De vivir en una humilde cabaña a un refugio de 9 millones: la espectacular propiedad de Dolly Parton en Tennessee
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Dolly Parton convirtió la sencillez de sus orígenes en una vida extraordinaria. La cantante, actriz, empresaria y filántropa, fallecida a los 80 años, pasó de crecer en una pequeña cabaña de Tennessee junto a sus once hermanos a construir un auténtico imperio. Su casa en Brentwood, a las afueras de Nashville, fue durante más de cinco décadas uno de sus grandes refugios. Allí vivió junto a su marido, Carl Dean, y disfrutó de una vida mucho más privada y tranquila que la que mostraba ante las cámaras.
La propiedad, conocida como Willow Lake Plantation, comenzó a formar parte de su historia en 1972. Ese año, Dolly y Carl compraron una extensa parcela rural con una idea muy clara: crear un hogar alejado de los focos y de la creciente curiosidad que despertaba la artista. La finca cuenta con casi 30 hectáreas y la construcción de la vivienda contó con la participación de varios familiares. El tío de Dolly, Dot Watson, fue uno de los principales responsables de las obras, en las que también colaboraron sus hermanos Denver y Randy y el propio Carl Dean.
El resultado fue una espectacular casa principal de 23 habitaciones, acompañada por varias viviendas para invitados, una piscina, una pista de tenis, cenadores y hasta una capilla privada. Un espacio diseñado para que la estrella pudiera disfrutar de su intimidad sin renunciar a las comodidades.
Una decoración muy diferente a la imagen de Dolly
Lo más llamativo del interior es que la casa no refleja el exceso y el glamour que durante décadas acompañaron a Dolly Parton. Frente a sus famosos vestidos, sus grandes pelucas y sus espectaculares apariciones públicas, su hogar apostaba por una estética mucho más cálida.
La decoración combinaba madera, tonos neutros, muebles de aire clásico y piezas antiguas. El resultado era una vivienda acogedora y elegante, con numerosos objetos personales y recuerdos vinculados a la extraordinaria carrera de la cantante.
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La cocina era uno de los espacios más luminosos de la casa. Los muebles blancos, la amplitud y la abundante luz creaban un ambiente moderno, pero sin perder ese carácter doméstico que Dolly buscaba para su vida privada.
En el comedor se mantenía la misma estética. Tonos crema, madera y piezas decorativas de inspiración clásica daban forma a un espacio pensado para disfrutar de las comidas en un ambiente familiar. La música, naturalmente, también tenía un lugar especial. La vivienda contaba con una sala dedicada a su profesión, donde los recuerdos de su trayectoria convivían con instrumentos y otros objetos relacionados con la artista.
De una cabaña humilde a una casa de ensueño
La historia de esta propiedad adquiere todavía más significado cuando se recuerda la infancia de Dolly. La artista nació en 1946 en una pequeña cabaña de una sola habitación en Tennessee y fue la cuarta de doce hermanos.
Su familia vivía con enormes dificultades económicas. Su padre trabajaba como aparcero y en la construcción, mientras que su madre cuidaba de una familia numerosa y llenaba aquella humilde vivienda de canciones.

El contraste con su vida adulta no podía ser mayor. De una cabaña en la que apenas había espacio para todos sus hermanos a una finca de casi 30 hectáreas. Sin embargo, Dolly nunca escondió sus orígenes y convirtió aquella infancia en una parte esencial de su identidad. Por eso, Willow Lake Plantation representaba mucho más que una casa lujosa. Era el resultado de décadas de esfuerzo, el lugar donde una niña de Tennessee pudo construir la vida que un día había soñado.