Ramón Pérez de Ayala, escritor asturiano candidato al Nobel de Literatura, sobre la felicidad: «Gran ciencia es ser feliz, engendrar la alegría, porque sin ella toda existencia es baldía»
Escritores como Hemingway dieron grandes consejos sobre la felicidad, y tendemos a fiarnos más de lo que dicen de fuera. Sin embargo, grandes genios de la literatura española también hicieron reflexiones que podemos aplicar en nuestra vida. Es el caso del académico de la Real Academia Española (RAE) y candidato al Nobel de Literatura Ramón Pérez de Ayala.
Respecto a la felicidad, la frase que mejor puede venirte de Ramón Pérez de Ayala es la siguiente: «Gran ciencia es ser feliz, engendrar la alegría, porque sin ella toda existencia es baldía».
Con esta frase el escritor asturiano quiso dejar claro que la felicidad también se trabaja y a casi nadie le viene dada. Por eso, todos los días deberíamos esforzarnos un poco para conseguirla.
Por qué Ramón Pérez de Ayala, candidato al Nobel de Literatura, veía a la felicidad como una ciencia
Algunos premios Nobel han hablado de cómo tener una vida feliz, pero pocos intelectuales como Pérez de Ayala se han atrevido a elevar la felicidad a la categoría de ciencia.
Cuando Ramón Pérez de Ayala habla de que «Gran ciencia es ser feliz, engendrar la alegría, porque sin ella toda existencia es baldía» no lo hace negando la tristeza, sino desde el aprendizaje para producir alejgría.
Y es que para el candidato a premio Nobel de Literatura, la alegría no queda reducida a algo que se espera sentado, sino a algo que también se crea, se protege y se comparte.
Justamente ese pensamiento encaja muy bien con un autor que siempre estuvo marcado por la ironía, la reflexión, una mirada intelectual sobre la existencia y unos últimos años con depresión.
Por eso no tienen que pensar en la frase de Pérez de Ayala como un optimismo ligero, sino como una defensa del trabajo diario para ser felices. Da igual la cantidad de tareas que tengas o los logros que consigas, de nada sirve sin alegría.
Cómo aplicar en tu vida el consejo de Ramón Pérez de Ayala sobre la felicidad
A primera vista la frase parece una reflexión sobre la felicidad que es difícil bajar al terreno diario. Sin embargo, funciona perfectamente si la entiendes como disciplina.
El primer paso es distinguir alegría de ruido, ya que no todo lo que entretiene alegra, y no todo lo que distrae deja una vida más fértil. A veces la alegría se parece más a ordenar una conversación, descansar bien o cuidar un vínculo que a buscar estímulos nuevos.
También hay que tener en cuenta que hay días en los que la alegría no llega sola, pero puede empezar por gestos pequeños. Por ejemplo, hacer sitio a lo que importa, no vivir sólo desde la prisa y no convertir cada jornada en una carrera contra uno mismo.
De hecho, muchos no quieren seguir este consejo porque nos devuelve la responsabilidad. No todo depende de nosotros, pero sí hay una parte de la alegría que se aprende, se practica y se defiende.
La vida de Ramón Pérez de Ayala, de Oviedo al Nobel que nunca llegó
Ramón Pérez de Ayala nació en Oviedo en 1880 y murió en Madrid en 1962. Fue elegido académico de número en 1928, aunque nunca tomó posesión de su silla.
Antes había estudiado Derecho en la Universidad de Oviedo y había comenzado muy pronto a escribir en la prensa. En 1903 participó en la revista modernista Helios y en 1904 publicó La paz del sendero, su primer poemario.
Su carrera literaria dejó novelas como Tinieblas en las cumbres, A. M. D. G., Belarmino y Apolonio, Luna de miel, luna de hiel, Tigre Juan y El curandero de su honra. También obtuvo el Premio Nacional de Literatura.
La política ocupó una parte decisiva de su vida, ya que firmó con Ortega y Gasset y Gregorio Marañón la Agrupación al Servicio de la República, fue director del Museo del Prado, diputado y embajador en Londres entre 1931 y 1936.
Lo curioso es que se quedó en varias ocasiones cerca del Nobel de Literatura. Al parecer, sonó en 1930, volvió a ganar fuerza en 1934 y tuvo dos posibilidades más en 1948 y 1949.