¿Es obligatorio instalar buzones en el portal para recibir el correo? La Ley de Propiedad Horizontal lo confirma
La instalación de taquillas para paquetes están suponiendo un problema en algunas comunidades debido al espacio que ocupan
Detenido en Palma por vender pistolas eléctricas y puños americanos a clientes de toda España y enviarlos a domicilio

El comercio electrónico se ha convertido en una pieza fundamental de la vida cotidiana en España. En el primer trimestre de 2026, la facturación ascendió a 29.643 millones de euros, un 15,1 % más que en el mismo periodo de 2025, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Además, se registraron 549 millones de ventas, un 16 % más, lo que confirma que comprar por internet se ha asentado en los hogares españoles.
Lamentablemente, las compras online tienen un factor negativo. Cuando el paquete llega al edificio y no hay nadie para recogerlo, el repartidor tiene que dejarlo en taquillas para paquetes o buzones de gran capacidad con el fin de que las entregas queden en un lugar seguro. El problema surge cuando estos buzones se instalan en zonas comunes y pueden generar problemas con vecinos que consideran que ocupan un espacio no autorizado.
La Ley de Propiedad Horizontal fija unos límites a las actuaciones particulares dentro de una comunidad. El artículo 7.1 posibilita al propietario modificar elementos arquitectónicos, servicios de su vivienda u otras instalaciones siempre que no se altere la estructura, la fachada exterior, la seguridad o perjudique los derechos de otros vecinos, además de obligar a comunicar cualquier reforma al presidente o administrador de la comunidad.
Por este motivo, la instalación de un vasto buzón en un rellano puede derivar en un conflicto si afecta a una zona común, altera las condiciones de utilización del inmueble u obstaculiza el paso.
La comunidad puede prohibir estos buzones
El desacuerdo puede pasar de una queja vecinal a una denuncia formal si el vecino desobedece la retirada del buzón a pesar de la notificación por parte del representante de la comunidad. Los vecinos pueden solicitar la retirada al presidente, quien puede llevar el caso a una junta de propietarios. Si el propietario se niega, el artículo 7.3 de la misma ley permite que el presidente, previa autorización de la junta, aplique una acción de cesación.
El fin es acabar con un comportamiento que pueda considerarse perjudicial o contrario a las normas que regulan el uso de las zonas comunes y la convivencia vecinal. La aprobación en una junta es la única vía para solucionar el problema, ya que la comunidad no puede prohibir de forma automática cualquier desacuerdo.
Los factores a valorar son la ubicación del buzón, sus dimensiones, si perjudica al paso o a la seguridad de los demás propietarios y la manera en la que ocupa el espacio. Si el caso llega a los tribunales, será el juez quien determine el futuro del buzón. En los supuestos más extremos, una sentencia contraria al infractor puede llegar incluso a limitarle el uso de su propia vivienda.
El buzón, como elemento imprescindible
El incremento exponencial de las compras por internet está forzando a las comunidades a instalar estos buzones, algo que hace años no suponía el problema que puede significar en la actualidad. Una taquilla para pedidos puede resolver el problema de un vecino que no está en casa cuando llega el repartidor, pero también puede afectar al resto de los propietarios.
La solución no pasa por actuar libremente ni por impedir dichas instalaciones sin consentimiento previo, sino por respetar la normativa de la comunidad y establecer quién puede decidir sobre esa zona. En una sociedad donde cada vez llegan más paquetes a las casas, la convivencia también empieza cuando termina una compra por internet.