León XIV y Haaland, entre los mejor vestidos de 2026: del Birkin a las Nike, los iconos más inesperados
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Hay algo inusual en que un Papa aparezca en una lista de los mejor vestidos del año. Y todavía más si comparte espacio con Rosalía, Harry Styles, Erling Haaland o Jacob Elordi. Pero quizá lo verdaderamente interesante no sea que León XIV haya entrado en la selección de Vanity Fair, sino por qué lo ha hecho: no por vestir siguiendo modas, sino por haber conseguido algo bastante más difícil, tener una imagen reconocible.
La revista estadounidense lo ha incluido entre sus grandes iconos de estilo de 2026, en la categoría de los originales, junto a nombres procedentes de mundos tan distintos como la música, el cine, el deporte y la moda. Su elección confirma una idea que la industria lleva años repitiendo: el estilo no consiste necesariamente en llevar las prendas más caras ni las tendencias más recientes. Consiste en conseguir que la ropa cuente quién eres. Y León XIV, aparentemente, tiene bastante que contar.
Su uniforme oficial es, por supuesto, la sotana blanca. Una prenda con siglos de historia, códigos estrictos y una capacidad extraordinaria para borrar cualquier tentación de individualismo. Precisamente por eso resultan tan llamativos los pequeños detalles que aparecen debajo de ella. El más famoso ha sido un par de Nike.

La foto llamó la atención: unas deportivas blancas con el inconfundible Swoosh negro asomando bajo las vestiduras. El detalle puede parecer anecdótico, pero tiene algo que la moda adora: contradicción. Una de las figuras más solemnes del planeta llevando zapatillas deportivas.
Y no es un gesto aislado. León XIV también ha sido fotografiado en ocasiones con gorras de béisbol, otro accesorio que difícilmente asociaríamos a la imagen tradicional de un Papa. Especialmente llamativa fue su gorra de los Chicago White Sox, un guiño que conecta con su origen estadounidense y que añade una dosis inesperada de cultura deportiva a una imagen dominada por siglos de tradición religiosa. Ahí empieza a construirse el personaje.
Y precisamente ahí está la clave de su éxito como icono inesperado: no parece estar intentando serlo. Su estilo funciona porque existe una cierta naturalidad en la mezcla. La sotana aporta solemnidad; las Nike, informalidad; la gorra, un punto deportivo y americano. El resultado es una imagen que puede parecer insólita, pero que resulta inmediatamente identificable.

El curioso paralelismo con Erling Haaland
En eso guarda un curioso paralelismo con Erling Haaland, otro de los nombres incluidos por Vanity Fair en su selección de 2026. El delantero noruego ha construido una estética propia a partir de una combinación igualmente improbable: fútbol, lujo, bolsos Birkin, trajes sofisticados y accesorios llamativos.
Haaland no intenta esconder que le gustan los objetos de moda; los convierte directamente en parte de su personaje.
El Papa y el futbolista parecen, a primera vista, dos extremos imposibles de comparar. Sin embargo, comparten una virtud esencial: han conseguido que un elemento inesperado se convierta en una firma. Haaland lleva el Birkin al universo masculino del deporte. León XIV lleva las Nike al Vaticano. Y ambos consiguen que miremos dos veces.

Lo interesante es que Vanity Fair no limita su lista a quienes simplemente visten bien. Su selección busca personalidades con una identidad estética reconocible. De ahí que junto a León XIV aparezcan figuras como Rosalía, Harry Styles, Olivia Dean o Jacob Elordi, este último incluido entre los diez hombres mejor vestidos de una clasificación que reúne tanto a hombres como a mujeres.
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