Según la psicología, las personas más felices después de los 60 comparten estos 5 hábitos
Un psiquiatra estadounidense identifica cinco comportamientos relacionados con un mayor bienestar en la madurez
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Cumplir 60 años no significa renunciar a la felicidad ni dejar de disfrutar de nuevos proyectos. De hecho, algunos de los comportamientos asociados a un mayor bienestar durante esta etapa tienen menos que ver con el dinero o los grandes logros que con la forma de afrontar el día a día. El psiquiatra estadounidense Loren A. Olson señala cinco hábitos que suelen aparecer entre las personas que llegan a esta etapa de la vida con una mayor satisfacción personal. La investigación científica respalda buena parte de estas ideas, especialmente la importancia de las relaciones sociales, la actividad y la capacidad de adaptación.
1. Practicar la gratitud
El primer hábito consiste en prestar atención a lo que sí se tiene, en lugar de concentrar toda la atención en aquello que falta. Olson señala que las personas satisfechas tienden a valorar pequeños momentos cotidianos, como compartir una comida, disfrutar de buena salud o simplemente disponer de tiempo para sí mismas. La gratitud no elimina los problemas, pero puede cambiar el foco con el que se interpretan las experiencias diarias y favorecer una valoración más positiva de la propia vida.
2. Vivir más en el presente
Otro rasgo habitual es dedicar menos energía a quedarse atrapado en lo ocurrido o a anticipar constantemente lo que todavía no ha sucedido. Centrarse en el presente permite prestar más atención a las experiencias actuales y reducir parte de la preocupación asociada al futuro. Esta idea conecta con la investigación sobre atención plena y bienestar, aunque no significa ignorar los problemas o dejar de planificar. Se trata de evitar que la preocupación por el pasado o el futuro impida disfrutar de aquello que está ocurriendo ahora.
3. Cuidar las relaciones
Si existe un elemento especialmente respaldado por la evidencia científica, es este. La Organización Mundial de la Salud considera las conexiones sociales de calidad esenciales para la salud mental, física y el bienestar, y advierte de los efectos negativos que pueden tener el aislamiento y la soledad durante la vejez. Las relaciones con familiares, amigos, vecinos o grupos de la comunidad pueden proporcionar apoyo emocional, compañía y un sentimiento de pertenencia.
4. Aceptar que la vida cambia
La jubilación, la marcha de los hijos, una mudanza, nuevas responsabilidades o la pérdida de personas queridas pueden transformar profundamente la vida después de los 60. Olson señala que quienes afrontan mejor esta etapa suelen desarrollar una mayor capacidad para aceptar las transiciones en lugar de luchar constantemente contra ellas. Esta flexibilidad no significa resignarse, sino reconocer que algunas circunstancias no pueden controlarse y buscar nuevas formas de adaptarse.
5. Abandonar el perfeccionismo
La última clave está relacionada con dejar de exigir que todo salga exactamente como estaba previsto. Las personas que envejecen con mayor satisfacción pueden aprender a aceptar sus errores, limitaciones y decisiones pasadas sin convertirlos en una fuente permanente de frustración. La idea no consiste en abandonar las metas, sino en dejar de medir el valor de una vida por su grado de perfección. Olson considera que esa perspectiva permite dedicar más energía a lo que realmente importa.
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