MUERTE EN TRASPINEDO

Las fibras halladas en las uñas de Esther López son «compatibles» con el pantalón de un investigado

Esther López
Los investigadores hallan equivalencia entre los restos del cuerpo de Esther y la ropa de un sospechoso.
Alfonso Egea
  • Alfonso Egea
  • Jefe de Investigación en OKDIARIO. Anteriormente fui responsable de la sección de Actualidad y Sucesos en Espejo Público, en Atresmedia. He publicado cuatro libros y actualmente colaboro en programas de televisión en Mediaset y en Telemadrid. Agradecido por tener el reconocimiento de la Policía Nacional de Madrid y la medalla al mérito de la Guardia Civil.

El pasado 5 de febrero la Guardia Civil se dispuso a acordonar la escena del hallazgo del cadáver de Esther López. La joven de 35 años había desaparecido el 12 de enero, 24 días antes. Los agentes fotografiaron el cuerpo de Esther y envolvieron cuidadosamente sus manos en bolsas de papel. Horas más tarde, los forenses desprotegieron aquellas manos y recuperaron de las uñas de la joven restos de sangre, un vello y fibras textiles. Estos restos fueron directamente al laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil para tratar de averiguar el origen de estos restos y al menos uno de ellos podría estar vinculado con la ropa de uno de los sospechosos del caso: las fibras son equivalentes a las que componen el pantalón que vestía la noche de los hechos una de las personas investigadas por la muerte de Esther López.

El cadáver de Esther López ha cumplido una labor impagable para la investigación del caso no sólo por lo que el cuerpo en sí ha podido contar a los forenses, sino por el propio escenario en el que fue encontrado. Esther estaba en un lugar que tuvo que ser minuciosamente revisado por el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico de la Guardia Civil. Al estar el cuerpo en la cuneta de una carretera habría sido imprudente aceptar de entrada que Esther López no pudiera haber sido víctima de un fatal accidente de tráfico.

Pero la situación del cuerpo, el lugar donde estaba, revisado y frecuentado por paseantes, y sobre todo la colocación de los objetos que la rodeaban, hizo que los agentes expertos en accidentes emitieran un juicio inequívoco: “Los primeros trabajos del ERAT destacan lo anómalo de la disposición del cuerpo de la víctima, del terminal telefónico y del bolso y la alteración humana del emplazamiento de este último y disconformidad anatómica del cuerpo, lo que fortalece la hipótesis de una posible alteración o manipulación de la escena”.

Interactuó con alguien

Superado el hecho de que a Esther la llevaron a esa cuneta días después de haber muerto “de manera violenta” lo importante era saber qué podía contar ese cuerpo y ese escenario a los investigadores. El escenario les trajo novedades como que el teléfono móvil de la joven había sido depositado a su lado después de haber sido limpiado concienzudamente por alguien para no dejar ni una sola huella, ni siquiera las de la propia Esther.

Pero el cuerpo de Esther contó más cosas, como por ejemplo que la chica tenía una herida abierta en la frente y sangre en sus dedos sin que en la mano hubiera más heridas. Eso fortaleció la idea de que Esther no había muerto de manera inmediata tras recibir su cuerpo un impacto violento a velocidad “media-baja”, que viene a rondar los 45 kilómetros por hora con lesiones en las piernas de Esther López a unos “80 centímetros”. ¿Qué significa eso? Que Esther sufrió un golpe con la suficiente entidad como para causarle lesiones y heridas, pero que no la llevó a la muerte de inmediato, sino que incluso la chica tuvo tiempo de mancharse los dedos tocándose la herida de la frente. Quien estuviera delante de ella en ese momento no hizo nada por salvarle la vida.

Y ahora sabemos que alguien estaba con Esther en ese momento, porque en esas uñas, debajo, había dos fibras. Una en cada mano. Lo primero que se supo en el laboratorio es que las fibras no eran compatibles con ninguna de las prendas que vestía Esther aquella noche, así que se procedió a cotejarlas con otros indicios del caso y ya existe un positivo para esos análisis. Las fibras son compatibles con el pantalón que vestía la noche de los hechos uno de los investigados en la causa y que estén debajo de las uñas de la chica, implica una acción por su parte de interacción directa antes de morir. En cuanto al vello, se descartó por ser compatible con la propia Esther.

Las fuentes consultadas por OKDIARIO reconocen la existencia de este positivo, pero son cautas a la hora de sacar conclusiones: “Se tratan de fibras comunes, es un pantalón comprado en una gran superficie y por eso no es algo concluyente, aunque sí, es un indicio más”, explican a este periódico. Lo cierto es que es así, pero no deja de ser un nuevo dato en una investigación que avanza cada día un poco más.

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