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Antonio Matos recuerda a Caritina Goyanes dos años después de su muerte: «Me gustaría pensar que está orgullosa de mí»

COOL ha podido hablar con Antonio Matos en el segundo aniversario del fallecimiento de Caritina Goyanes

El empresario se ha sincerado sobre la gestión del Sixsens

Antonio Matos concede a COOL una reveladora entrevista. (Fotos: Europa Press/ Redes Sociales)
Antonio Matos concede a COOL una reveladora entrevista. (Fotos: Europa Press/ Redes Sociales)
Lourdes Crespo

Hay algo profundamente paradójico en un catering: su trabajo consiste en conseguir que todo parezca fácil. Que una boda sea una boda y no las horas de planificación que hay detrás. Que una fiesta sea una fiesta y no el ejército de personas que ha tenido que hacer posible que los invitados lleguen a una mesa perfectamente puesta, con una copa en la mano y un plato que llega exactamente cuando tiene que llegar.

Caritina Goyanes entendía bien ese secreto. Quizá porque también entendía algo más difícil: que cuidar los detalles era, en realidad, una forma de cuidar a las personas.

Este 26 de agosto se cumplen dos años de su muerte. Dos años desde que aquella mujer que parecía tener siempre un evento más, una llamada pendiente, una comida que organizar o un proyecto en marcha dejó un silencio enorme detrás de ella. También en SixSens, el catering al que dedicó tantos años y que llegó a ser inseparable de su nombre.

Hoy la empresa sigue funcionando. Y no solo funciona: continúa creciendo. Al frente está Antonio Matos, que en estos dos años ha tenido que aprender una nueva manera de ocupar un lugar que antes era de los dos. Su decisión fue sencilla de explicar, aunque probablemente mucho más difícil de llevar a cabo: que SixSens siguiera siendo SixSens.

Antonio Matos y Caritina Goyanes. (Foto: Europa Press)
Antonio Matos y Caritina Goyanes. (Foto: Europa Press)

«Cari formó dos familias: la nuestra y la del catering»

«De puertas para afuera hemos intentado que no hubiera cambios, ya que los clientes siempre han estado muy contentos con nosotros», cuenta Antonio. No significa que nada haya sucedido puertas adentro. Todo lo contrario: «Lo que hemos estado haciendo es enfocarnos internamente en mejorar procesos y ordenar las cosas que no estaban tan ordenadas». Pero la transformación debía ser casi invisible: «La evolución es muy sutil: pequeños cambios y mejoras intentando mantener siempre nuestra esencia».

La esencia tiene mucho que ver con ella. Con esa manera de trabajar que no aparece en una factura ni en un organigrama, pero que el cliente percibe inmediatamente: «La atención por el detalle y acompañar al cliente. Creemos que esa manera de hacer no la podemos perder».

Y hay otra herencia menos tangible, pero quizá más importante: «A nivel interno, intentamos mantener el buen clima de trabajo que generó. Al final, somos una empresa pequeña en la que pasamos juntos muchas horas de fines de semana y un buen ambiente es imprescindible».

Antonio lo resume con una frase que parece contener una pequeña biografía de Caritina: «Yo siempre digo que Cari formó dos familias: la nuestra y la del catering». Seguir era también una manera de estar con ella.

Entre sus servicios, Sixsens se especializa en el catering para bodas. (Foto: Redes Sociales)
Entre sus servicios, Sixsens se especializa en el catering para bodas. (Foto: Redes Sociales)

Hubo un momento, después de su muerte, en que Antonio tuvo que decidir qué hacer con SixSens. Podría haber sido una pregunta empresarial. En realidad, para él era una pregunta mucho más íntima. La respuesta llegó sin demasiadas dudas: «Que todo saliera igual que antes. Los clientes tenían que quedar igual de contentos».

SixSens no era para él una empresa cualquiera. Tampoco para Caritina: «En mi caso, no tuve ninguna duda: SixSens es conocido como el catering de Cari». Ella había estado allí desde el principio: «Fue una de las fundadoras iniciales y posteriormente adquirió la totalidad de la empresa».

También había atravesado con ella uno de los momentos más complicados para el sector: «Es una empresa que ha ido creciendo de manera sostenible desde sus inicios y Cari logró reflotarla tras la época del covid».

