Argentina Desprotección de glaciares

Milei convence al Senado: aprueba reducir la protección de los glaciares para abrir paso a la minería

El Senado argentino aprueba la reforma con 40 votos a favor, 31 en contra y una sola abstención

El nuevo cambio delega en las provincias la gestión de los glaciares y abre el debate sobre el agua

Milei-glaciares
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

El presidente argentino, Javier Milei, ha dado un paso decisivo en su agenda desreguladora tras lograr que el Senado apruebe una reforma a la ley de glaciares que reduce las zonas protegidas y abre la puerta a nuevas inversiones mineras en el país. La votación, celebrada este jueves, arrojó un resultado de 40 votos a favor, 31 en contra y una sola abstención, según recogió el diario La Nación.

El texto aún debe superar la votación en la Cámara de Diputados y, en caso de obtener el respaldo necesario, precisará la firma del propio Milei para convertirse en ley.

La iniciativa forma parte de la estrategia del mandatario argentino para atraer grandes inversiones al sector minero, que ya cuenta con el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), un marco fiscal y jurídico que ha captado el interés de gigantes del sector como Glencore, BHP y Lundin Mining.

Una victoria del oficialismo

La presidenta del Senado, Patricia Bullrich, exministra de Seguridad y estrecha colaboradora de Milei, defendió la reforma durante el debate parlamentario con el argumento de que Argentina «es un país que cuida a sus provincias». Bullrich criticó que la legislación vigente, aprobada en 2010, haya equiparado protección con parálisis, e instó a los senadores a respaldar un «momento histórico» que permitirá al país incorporarse a la transición energética global.

mina a cielo abierto

El senador Agustín Coto, de La Libertad Avanza —el partido de Milei—, fue el encargado de presentar el proyecto ante la Cámara Alta. Coto destacó como novedad que las provincias podrán incorporar o retirar cuerpos de hielo del inventario nacional de glaciares conforme a criterios técnicos y científicos recogidos en el artículo 41 de la Constitución Nacional, algo que, según el oficialismo, corrige la falta de reconocimiento a la diversidad territorial del país.

Críticas desde la oposición y los científicos

La reforma no ha estado exenta de polémica. La senadora del Partido Justicialista Anabel Fernández Sagasti fue una de las voces más críticas, al advertir que el texto «no da seguridad jurídica y no fija criterios técnicos para todas las provincias», lo que a su juicio deja la puerta abierta a interpretaciones dispares según los intereses locales.

Grupos ecologistas como Greenpeace también se movilizaron contra la reforma y alertaron del riesgo de que «primen intereses económicos sobre la preservación del agua». El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianiglia), que elaboró el Inventario Nacional de Glaciares —un registro de 16.968 cuerpos de hielo en la cordillera de los Andes—, señaló en un comunicado que no había sido consultado sobre los cambios propuestos.

Glaciar

El agua en el centro del debate

El eje del conflicto es la distinción entre el ambiente periglaciar y las llamadas «geoformas periglaciares» con función hídrica estratégica. La reforma impulsada por el Gobierno de Milei limita la protección a aquellas zonas que desempeñan un papel relevante como reserva de agua, dejando fuera de la salvaguarda otras áreas que la ley actual sí protege.

La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) respaldó la modificación y aseguró que «la minería moderna puede operar en zonas cordilleranas sin afectar reservas hídricas», apoyándose en datos que indican que en las regiones con actividad minera el 93% del agua se destina a la agricultura y tan sólo el 1% a la minería. El debate se traslada ahora a la Cámara de Diputados, donde el proyecto deberá obtener una nueva mayoría para que Milei pueda promulgarlo definitivamente como ley.