Mette-Marit, reina de las diademas: una peluquera desvela cómo «recrea el efecto con su propia melena»
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Mette-Marit tiene debilidad por las diademas. Las ha llevado de terciopelo, con lazos, discretas, más llamativas y, en ocasiones, con ese aire de accesorio de princesa que parece hecho para acompañar sus vestidos de gala. Pero hay otra versión mucho más sutil de este complemento que aparece de vez en cuando en sus looks y que resulta especialmente interesante: la diadema hecha con su propio pelo.
A simple vista parece que simplemente se ha colocado la melena detrás de las orejas y ha dejado escapar algunos mechones. Sin embargo, hay algo más. Una dirección muy concreta del cabello, una raíz trabajada y una serie de pequeños gestos de peluquería consiguen que los laterales dibujen alrededor de su rostro el mismo efecto visual que tendría una diadema.
«Mette-Marit utiliza la zona frontal de su propia melena como si fuera una diadema», explica Encarna Moreno, peluquera, estilista y asesora de imagen con más de 40 años de trayectoria profesional. Para la experta, el primer paso está en conseguir que «el cabello quede muy limpio y controlado desde la raya hasta las sienes».
Después, el cabello se dirige hacia los laterales y se coloca detrás de las orejas. Así, «el rostro queda despejado y se crea visualmente esa línea continua que asociamos con una diadema, aunque no lleve ningún accesorio». Pero, el secreto está precisamente en que no parezca demasiado perfecto.

El truco de los mechones estratégicos
Si Mette-Marit colocara absolutamente todo el pelo detrás de las orejas, el resultado sería mucho más sencillo y también bastante más rígido. Lo que hace que el efecto funcione son esos pequeños mechones que parecen haber quedado ahí de manera casual. «Esos mechones no se dejan caer al azar: se seleccionan y se moldean para que se integren con el resto de la melena», explica Encarna. Es decir, esa apariencia de espontaneidad está cuidadosamente construida.
Primero se separa la zona frontal y se controla la raíz para conseguir que el cabello mantenga la dirección hacia atrás. Después se fija detrás de las orejas de manera prácticamente invisible. Y sólo entonces se liberan algunos cabellos finos para cubrir ligeramente la zona de la oreja.
«El secreto está en conseguir que el peinado parezca espontáneo, aunque cada mechón esté colocado estratégicamente»
Es un recurso especialmente favorecedor porque evita que la melena quede completamente pegada al rostro. «Esos mechones suavizan el contorno y evitan que el cabello colocado detrás de las orejas parezca demasiado tirante», señala Encarna.
Las ondas son tan importantes como la ‘diadema’
Hay otro elemento que explica por qué el truco funciona tan bien en Mette-Marit: sus ondas suaves. «Las ondas son muy importantes porque compensan la limpieza de la zona frontal», apunta Encarna. Si todo el cabello estuviera completamente liso, la parte lateral podría resultar demasiado plana. En cambio, las ondas aportan volumen en medios y puntas y hacen que el conjunto tenga movimiento.

Con el cabello liso también se podría conseguir el efecto, pero sería diferente. «El efecto sería más minimalista, pulido y severo», explica la peluquera. Las ondas, en cambio, aportan «volumen, feminidad y una apariencia más relajada».vEn el caso de Mette-Marit, además, ayudan a potenciar los reflejos de su melena rubia y hacen que un peinado aparentemente sencillo tenga mucha más dimensión.
Para conseguir el efecto en casa
«Primero hay que preparar la raíz con un producto ligero que aporte control, pero sin endurecer el cabello»
Después se trabaja la dirección del cabello con secador y cepillo, llevando la zona frontal hacia los laterales. Una vez colocado detrás de las orejas, puede sujetarse con «horquillas invisibles, pequeñas gomas transparentes o incluso mediante dos mechones unidos discretamente en la nuca».
El último paso es importante: «Aplicaría una laca flexible, nunca una fijación demasiado fuerte, porque perderíamos precisamente esa sensación de naturalidad». Y hay un error que conviene evitar: aplastar completamente la raíz. «El principal error sería aplastar demasiado la raíz o colocar todo el pelo detrás de las orejas sin dejar movimiento», advierte.

Quizá lo más interesante de este recurso sea que encaja perfectamente con la imagen que Mette-Marit ha construido con los años. Incluso en sus apariciones más formales, suele mantener una cierta sensación de naturalidad.
«Este recurso le permite adaptar su cabello a una ocasión formal sin dejar de sentirse ella misma» explica Encarna. El rostro queda despejado, el conjunto se vuelve más refinado y, sin embargo, «no parece que lleve un peinado demasiado construido».
«Su cabello rubio, la raya sencilla, las ondas suaves, el rostro despejado y esos mechones colocados de manera aparentemente casual construyen una imagen coherente»
Por eso quizá sus peinados resultan tan reconocibles. No necesita cambiar radicalmente de look para transformar su imagen. Le basta con modificar la posición de algunos centímetros de cabello.

«Podríamos decir que utiliza su propia melena como una diadema invisible»