Miguel Delibes, escritor vallisoletano amante de la caza: «No soy un escritor que caza, sino un cazador que escribe»
Los escritores son personas y tienen aficiones, aunque algunas nos sorprendan, y marcaban su manera de escribir. Por ejemplo, a Hemingway le gustaban los bares y a Miguel Delibes la caza. El vallisoletano se preocupó por dejarlo por escrito y que no hubiera duda.
En Miguel Delibes, los caminos de Castilla, sus habitantes y las jornadas al aire libre alimentaron una obra que convirtió el campo en mucho más que un escenario. «No soy un escritor que caza, sino un cazador que escribe», lo deja bien claro.
La afición formaba parte de su identidad y de su manera de acercarse a los demás. Sus salidas de caza y pesca le permitieron conocer voces, personajes y experiencias que después encontraron sitio en sus libros. La literatura creció también de aquel contacto.
Por qué Miguel Delibes defendía la caza como parte de su literatura
La frase de Miguel Delibes «No soy un escritor que caza, sino un cazador que escribe» es una defensa absoluta del papel que jugó la actividad cinegética en su literatura.
De hecho, el orden de las palabras concede protagonismo a la experiencia: primero está el encuentro con el territorio y después llega su transformación en literatura.
Por ejemplo, Miguel Delibes explicaba que las excursiones le habían acercado a la Castilla rural y a la forma de hablar de sus habitantes. Allí encontró parte del lenguaje que acabaría dando personalidad a sus personajes.
Esa conexión ayuda a entender la atención que prestó a las palabras cotidianas. Los nombres, las expresiones y las conversaciones del campo tenían valor literario porque pertenecían a las personas sobre las que escribía.
La naturaleza y la vida rural ocupan un lugar destacado en obras como El camino, Las ratas y El disputado voto del señor Cayo. Además, la caza es de manera explícita en una parte importante de su bibliografía.
La caza de la perdiz roja, El libro de la caza menor y Con la escopeta al hombro muestran la continuidad de esa afición. No fue un asunto ocasional dentro de su trayectoria, sino una pasión que Delibes cultivó durante toda su vida.
Cómo Delibes defendió la caza desde el conocimiento del campo
La experiencia de Delibes ofrece un argumento cultural a favor de la caza: puede constituir una forma de relación con el territorio, sus habitantes y sus palabras. En su caso, lo curioso es que esa relación produjo también literatura.
Desde esa perspectiva, defender la actividad implica reconocer los conocimientos y las experiencias que pueden acompañarla. El contacto con el mundo rural tuvo para el escritor un valor que trascendía la jornada de caza.
En todo caso, eso no equivale a justificar cualquier procedimiento: Delibes planteaba la necesidad de distinguir entre prácticas admisibles e inadmisibles, una diferencia que marca los límites que hay que ponerle a la caza.
Quién fue Miguel Delibes, el escritor que llevó Castilla a sus novelas
Miguel Delibes Setién nació en Valladolid el 17 de octubre de 1920 y murió en la misma ciudad el 12 de marzo de 2010. Fue novelista, periodista y catedrático de Historia del Comercio.
Su carrera estuvo vinculada a El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir. La escritura periodística convivió con una producción narrativa que comenzó a obtener reconocimiento con La sombra del ciprés es alargada.
Aquella novela recibió el Premio Nadal en 1948. Después llegaron El camino, en 1950; Las ratas, en 1962; y Cinco horas con Mario, en 1966, entre otros títulos.
En 1981 publicó Los santos inocentes, que Mario Camus llevó posteriormente al cine.
Miembro de la Real Academia Española, Delibes recibió el Premio Cervantes y el Príncipe de Asturias de las Letras.