Arqueología

Arqueólogos encuentran un antiguo tesoro oculto en el Estrecho de Gibraltar

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Imagen del proyecto Herakles: (Foto: © Alejandro Mañas / Redes sociales)
Blanca Espada

El Estrecho de Gibraltar ha sido durante siglos un punto clave para la navegación entre el Mediterráneo y el Atlántico. Por sus aguas han pasado embarcaciones de todo tipo y de épocas muy distintas, favorecidas por una ubicación única entre las costas de España y Marruecos. Ese tránsito continuo también ha dejado numerosos rastros bajo el mar, algunos con más de dos mil años de antigüedad.

Ahora un equipo español ha conseguido localizar muchos de los barcos que pasaron y no lograron seguir adelante, y lo cierto es que los números sorprenden ya que con 151 yacimientos arqueológicos 124 pertenecen a naufragios y sin que sean del mismo momento histórico. Para encontrar el más antiguo hay que retroceder hasta el siglo IV a. C. Los hay también romanos, medievales y mucho más próximos a nuestro tiempo. Es el resultado de los trabajos del Proyecto Herakles, impulsado desde la Universidad de Cádiz para investigar todo lo que ha ido quedando bajo las aguas de la bahía de Algeciras.

Arqueólogos encuentran un antiguo tesoro oculto en el Estrecho de Gibraltar

Los arqueólogos estuvieron trabajando en la zona entre 2020 y 2023. Al terminar tenían localizados 151 puntos de interés. De todos ellos, 124 correspondían a barcos hundidos, es decir, todo un tesoro histórico reunido en un mismo fondo marino con barcos que proceden de la Antigüedad; otros que permiten seguir el rastro de la navegación medieval y moderna e incluso se identificaron restos relacionados con las guerras napoleónicas y con la Segunda Guerra Mundial, de modo que la bahía se ha convertido en una especie de registro accidental de lo ocurrido durante siglos en torno al Estrecho.

Buena parte de estos restos no estaban esperando a que un submarinista pasara junto a ellos. El tiempo modifica un naufragio, lo rompe y termina cubriendo algunas de sus partes con arena y sedimentos. Para saber dónde buscar, los investigadores recurrieron primero a la tecnología y una de las herramientas utilizadas fue el sonar multihaz, que es un aparato que  lanza ondas sonoras hacia el fondo y registra su regreso. Con esas mediciones se obtiene una imagen del relieve y aparecen irregularidades que pueden resultar sospechosas.

Después utilizaron un magnetómetro. Su función es distinta: detecta pequeñas variaciones en el campo magnético que pueden estar provocadas por objetos metálicos ocultos bajo el fondo. No todas las anomalías tienen por qué ser un barco, evidentemente. Pero estos datos permitieron reducir enormemente la zona de búsqueda y señalar aquellos lugares en los que merecía la pena detenerse. Fue de este modo como comenzaron a aparecer decenas de puntos arqueológicos que hasta entonces permanecían escondidos.

Por qué aparecen tantos barcos en el Estrecho de Gibraltar

La respuesta está, en buena medida, en el propio lugar. Quien quisiera entrar o salir del Mediterráneo tenía que atravesar este corredor entre Europa y África. Eso ocurría hace dos mil años y continúa ocurriendo hoy. Durante siglos pasaron por allí barcos cargados de mercancías, viajeros y militares. La bahía de Algeciras ofrecía además refugio a las embarcaciones, mientras que su posición estratégica hizo que también fuera escenario de enfrentamientos.

Pero no todos aquellos viajes acabaron bien y para los arqueólogos un naufragio puede contar muchas cosas. Los restos de la embarcación permiten estudiar cómo se construían los barcos en una determinada época. Lo que transportaba puede indicar de dónde venía, hacia dónde se dirigía o qué productos circulaban entonces entre distintos territorios. Incluso la ubicación en la que terminó hundido aporta información, y cuando se reúnen más de cien casos en una misma zona, ya no estamos ante historias aisladas, sino ante siglos de actividad marítima conservados bajo el agua.

Lo encontrado podría ser sólo una parte

Aquí está otra de las sorpresas del proyecto. La investigación no ha agotado las posibilidades de la bahía. Los trabajos se centraron en las áreas comprendidas aproximadamente dentro de los diez primeros metros de profundidad. Las zonas más profundas todavía esperan estudios similares. Nadie puede saber entonces de antemano qué aparecerá allí. Los investigadores confían, sin embargo, en que futuras campañas permitan localizar otros pecios y quizá restos todavía más antiguos.

Los primeros resultados han quedado recogidos en el trabajo Entre las columnas de Hércules: arqueología subacuática de un espacio privilegiado. La Bahía de Algeciras, incluido en las actas del I Congreso Iberoamericano de Arqueología Náutica y Subacuática, y lo cierto es que nombre del estudio resulta especialmente apropiado. Durante la Antigüedad, el entorno del Estrecho estuvo asociado a las Columnas de Hércules, el límite occidental del mundo conocido para griegos y romanos. Más de dos mil años después, seguimos intentando averiguar qué ocurrió entre esas columnas. Esta vez, las respuestas no están en los textos antiguos ni en las ruinas de una ciudad. Están varios metros bajo el agua, repartidas entre los restos de barcos que un día atravesaron el Estrecho y no consiguieron salir de él.

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