Hay coches que nacen para ser rápidos, otros para ser lujosos y algunos que parecen concebidos directamente para recordar por qué conducir puede seguir siendo una experiencia. El nuevo Spyker C8 Preliator XXV Coupé pertenece claramente a esta última categoría. La firma neerlandesa, que llevaba años alejada de los grandes focos, regresa con un modelo que parece diseñado para llevar la contraria a buena parte de la industria: nada de apostar por la electrificación, nada de llenar el habitáculo de pantallas y nada de sustituir el cambio manual por una sofisticada transmisión automática.