Reflexión

Ígor Stravinski, compositor ruso de música clásica: «La facultad de crear nunca se nos otorga por sí misma; llega con el don de la observación»

Ígor Stravinski retratado junto a un piano por el fotógrafo Arnold Newman, en 1946, durante su etapa como compositor radicado en Estados Unidos. Foto: Arnold Newman - Dominio público
Ígor Stravinski retratado junto a un piano por el fotógrafo Arnold Newman, en 1946, durante su etapa como compositor radicado en Estados Unidos. Foto: Arnold Newman - Dominio público
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En el otoño de 1939, el compositor Ígor Stravinski llegó a la Universidad de Harvard para ocupar la Cátedra Charles Eliot Norton de Poética. Fue el primer compositor en dictar esas conferencias, además de la primera persona sin formación académica en hacerlo.

A lo largo de seis lecciones, Stravinski expuso su visión sobre el oficio de componer. Esas conferencias se publicaron después como Poética musical (Poetics of Music, en el título original en inglés), el texto donde el compositor ruso de música clásica dejó una de sus reflexiones más citadas sobre la creatividad.

La observación, la condición que Stravinski ponía antes de cualquier acto de creación

«La facultad de crear nunca se nos otorga por sí misma; llega con el don de la observación», sostuvo Stravinski en una de esas conferencias en Harvard.

Para el compositor, el verdadero creador puede ser reconocido por su capacidad de encontrar siempre a su alrededor, «en la cosa más humilde y común, elementos dignos de mención», según recoge el sitio Tarantula Collective.

Para Stravinski, la observación era la base misma de la creatividad. La idea distingue el impulso creativo de la materia prima que lo alimenta, y coloca esta última como condición de la primera.

Crear como una destreza que se entrena con la observación

La reflexión traslada el peso de la creación desde el talento innato hacia una práctica sostenida de observación del entorno. Para Stravinski, cualquier persona que preste atención genuina a lo que la rodea, no solo quien tenga un don especial, puede identificar el material que después se convierte en obra.

Según recoge el portal Jazz da Gama, Stravinski defendió la misma idea sobre el trabajo frente a la inspiración espontánea en esas conferencias. «Cuantas más limitaciones se impone alguien, más se libera de las cadenas que aprisionan el espíritu», sostuvo el compositor.

En esas mismas conferencias, Stravinski rechazó la idea romántica de que la inspiración llega desde fuera, según recoge el ensayo de Pete Covington. El compositor describió la inspiración como una perturbación emotiva que aparece mientras está inmerso en el trabajo, no antes de empezarlo.

«Un accidente es quizá lo único que realmente nos inspira», sostuvo Stravinski, que comparó al creador con un animal que hurga sin rumbo fijo hasta dar con ese hallazgo. Ese hallazgo, agregó, «no se encuentra sin antes esforzarse por conseguirlo».

¿Quién fue Igor Stravinski?

Según la Fundación Igor Stravinsky, Ígor Stravinski nació el 17 de junio de 1882 en Oranienbaum (la actual Lomonosov), un balneario ruso en el golfo de Finlandia. Tomó lecciones de piano desde los nueve años y estudió Derecho en la universidad, aunque su formación musical decisiva llegó de forma privada, con Nikolai Rimski-Kórsakov como principal mentor entre 1902 y 1908.

Su carrera se dividió en varias etapas creativas. En el período ruso (1902-1914) compuso El pájaro de fuego, Petrushka y La consagración de la primavera. Le siguió una etapa suiza, con obras como Historia del soldado. Después llegó una etapa francesa marcada por el neoclasicismo, con títulos como Pulcinella y Edipo rey.

En su etapa final, ya radicado en Estados Unidos entre 1939 y 1971, Stravinski exploró la técnica serial y compuso algunas de sus últimas obras. Ese período coincide con las conferencias que dictó en Harvard.

Stravinski adoptó la nacionalidad francesa en 1934 y la estadounidense en 1945, después de haber nacido ruso. Murió el 6 de abril de 1971 en Nueva York, a los 88 años. Está enterrado en la isla de San Michele, en Venecia.

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