Entrevista exclusiva

La casa de Lucía Bosé en Segovia se alquila por 1.300 euros: su actual propietario desvela el estado en el que la encontró

Lucía Bosé
Lucía Bosé. (Foto: Europa Press)
Marta Huertas

Pocas casas esconden una historia tan singular como la de La Casa Azul. Situada en el pequeño pueblo segoviano de Brieva, esta vivienda fue el refugio donde la actriz y modelo italiana Lucía Bosé pasó sus últimos años de vida. Un lugar repleto de personalidad, arte y recuerdos que, tras el fallecimiento de la intérprete, inició una nueva etapa. En 2022, la propiedad fue vendida y cambió de dueños, los cuales decidieron convertirla en un alojamiento rural sin renunciar a la esencia que la hizo única. El resultado ha sido todo un éxito y cuatro años después COOL habla con Ángeles, una de sus actuales propietarias que no ha tenido problema en desvelar algunos de los secretos y anécdotas que esconde su interior y que todavía viven entre sus paredes.

«Es una casa construida en el año 1900. Tiene casi 500 metros cuadrados, y se encuentra en un pueblo de cien habitantes. Está pintada con los colores que eligió Lucía Bosé: cada estancia de uno distinto y, como no, con un azul intenso de puertas y ventanas por fuera, que es lo primero que ves al llegar», comienza a contarnos. Tiene una capacidad para 26 personas y es obligatorio alquilarla mínimo para 2 noches, cuyo precio para ese tiempo asciende hasta los 1.300€. 

La estancia cuenta con una terma de agua salina climatizada en el patio interior, una chimenea en el salón, una barbacoa, un futbolín y un ping-pong. Unos servicios que, según Ángeles, cautivan sobre todo a familias con abuelos, padres, niños y grupos de amigos. Aunque sin duda, hay dos cosas que hacen diferente esta casa con respecto al resto de la zona. La primera, la historia que contiene, y la segunda, el diseño que la propia Lucía Bosé escogió para ella, donde destaca el mural que el pintor Emilio Fariña, gran amigo suyo, hizo directamente para la pared del salón. «Cuando la compramos, renovamos solo lo que hacía falta, y no hemos tocado nada de lo otro», señalaba, destacando que, sin duda, la cama con dosel que estaba en su habitación es un espacio que hace pensar inmediatamente en Lucía.

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Habitación de La Casa Azul de Lucía Bosé. (Foto: Página web del alojamiento)

La compra de la casa incluía parte del mobiliario y Ángeles y el resto de propietarios se encontraron objetos que pertenecían a Lucía Bosé. «Fuimos encontrando revistas, fotografías, cuadros, figuras, algún sombrero y ángeles por todas partes. Los ángeles eran una pasión conocida suya», explica. Este fetiche es algo que mucha gente les ha comentado tras pasar unos días de descanso, asegurando que presienten que es una casa que tiene «alma y magia». «Yo creo que pueden ser sus angelitos cuidándolos. Es verdad que cuando te quedas en la casa, la sensación de paz y tranquilidad es increíble», señala.

Sobre si los huéspedes llegan atraídos por la figura de Lucía Bosé, Ángeles ha hecho hincapié en que, durante el primer año, no tenía duda de que sí. Sin embargo, ahora es algo que no tiene tan claro que sea así. En su caso, ellos compraron la casa sabiendo perfectamente la historia que había en su interior. «Vimos una noticia en la que se hablaba precisamente de la casa de Lucía Bosé. Estábamos buscando una casa así y llamamos a la inmobiliaria sabiendo muy bien qué casa era», confiesa.

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La Casa Azul de Lucía Bosé. (Foto: Página web del alojamiento)

Por la casa de Lucía Bosé han pasado muchos rostros conocidos que mantenían una excelente relación con la italiana. Entre ellos, Eugenia Martínez de Irujo, Tana Rivera, Antonia Dell’Atte o María Zurita. Sin embargo, desde que la adquirieron sus nuevos dueños, solo ha regresado a ella Tuana Llorente, una de las íntimas amigas de la mencionada. «Vino el día de la inauguración. Nos regaló un libro de su vida y nos contó alguna anécdota, aunque nos quedamos con las ganas de hablar más porque aquel día había muchísima gente», explica. Además, los vecinos del pueblo tenían un especial cariño a Lucía, y han sido ellos mismos los que le han contado a los nuevos propietarios su día a día en Brieva.

Para los actuales responsables de este histórico lugar, es todo un honor gestionar un alojamiento rural que aún tiene intrínseco parte del legado de Lucía Bosé. «Nos hace mucha ilusión que la disfrute tanta gente en lugar de estar cerrada. Lo único que pedimos es que aguante muchos años con este mismo espíritu», concluía.