Parece una cabra normal y corriente, pero ya no la verás nunca en España: es un animal extinto desde 1890
España perdió para siempre a una de sus joyas naturales más salvajes a finales del siglo XIX. Aunque a simple vista podría parecer una cabra común, el mueyu era una subespecie única que recorría el norte peninsular hasta que la presión humana acabó con ella.
La cabra montés habitaba originalmente las cumbres de Galicia, Asturias y Cantabria. Este animal se diferenciaba de sus parientes por poseer una cornamenta y unas manchas negras en el pelaje mucho más pequeñas.
Por qué se extinguió este animal en España en 1890 y ya no habita nuestras montañas
El año 1890 marcó un punto de no retorno para la Capra pyrenaica lusitánica en territorio español. Este bóvido, conocido popularmente como cabra montés lusitánica o gallega, habitaba originalmente las sierras del norte de Portugal, Galicia, Asturias y la zona occidental de Cantabria.
Aunque la especie resistió unos años más en territorio luso, su destino estaba marcado. El último refugio de este animal fue la portuguesa Sierra de Geres, donde los registros sitúan su desaparición definitiva en 1892.
Desde entonces, este animal extinto solo existe en crónicas históricas y ejemplares de museos. La falta de leyes de protección en aquel siglo impidió salvar a una especie que hoy sería un reclamo turístico y ecológico.
Características de la Capra pyrenaica lusitánica: así era el «mueyu» gallego
La ciencia identifica a esta subespecie por rasgos morfológicos muy concretos que la diferenciaban de sus parientes cercanos. Los habitantes de las zonas de habla asturleonesa la llamaban «mueyu», mientras que en Portugal recibía el nombre de «cabro».
Según Vía Lethes, físicamente, era similar a otras cabras montesas, pero con diferencias llamativas en su pelaje y cornamenta. Presentaba zonas de color negro mucho más reducidas y sus cuernos eran sensiblemente más pequeños.
En el caso de los machos, la cornamenta apenas alcanzaba el medio metro de longitud, lo que suponía casi la mitad del tamaño de los cuernos del bucardo, otra subespecie ya desaparecida. Por su parte, las hembras de la cabra montés lusitánica carecían de crin y no mostraban las características bandas negras en el dorso o los costados.
Los motivos detrás de la desaparición de la cabra montés lusitánica
La extinción de este animal en España no ocurrió por un accidente natural, sino por una persecución constante. La caza indiscriminada destaca como el factor principal que aniquiló a la población.
Los pobladores locales valoraban su carne y utilizaban su piel para confeccionar prendas de abrigo. Además, sus cuernos tenían un doble uso: servían como elementos decorativos y como potentes instrumentos de comunicación, ya que su sonido viajaba a grandes distancias al soplarlos.
Incluso existían mitos médicos que atribuían propiedades curativas a ciertas partes de su cuerpo. A esta presión humana se sumaron factores secundarios como la depredación por parte de lobos y águilas reales, el contagio de enfermedades de otros bóvidos y la progresiva destrucción de su hábitat natural
El plan para recuperar la cabra montés en el Xurés y otras zonas del norte
Un siglo después de su desaparición, las autoridades intentaron enmendar este vacío ecológico. En 1993, la Junta de Galicia inició un ambicioso proyecto de repoblación en el Parque Natural del Xurés.
Para ello, introdujeron ejemplares de la subespecie Capra pyrenaica victoriae, procedentes de la Sierra de Gredos, por ser la variedad viva más parecida al extinto «mueyu».
Esta iniciativa tuvo éxito y la población ha crecido de forma constante, logrando que Asturias también adopte medidas similares para recuperar la especie en sus cumbres. Tal es la recuperación en la zona gallega que, desde el año 2014, la administración permite nuevamente su caza bajo estrictas restricciones y planes de control.
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