racimo grande, lo mejor es separar los plátanos y envolver la zona del tallo de cada uno individualmente.
En la cocina, una de las peores zonas para conservarlos es cerca de una fuente de calor, ya que puede crear un ambiente más cálido y acelerar la maduración. Lo recomendable es buscar un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa. Una vez que los plátanos han alcanzado el punto de maduración deseado, se pueden guardar en el frigorífico. El frío puede ralentizar considerablemente la maduración de la pulpa, aunque la piel puede oscurecerse.
Valor nutricional
Su contenido en proteínas y grasas es reducido, mientras que los hidratos de carbono representan una parte importante de su composición. En concreto, aporta alrededor de un 20% de hidratos de carbono, aunque su naturaleza cambia a medida que la fruta madura.
Cuando el plátano todavía está verde, el hidrato de carbono predominante es el almidón. Durante la maduración, este se transforma progresivamente en azúcares más sencillos, principalmente sacarosa, glucosa y fructosa. Por este motivo, el sabor del plátano se vuelve cada vez más dulce a medida qie avanza su maduración.
El plátano también contiene inulina y fructooligosacáridos, compuestos que no son completamente digeridos por las enzimas intestinales y que llegan hasta las partes finales del intestino. Entre sus minerales destaca especialmente el potasio, un nutriente que contribuye al funcionamiento normal de los músculos. Además, el plátano aporta vitamina B6, relacionada con el correcto funcionamiento del sistema nervioso.