El deportivo de Spyker de 800 CV que cuesta 14 millones y necesita 2.100 horas para fabricarse
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Hay coches que nacen para ser rápidos, otros para ser lujosos y algunos que parecen concebidos directamente para recordar por qué conducir puede seguir siendo una experiencia. El nuevo Spyker C8 Preliator XXV Coupé pertenece claramente a esta última categoría. La firma neerlandesa, que llevaba años alejada de los grandes focos, regresa con un modelo que parece diseñado para llevar la contraria a buena parte de la industria: nada de apostar por la electrificación, nada de llenar el habitáculo de pantallas y nada de sustituir el cambio manual por una sofisticada transmisión automática. A cambio, un V8 biturbo de 800 CV, tracción trasera, una carrocería de aluminio fabricada artesanalmente y una producción limitada a sólo 25 unidades. Y todo ello con una obsesión por el detalle que convierte cada ejemplar prácticamente en una pieza de colección.
Un regreso que no quiere pasar desapercibido
Spyker no es precisamente una marca convencional. Su historia se remonta a 1880, cuando los hermanos Hendrik Jan y Jacobus Spijker comenzaron trabajando como carroceros en Países Bajos, antes de entrar en el mundo del automóvil. Décadas después, la marca fue recuperada y volvió a hacerse un nombre gracias a unos deportivos de estética extravagante, inspiración aeronáutica y un nivel de artesanía muy poco habitual. Ahora, tras años de dificultades y con una nueva etapa empresarial, regresa con el C8 Preliator XXV Coupé, un modelo que la propia compañía considera mucho más que una evolución de sus anteriores deportivos.
La presentación tuvo lugar el pasado 14 de agosto en The Quail, durante la Monterey Car Week de 2026, uno de los escenarios más exclusivos del calendario del automóvil. Y el mensaje de Spyker fue claro: quiere volver a construir coches extraordinarios sin renunciar a la filosofía que siempre ha diferenciado a la marca.
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800 CV y un cambio manual de verdad
Bajo la carrocería se encuentra uno de los grandes argumentos del C8 Preliator XXV Coupé: un motor V8 biturbo de 4,0 litros y origen Audi capaz de desarrollar 800 CV y 1.000 Nm de par. La velocidad máxima supera los 349 km/h, cifras que colocan a este modelo directamente en territorio de los hiperdeportivos.
Pero hay un dato todavía más llamativo. Frente a la tendencia actual hacia transmisiones automáticas cada vez más rápidas y sofisticadas, Spyker ha decidido instalar un cambio manual de seis velocidades. No hay levas detrás del volante ni una caja automatizada que imite las sensaciones tradicionales. Hay pedal de embrague, palanca y una conexión mecánica directa entre conductor y automóvil.
La propia palanca es, además, uno de los grandes protagonistas del habitáculo. El mecanismo queda a la vista, convirtiendo lo que normalmente sería un elemento puramente funcional en una auténtica pieza de diseño. En un coche de estas características, donde cada décima de segundo cuenta, Spyker parece más interesada en que el conductor disfrute del proceso que en buscar únicamente la máxima eficacia.

El lujo también puede ser analógico
La filosofía se repite en el interior. En plena era de enormes pantallas táctiles, asistentes digitales y cuadros de instrumentos configurables hasta el infinito, el Spyker C8 Preliator XXV Coupé reduce las interfaces digitales al mínimo. El único elemento de este tipo destacado es un head-up display; el resto apuesta por instrumentos y mandos físicos.
Es una decisión deliberada. La marca quiere que los ocupantes toquen, giren, pulsen y accionen cada elemento, en lugar de limitarse a interactuar con una pantalla.

2.100 horas para construir cada unidad
Si hay una cifra capaz de explicar el carácter artesanal del C8 Preliator XXV Coupé, esa es 2.100. Son las horas de trabajo necesarias para completar cada vehículo. Con una producción limitada a sólo 25 unidades, cada ejemplar se fabrica a mano y se configura individualmente para su propietario.
La carrocería utiliza aluminio trabajado manualmente en lugar de recurrir a la fibra de carbono, una elección poco habitual en un automóvil de este nivel. Spyker defiende precisamente el carácter del metal y la posibilidad de moldearlo, trabajarlo y pulirlo con las manos de un artesano. El resultado es que cada vehículo puede conservar pequeñas particularidades derivadas de su proceso de fabricación.
La obsesión llega a detalles que probablemente el propietario apenas llegue a apreciar. Las cabezas de los tornillos del habitáculo se orientan manualmente en la misma dirección y el número de bastidor se graba a mano directamente sobre el chasis de aluminio. Incluso el volante requiere alrededor de cuatro horas de costura artesanal.

Oro rosa, cuero y una estética inspirada en la aviación
Si algo distingue a un Spyker a primera vista es su estética. El C8 Preliator XXV Coupé mantiene esa relación histórica con la aviación a través de diferentes elementos: las tomas de aire NACA, las formas de las ópticas traseras, la gran aleta central o las llantas inspiradas en las hélices de un avión.
El ejemplar presentado en Monterey apuesta además por una combinación especialmente llamativa. Su carrocería está pintada en Quail Green, un verde metalizado que incorpora pequeñas partículas en tono oro rosa. Ese mismo acabado aparece en numerosos elementos exteriores, desde las llantas hasta los escapes, las rejillas y diferentes detalles de la carrocería. El interior utiliza cuero Tuscan Saddle, en un tono marrón anaranjado que refuerza todavía más la sensación de objeto artesanal.
Incluso el capó y la cubierta posterior esconden un pequeño espectáculo. Mediante un botón, la carrocería puede abrirse en el denominado modo Butterfly, dejando al descubierto la mecánica y convirtiendo el propio coche en parte de la puesta en escena.

Sólo 25 unidades y un precio de otro planeta
La exclusividad no termina en la fabricación artesanal. Spyker producirá únicamente 25 unidades del C8 Preliator XXV Coupé, todas ellas personalizadas según las preferencias de sus propietarios. Y buena parte de la producción ya estaba comprometida antes incluso de que el coche se presentara públicamente. Según Diariomotor, 19 de las 25 unidades ya tenían dueño.
El precio está a la altura de semejante nivel de exclusividad: alrededor de 14 millones de euros por unidad.
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