Todos miran a Atapuerca, pero los arqueólogos encuentran en un yacimiento de Ciudad Real el fósil de un cráneo humano de hace 200.000 años
Un equipo de arqueólogos ha hallado en el yacimiento de Los Villares, en Ruidera (Ciudad Real), un fragmento de cráneo humano con más de 200.000 años de antigüedad. El hallazgo, bautizado como RVH-1, desplaza el foco habitual de la paleontología española, centrado durante décadas en Atapuerca, hacia un enclave de la mitad sur de la península hasta ahora prácticamente inexplorado.
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y el CSIC, se ha publicado en la revista Journal of Human Evolution. Se trata del primer resto craneal humano de esta antigüedad encontrado en la mitad sur de la península ibérica, lo que amplía de forma directa el mapa de la presencia humana en el Pleistoceno Medio europeo.
Cómo es el cráneo hallado en Ciudad Real
RVH-1 no es un cráneo completo, sino un fragmento de hueso parietal izquierdo de unos 14 centímetros que perteneció a un individuo adulto. El fósil presenta un grosor óseo excepcional, considerablemente mayor que el de los preneandertales de Atapuerca contemporáneos a su época.
La bóveda del cráneo muestra además una forma alargada y angular, con un ángulo parietal elevado que se aleja de la morfología redondeada, conocida como de «bomba invertida», propia de las líneas que evolucionaban hacia los neandertales. Esa combinación de rasgos primitivos recuerda a fósiles mucho más antiguos hallados en Europa y África, como los cráneos de Ceprano, en Italia, y de Kabwe, en Zambia.
El análisis en tres dimensiones, mediante superposición digital sobre réplicas de otros cráneos, sitúa a RVH-1 dentro del rango de variación de Homo heidelbergensis. Su combinación concreta de rasgos resulta, sin embargo, extremadamente inusual para los humanos que habitaban Europa hace 200.000 años, lo que confirma que la evolución en el continente avanzó en forma de mosaico y no como una línea recta hacia los neandertales.
Así fue el hallazgo del cráneo humano
El hallazgo no fue una casualidad, sino el resultado de una campaña arqueológica planificada. RVH-1 apareció durante el verano de 2023, en la primera intervención del proyecto científico Primeros Pobladores del Alto Guadiana. El paleoantropólogo Mario Modesto-Mata, investigador del CENIEH y docente de la UNIR, localizó de forma visual el fragmento entre los sedimentos de la excavación.
El hueso apareció enterrado en una zona rica en arcillas y carbonatos, a pocos metros de la Laguna Colgada, en el entorno del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. El agua y los minerales de ese entorno ayudaron a petrificar y conservar el fósil durante los últimos 200.000 años. Tras su extracción, el equipo sometió el hueso a casi tres años de trabajo de laboratorio, con limpieza minuciosa, tomografía computarizada para su reconstrucción en 3D y análisis químicos avanzados.
Junto al fragmento craneal, los investigadores desenterraron más de 500 fósiles de fauna prehistórica, entre caballos, ciervos y carnívoros, además de herramientas de piedra. El equipo localizó también un molar humano en el mismo nivel geológico, cuyo análisis mediante paleoproteómica, la técnica que estudia las proteínas conservadas en el esmalte dental, permitió confirmar que los restos pertenecían a un individuo masculino.
Por qué el hallazgo de Ruidera complica la evolución humana en Europa
El codirector de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, ha celebrado el hallazgo y ha admitido que complica de forma fascinante lo que los especialistas llaman el «lío en el medio», el complejo mapa evolutivo de la Europa preneandertal durante el Pleistoceno Medio. RVH-1 demuestra que hace 200.000 años coexistían en el continente comunidades aisladas con rasgos físicos muy distintos entre sí.
Las excavaciones en Ruidera apenas comenzaron en 2023, por lo que los arqueólogos consideran este cráneo solo el punto de partida. El equipo prevé continuar los trabajos en el yacimiento con la expectativa de recuperar más restos que ayuden a determinar con mayor precisión la posición de esta población dentro del árbol evolutivo del género Homo.