El fabricante de la peor silla de seguridad infantil financia proyectos del marido de Seguí

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Babyauto, fabricante de la peor silla de seguridad infantil en 2013 según un estudio del RACE, ha financiado o apoyado proyectos de investigación del marido de la directora general de Tráfico, Francisco López Valdés. María Seguí, a través de la DGT, ha participado en la financiación de algunos de estos planes que han servido para mejorar la imagen de Babyauto.

La mala reputación del fabricante de sillas para el coche Babyauto se fraguó en 2013. Los clubes automovilísticos europeos, entre los que participaba el Real Automóvil Club de España  (RACE), hicieron un informe sobre la Seguridad en los Sistemas de Retención Infantil (SRI). En ese estudio, se evaluaron 33 modelos y dispositivos SRI en categorías de peso y soportes diferentes. Dos sillas fueron calificadas como “muy satisfactorias”. Respecto al resto de evaluaciones, 15 sillas resultaron “satisfactorias”, nueve  “aceptables”, y siete cosecharon un “suspenso”, sobre todo el modelo Babyauto Sinar, con la peor calificación del test.

El informe del club automovilístico detallaba lo siguiente sobre la silla de Babyauto: “La silla sin respaldo no ofrece protección en los impactos laterales y las consecuencias medidas son muy graves. Como consecuencia, la protección en un impacto lateral recibió la calificación de ‘muy insatisfactorio’. La valoración ‘muy insatisfactorio’ en un impacto lateral no puede compensarse por haber obtenido calificaciones mejores en otros criterios y tiene consecuencias directas en el resultado de la prueba”.

En paralelo a este golpe de imagen, ese mismo año Babyauto encontraba el apoyo de dos aliados esenciales: la DGT, dirigida por María Seguí, y su marido, Francisco López Valdés.

La primera aceptó financiar un estudio de evaluación del comportamiento de dispositivos de seguridad infantil en vehículos reales. Ese proyecto, entre otros, lo realizó el marido de Seguí, Francisco López Valdés y contó con la inestimable colaboración de Babyauto: “El equipo investigador quiere agradecer la colaboración de la empresa Babyauto que nos permitió la utilización de sus dummies (muñecos) para la realización de este estudio y proporcionó los sistemas de retención a ensayar”.

Otro tanto ocurrió con el trabajo que presentó ese año el equipo de López Valdés ‘Preventing pediatric out of position in frontal crashes: impact asessment of a head support system’ (Prevención pediátrica de desplazamiento en choques frontales: Evaluación del impacto de un sistema de soporte para la cabeza). Nuevamente, en este proyecto se hermanaron la ayuda financiera de la DGT dirigida por María Seguí, la intervención como investigador de López Valdés y el fabricantes de sillas de automóvil para niños, que aportó expertos.

Agradecimientos en el trabajo de investigación de López Valdés.
Agradecimientos en el trabajo de investigación de López Valdés.

La vinculación entre López Valdés y la marca de SRI Babyauto seguía siendo muy estrecha en el año 2015. Según consta en la memoria del Instituto Universitario de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A), Babyauto financió un proyecto denominado ‘Laboratorio de Impacto’ en el que el marido de la directora de la DGT figura como investigador.

Memoria de la Universidad de Zaragoza
Memoria de la Universidad de Zaragoza

El Laboratorio de Biomecánica del Impacto, situado en el Parque Tecnológico Motorland de Alcañiz (Aragón), se ha convertido en un importante banco de pruebas de todo tipo de sistemas relacionados con la seguridad del automóvil. Pueden poner a prueba de impactos frontales y laterales materiales empleados en la fabricación de coches, sistemas de seguridad como cinturones o SRI homologados bajo la estricta normativa europea. Tras el varapalo del informe del RACE, Babyauto busca un lavado de imagen y muestra –porque lo paga– este laboratorio como su propio centro para testar sus sillas para el automóvil.

Así, publicita en su web su relación con “el grupo de la Universidad de Zaragoza que trabaja en la cátedra de Babyauto y está directamente relacionado con el diseño, optimización de vehículos terrestres y la aplicación de nuevos materiales en los mismos”. La propaganda hace creer que el centro de investigación de Zaragoza, donde trabaja López Valdés y cuyos proyectos financia en ocasiones la DGT, es prácticamente un centro de investigación propio: “Nuestros ingenieros invierten muchas horas ensayando y desarrollando nuestros productos en el laboratorio de I+D+i en el Parque Tecnológico de Motorland”.

La publicidad desarrolla las ventajas del centro investigador: “La Cátedra Babyauto – Universidad de Zaragoza tiene un doble objetivo:

  • La difusión de la cultura sobre Seguridad Vial, proporcionando a estudiantes, profesores e investigadores, así como a profesionales de empresas e instituciones, el bagaje común en la cultura de investigación y desarrollo tecnológico, desde una perspectiva interdisciplinar.
  • La coordinación de actividades de I+D+i, promoviendo la búsqueda de proyectos comunes de investigación y la participación conjunta en convocatorias nacionales e internacionales relacionadas con la Seguridad Vial Infantil”.

“Las nuevas instalaciones Babyauto / Unizar en Motorland están dotadas del equipamiento más moderno para la realización de pruebas de choque normativas ECE44 y también aquellas pruebas que excedan a la norma, tanto frontal como lateralmente. El objetivo prioritario de esta colaboración es lograr las mejores cotas de absorción de las aceleraciones en el evento de un accidente, así como el estudio de nuevos materiales y tecnologías en seguridad vial”, añade su propaganda.

La impresión que se lleva el cliente es que no hay marca de sillitas más segura, a tenor del impresionante centro de pruebas del que dispone.

Algo que encaja mal con su defensa del informe del RACE: “Los criterios del estudio alemán son más exigentes que la normativa universal de sillas de seguridad para el automóvil, pero no nos parece justo comparar de esta manera productos de un coste totalmente diferente y calificar como muy insatisfactorios productos homologados, según una normativa también muy exigente como es la ECER44. Aunque no sean las mejores sillas del mercado según el criterio alemán, nuestros clientes pueden estar seguros de que los asientos infantiles homologados bajo la normativa ECE R44 también cumplen su función: salvan vidas”.

Babyauto y la Universidad de Zaragoza firmaron un convenio de colaboración a 10 años por el que se creaba la Cátedra Babyauto y se vinculaba con los proyectos.

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