Todavía estás a tiempo: la planta exterior que mejor aguanta el sol directo para plantar durante el verano en España
Hallar una planta exterior capaz de sobrevivir a un verano español sin cuidados constantes es una tarea ardua para quienes no están familiarizados con la jardinería. Muchas especies decorativas se marchitan en cuanto el termómetro supera los 30 grados, y otras necesitan riegos tan frecuentes que se convierten en una tarea diaria más que en un placer o hobby.
Por eso conviene fijarse en las plantas que llevan siglos adaptadas al clima mediterráneo, en lugar de dejarse llevar solo por lo que resulta más vistoso en el vivero. Hay una opción que combina resistencia, porte llamativo y prácticamente ningún mantenimiento, y que además puede plantarse todavía este verano sin ningún tipo de problema.
La palma abanico, la planta exterior que convierte el sol directo en su mejor aliado
La respuesta es la palma abanico, conocida también como palmito o palmera enana europea (Chamaerops humilis). No es una planta exótica traída de climas lejanos: es la única especie de palmera nativa del continente europeo, y crece de forma silvestre en el sur de España desde hace miles de años. Pocas plantas exteriores están tan preparadas para el calor mediterráneo como esta.
Sus hojas en forma de abanico, de un verde azulado característico, aportan un aspecto exótico sin necesidad de recurrir a especies tropicales que sufren en cuanto llega la ola de calor.
Además, su tamaño compacto, que rara vez supera los dos o tres metros de altura, la hace perfecta tanto para jardines pequeños como para macetas grandes en una terraza.
En España crece de forma espontánea en zonas de Andalucía, Murcia o la Comunidad Valenciana, donde forma parte del paisaje mediterráneo desde tiempos prerromanos.
De hecho, es habitual encontrarla también como planta ornamental en parques y rotondas de ciudades del sur, precisamente porque soporta bien la contaminación, el viento y los suelos pobres que complican la vida a otras especies.
Cómo cuidar la palma abanico para que aguante el verano sin esfuerzo
Durante el primer año conviene regarla cada diez días en verano, para ayudarla a establecer sus raíces. Pasado ese tiempo, la planta prácticamente se cuida sola. Tolera muy bien la sequía y agradece que la tierra se seque entre riego y riego, ya que el exceso de agua le perjudica mucho más que la falta de ella.
Cuanta más luz directa reciba, mejor se desarrolla, así que conviene colocarla en el punto más soleado del jardín o la terraza. En maceta, basta con un sustrato universal mezclado con algo de perlita o arena para asegurar un buen drenaje, el factor que más le importa a esta palmera.
Entre tanto, el abonado no es imprescindible, pero un aporte de compost o estiércol bien descompuesto en primavera ayuda a que las hojas mantengan un verde más intenso durante el verano.
En cuanto a la poda, basta con retirar las hojas secas o dañadas en la base; no conviene cortar las verdes, ya que el tronco de la palma abanico crece muy despacio y cada hoja perdida se tarda años en reemplazar.
¿Por qué el verano sigue siendo buen momento para plantar la palma abanico?
Aunque muchas plantas prefieren plantarse en primavera u otoño, la palma abanico se adapta bien a una plantación de verano siempre que se le dé un riego algo más frecuente durante las primeras semanas. El calor, de hecho, favorece que las raíces se asienten rápido en el sustrato, así que todavía se está a tiempo de incorporarla al jardín.
Para plantarla, conviene abrir un hoyo algo más grande que el cepellón, mezclar la tierra extraída con algo de arena o grava para mejorar el drenaje y regar abundantemente justo después de plantarla para eliminar las bolsas de aire alrededor de las raíces.
A partir de ahí, el riego regular durante las primeras semanas es lo único que necesita para arraigar bien antes de que llegue el otoño.
En las zonas costeras y en buena parte del sur y el este de España puede vivir en el exterior todo el año sin protección. Solo en regiones con inviernos muy fríos conviene cultivarla en maceta para poder resguardarla en un lugar luminoso cuando bajen mucho las temperaturas.
Otras plantas exteriores que también resisten el sol sin rendirse
Si se busca variar el paisaje de la terraza, hay más opciones que soportan el sol directo con pocos cuidados: los cactus, los agaves y suculentas como el sedum, la crassula o la kalanchoe se llevan bien con el calor y necesitan riegos muy espaciados.
El agave, por ejemplo, apenas necesita agua una vez establecido y forma rosetas llamativas que funcionan bien como punto focal en un rincón soleado, aunque conviene mantenerlo alejado del paso porque sus hojas terminan en una punta afilada.
Los cactus, por su parte, solo deben regarse cuando el sustrato está completamente seco, y prefieren macetas de barro que evitan la acumulación de humedad.
La sansevieria, aunque suele asociarse a interiores, también tolera el sol directo en el exterior y añade una textura distinta, con sus hojas rígidas y verticales, a cualquier rincón donde antes solo cabían plantas que se rendían en cuanto llegaba julio.