Por eso, dejarlo habría sido demasiado parecido a perderla una segunda vez: «Cari estaba tan involucrada que no haber continuado lo hubiera sentido como renunciar a parte de ella». Hay algo casi físico en esa frase. Como si seguir abriendo la puerta de SixSens cada mañana fuese también una manera de mantener abierta una puerta hacia Caritina. Y después están sus hijos: «Me veo en la obligación de mantener ese legado, que ahora es de nuestros hijos, hasta que ellos tengan edad suficiente para decidir si lo quieren continuar». Antonio hace una pausa imaginaria antes de añadir: «A mí nada me haría más ilusión».

La familia que se quedó trabajando

Quizá uno de los lugares donde más se nota la ausencia de Caritina sea precisamente aquel en el que pasó tantas horas: en su equipo. La muerte de una persona modifica inevitablemente las dinámicas de cualquier empresa. En SixSens, además, se fue alguien que no entendía el trabajo como un compartimento estanco. «El papel del equipo ha sido fundamental», dice Antonio.

Habla de los veteranos y de quienes llevaban menos tiempo, de una actitud que él califica de «extraordinaria». Todos tuvieron que hacer algo que quizá no estaba escrito en ningún manual de empresa: seguir. «Hemos tenido que ponernos todos a remar, coordinarnos para hacerlo en la misma dirección y con el mejor ambiente posible», comenta.

Sixsens. (Foto: Redes Sociales)
Sixsens. (Foto: Redes Sociales)

Y entonces aparece de nuevo una palabra que parece inevitable cuando Antonio habla de SixSens: familia. «Somos una empresa pequeña en la que la comunicación tiene que fluir porque no hay nadie imprescindible», añade.

El crecimiento de estos dos años no se mide para él solamente en clientes o facturación: «El mayor hito es la cohesión del equipo y las ganas que tienen todos por hacer bien su trabajo». Es una forma muy particular de medir el éxito: saber que quienes trabajaron con Caritina siguen sintiendo que aquello que construyeron juntos merece la pena.

«Sé que me está echando una mano»

Hay una pregunta que obliga a Antonio a salir del terreno empresarial: ¿qué cree que pensaría Caritina si pudiera entrar hoy en SixSens, mirar alrededor y ver qué ha ocurrido con todo aquello que dejó? «Me gustaría pensar que está orgullosa», responde.

Orgullosa de la empresa y también de las personas que la mantienen: «Tanto de la empresa que creó de la nada —es para estarlo— como del resto del equipo». Y entonces llega la frase más íntima de la conversación: «Sé que me está echando una mano y yo intento hacer las cosas buenas como las haría ella».

No hay en sus palabras una voluntad de convertir a Caritina en una presencia solemne. Más bien lo contrario. Es como si siguiera existiendo en las pequeñas decisiones: en aquello que él sabe que habría cuidado, en cómo habría hablado con un cliente, en cómo habría tratado al equipo.

No intenta convertirse en ella. Intenta no traicionar su manera de hacer las cosas. Una orquesta sin directora: Cuando se le pide que resuma en una frase el legado de Caritina dentro de SixSens, Antonio vuelve a la familia: «Cari me dejó otra familia».

Caritina Goyanes. (Foto: Europa Press)
Caritina Goyanes. (Foto: Europa Press)

La mitad del tiempo de Caritina transcurría allí: «La mitad del tiempo la pasaba con el equipo». Para explicar qué significa hoy estar al frente de esa empresa, recurre a una imagen inesperadamente musical: «Siempre hago la analogía con una orquesta: teníamos y tenemos unos músicos extraordinarios que necesitan un director de orquesta que haga que se compenetren para que el concierto sea extraordinario».

Antonio sabe que no ocupa el lugar que ocupaba ella. Su trabajo consiste, precisamente, en encontrar el suyo: «En mi caso, trato de no entorpecerles, escucharles y tomar las decisiones más lógicas pensando en el bien de ‘la familia». Dos años después, SixSens sigue haciendo lo que Caritina quiso que hiciera: acompañar a otros en sus momentos felices.

Quizá esa sea la parte más hermosa de su legado. Que una mujer que dedicó tantos años a organizar celebraciones siga estando presente, de alguna manera, en todas las que ocurren después de ella. En cada mesa perfectamente puesta. En cada cliente que se marcha satisfecho. En cada miembro del equipo que sabe exactamente qué tiene que hacer. Y, sobre todo, en esa segunda familia que ella dejó atrás: «Cari me dejó otra familia». Antonio la sigue cuidando.