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Ni Madrid ni Marbella: el refugio de Rosario Flores está en una pequeña pedanía gaditana junto al Faro de Trafalgar

Rosario Flores
(Foto: Rosario Flores)
Marta Morales

Ni Madrid ni Marbella. El refugio donde Rosario Flores encuentra tranquilidad está en Zahora, una pequeña pedanía gaditana perteneciente a Barbate y situada en uno de los rincones más especiales de la Costa de la Luz. Allí, a pocos pasos del mar y con el Faro de Trafalgar como parte del paisaje, la cantante ha encontrado un lugar donde desconectar de los escenarios y del ritmo de la vida pública.

Zahora es precisamente el tipo de destino que contrasta con los grandes enclaves turísticos. La naturaleza, la tranquilidad y la cercanía del Atlántico son sus principales atractivos. Su extensa playa de arena dorada, las dunas y la vegetación que rodea las viviendas crean un paisaje que mantiene buena parte del carácter natural de esta zona de Cádiz.

En este entorno se encuentra la casa familiar de Rosario Flores, un refugio pensado para disfrutar del mar y de la vida al aire libre. La vivienda destaca por su ambiente acogedor y por unos exteriores especialmente privilegiados. El jardín y el porche se convierten en espacios fundamentales de la casa, ideales para pasar tiempo con la familia, descansar y contemplar las famosas puestas de sol gaditanas.

Pero la música sigue estando presente incluso cuando Rosario se aleja de los escenarios. La vivienda cuenta con un espacio dedicado a la creación musical, equipado con instrumentos y material de grabación. No podía ser de otra manera tratándose de una artista que lleva décadas vinculada a la música. Así, su refugio de Zahora también se convierte en un lugar donde continuar creando y trabajando cuando surge la inspiración.

La relación de Rosario con Cádiz tiene, además, un importante componente familiar. Su madre, la legendaria Lola Flores, nació en Jerez de la Frontera, y la provincia gaditana forma parte de la historia de la familia. Para Rosario, este rincón junto al Atlántico representa mucho más que una vivienda de vacaciones: es un lugar de descanso, familia y recuerdos.

El gran protagonista del paisaje es, sin duda, el Faro de Trafalgar. Su silueta domina el horizonte del cabo y acompaña las vistas desde buena parte de la costa. Las tardes adquieren allí un carácter especial cuando el sol comienza a desaparecer sobre el Atlántico y el faro queda recortado frente al cielo. Zahora conserva además un ambiente diferente al de otros destinos de la costa gaditana. No es un lugar asociado al lujo ostentoso, sino a una forma de vida más relajada y vinculada a la naturaleza. Precisamente ese carácter parece encajar con la idea de refugio que Rosario ha encontrado allí.